Cómo se fabrica la fibra óptica: del silicio a la hebra luminosa
La fabricación de la fibra óptica es uno de los procesos industriales más exigentes en términos de pureza y precisión. Todo comienza con la materia prima: dióxido de silicio (SiO₂) de altísima pureza, conocido como sílice de grado electrónico, con una concentración de impurezas inferior a una parte por billón (ppb). A esta sílice se le añaden dopantes como el dióxido de germanio (GeO₂) para el núcleo y fluoruro para la funda, ya que cada capa necesita un índice de refracción ligeramente distinto para guiar la luz por efecto de reflexión total interna.
El primer gran paso es la fabricación de la preforma, un tubo de vidrio de unos 25 cm de largo y entre 20 y 30 mm de diámetro que replica en miniatura la estructura anular de la fibra final: un núcleo central rodeado por una capa (cladding) de índice ligeramente inferior. Existen varios métodos para crear esta preforma, siendo el MCVD (Modified Chemical Vapor Deposition) el más extendido históricamente. En él, gases como SiHCl₃ y GeCl₄ se introducen en una llama de hidrógeno a temperaturas superiores a 3000 °C; las partículas de sílice resultantes se depositan capa a capa en la pared interior de un tubo de cuarzo giratorio, construyendo la estructura radial.
Otro método muy usado es el VAD (Vapor Phase Axial Deposition), donde un haz láser calienta un tubo mientras los precursores químicos se depositan axialmente, y el OVD (Outside Vapor Deposition), que deposita sílice alrededor de una fibra capilar central sin necesidad de una campana de cuarzo. Cada técnica tiene sus ventajas: el MCVD ofrece un control excelente del perfil de índice, mientras que el OVD permite fabricar preformas de gran diámetro con menor coste por metro.
Una vez obtenida la preforma, el siguiente paso crítico es la extracción o drawing. La preforma se introduce en un horno vertical (o horizontal) donde la zona central alcanza los 1900-2100 °C, suficiente para ablandar el vidrio sin fundirlo por completo. En ese punto, una bobina motorizada tira de la fibra a velocidades que oscilan entre 10 y 50 m/s, estirándola hasta un diámetro de 125 μm (incluida la funda) con un núcleo de 8-10 μm en fibra monomodo o 50/62,5 μm en multimodo.
Mientras la fibra sale del horno, un sensor láser mide en tiempo real el diámetro con una tolerancia de ±0,1 μm. Si la desviación supera el umbral, el sistema ajusta automáticamente la velocidad de extracción o la temperatura del horno. Esta retroalimentación continua es lo que garantiza que un cable de varios kilómetros mantenga la misma geometría en cada punto, algo esencial para la atenuación baja que exige la telecomunicación.
Inmediatamente tras la extracción se aplica el recubrimiento primario, normalmente una resina acrílica ultravioleta-curada, mediante dos cabezales de inyección concéntricos. Este recubrimiento protege el vidrio frágil de microfracturas y abrasión. Después, la fibra pasa a un canal de agua templada donde el polímero se solidifica completamente.
A continuación, en fibras para aplicaciones exteriores o estructurales, se aplica un recubrimiento secundario de poliamida o poliacetileno, y finalmente los elementos sueltos se agrupan en una chapa de armadura con un tensor central (hilos de Kevlar o acero) y una cubierta exterior de polietileno, dando lugar al cable óptico definitivo.
El control de calidad es exhaustivo: se mide la atenuación (debe ser inferior a 0,2 dB/km a 1550 nm en fibra monomodo), el perfil de índice con un perfilómetro, la uniformidad del diámetro, la resistencia a la tracción (mínimo 50 N para la fibra desnuda) y la integridad del recubrimiento. Un solo defecto microscópico puede hacer que un tramo de varios kilómetros sea inutilizable.
| Parámetro | Fibra monomodo (SMF-28) | Fibra multimodo OM4 |
|---|---|---|
| Diámetro núcleo | 8,6 μm ± 0,3 | 50 μm ± 1 |
| Diámetro funda | 125 μm ± 1 | 125 μm ± 1 |
| Atenuación máx. 1310 nm | 0,36 dB/km | 2,5 dB/km |
| Atenuación máx. 1550 nm | 0,22 dB/km | — |
| Recubrimiento primario | 245 μm | 245 μm |
La atenuación de una fibra monomodo ITU-T G.652.D a 1550 nm no debe superar 0,22 dB/km, equivalentes a perder solo 10 W de cada 100 W tras 50 km.
Dato clave