Cómo se fabrica la margarina: del aceite vegetal al untar
La fabricación de la margarina es un proceso industrial que combina química de los lípidos, ingeniería de emulsiones y tecnología alimentaria. Aunque su composición exacta varía según el fabricante y la legislación de cada país, el proceso básico sigue una secuencia bien definida que lleva los aceites vegetales líquidos a una grasa semi-sólida apta para untar. El primer paso fundamental es la selección y refinado de las materias primas. Se utilizan principalmente aceites vegetales como el de palma, soja, canola o girasol. Estos aceites pasan por un proceso de refinación conocido como RBD (Refinado, Blanqueado y Desodorizado), donde se eliminan ácidos grasos libres, impurezas, pigmentos y compuestos volátiles que podrían afectar al sabor. A continuación viene la etapa clave: la hidrogenación parcial. En reactores industriales con catalizadores de níquel metálico, se introduce hidrógeno gaseoso bajo presión a temperaturas entre 120 °C y 160 °C. Este proceso convierte parte de los ácidos grasos insaturados (dobles enlaces) en saturados, aumentando el punto de fusión del aceite y dándole una textura semi-sólida. Es importante destacar que desde la década de 2000, muchos fabricantes han reducido o eliminado la hidrogenación para evitar la formación de grasas trans, sustituyéndola por interesterificación o mezclas de aceites con distintos puntos de fusión. Tras obtener las fracciones de grasa sólida y líquida en las proporciones adecuadas (normalmente un 60-75 % de materia grasa y el resto agua), se prepara la fase acuosa, que incluye agua, sal, sólidos lácteos (sueroproteínas o caseína), y a veces yema de huevo en polvo como emulgente natural. El corazón del proceso es la emulsificación. En una máquina llamada "refiner" o "trabajador", las fracciones grasas se mezclan vigorosamente con la fase acuosa a temperaturas controladas (entre 35 °C y 45 °C). Se añaden emulgentes como lecitina de soja o mono/diglicéridos de ácidos grasos, que permiten que las gotitas de agua queden suspendidas uniformemente en la matriz grasa, creando una emulsión agua-en-grasa (W/O) extremadamente fina, con gotas de apenas 1-5 micras. Durante esta fase se incorporan también aditivos funcionales: colorantes (beta-caroteno para dar el tono amarillo), ácidos orgánicos (ácido cítrico o láctico) que aportan la acidez característica y mejoran la conservación, y en algunos casos aromas artificiales que imitan el sabor a mantequilla. Una vez formada la emulsión, la masa pasa por un sistema de frío rápido (túneles de enfriamiento o placas de intercambio térmico) donde la temperatura desciende hasta unos 10-12 °C. Este enfriamiento controlado es crucial porque determina la estructura cristalina del grasa: los cristales pequeños y uniformes dan una textura sedosa, mientras que cristales grandes producen una masa granulosa. En la fase final, la masa se trabaja o se churra mediante cilindros calibrados o extrusoras que le dan la forma deseada: barras para la loncheadora, bloques para el consumidor, o mantequillas de repostería con mayor contenido graso (82-85 %). El producto se envasa rápidamente en envases de cartón plastificado, tetrabrik o film plástico, dependiendo del formato comercial.
| Etapa | Temperatura | Duración aprox. |
|---|---|---|
| Refinado (RBD) | 100-140 °C | 2-4 h |
| Hidrogenación | 120-160 °C | 1-3 h |
| Emulsificación | 35-45 °C | 10-20 min |
| Enfriamiento | hasta 10-12 °C | 15-30 min |
| Envasado | 8-12 °C | continuo |
La normativa UE limita las grasas trans en margarina a un máximo de 2 g por cada 100 g de grasa total.
Dato clave