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salud · farmacología
como se fabrica el oxigeno medicinal, Columnas criogénicas de una planta de separación del aire para producción de oxígeno medicinal
salud ·#12576 ·Lectura 9 min. Redacción de respuesta: Editorial NexusCurioso.com

¿Como se fabrica el oxigeno medicinal?

Respuesta corta

El oxígeno medicinal debe contener entre 93 % y 99,5 % de O₂ en volumen, según la Farmacopea Europea (EP 3.2.6) y la USP 289, con humedad residual inferior a 21 ppm.

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Cómo se fabrica el oxígeno medicinal: del aire a la terapia de vida

El oxígeno medicinal no se "crea" desde la nada: se obtiene separándolo del aire atmosférico, que contiene aproximadamente un 21 % de O₂, un 78 % de N₂ y trazas de argón, CO₂ y vapor de agua. La industria farmacéutica y hospitalaria dispone de varias tecnologías maduras para realizar esa separación con la pureza que exige la normativa (USP, EP, ISO 80369), y la elección del método depende de la escala de producción, el coste energético y la infraestructura disponible. El método dominante a escala industrial es la destilación criogénica (ASU, Air Separation Unit). El aire ambiente se aspira con compresores de grandes dimensiones, se filtra mecánicamente para eliminar partículas, polvo e hidrocarburos, y se pasa por deshidratadores (rotor de sílica gel o tamiz molecular) hasta alcanzar una humedad residual inferior a 0,1 ppm. A continuación se comprime a unas 20-30 atmósferas y se enfría mediante intercambiadores de calor en contracorriente hasta aproximadamente −170 °C, punto en el que los componentes del aire empiezan a licuarse por orden de su punto de ebullición. En la columna criogénica, la mezcla líquida se somete a destilación fraccionada. El nitrógeno, con un punto de ebullición de −195,8 °C, se vaporiza primero y sale por la parte superior; el oxígeno, con −183 °C, queda en la base como líquido de alta pureza. El argón, intermedio (−185,8 °C), se extrae por un tercer punto. El O₂ líquido se almacena en tanques criogénicos a −183 °C y luego se vaporiza bajo demanda. El segundo método más extendido es la adsorción por oscilación de presión (PSA, Pressure Swing Adsorption). Dos o más columnas rellenas de zeolita 5X o carbón molecular trabajan de forma alternante: en una fase se introduce aire comprimido a 8-10 bar y la zeolita retiene las moléculas de N₂ (más pequeñas y con mayor afinidad por el sitio activo), dejando pasar un gas enriquecido en O₂ (93-96 %). En la siguiente fase, la columna se despresuriza rápidamente (purge) y el nitrógeno adsorbido se libera. El ciclo completo dura entre 10 y 30 segundos por semiciclo. Este sistema es ideal para plantas de tamaño medio (20-500 Nm³/h) y para unidades portátiles en hospitales rurales. Existe también la separación por membranas poliméricas (poliamida, PVC o policarbonato porosas a escala nanométrica). El aire comprimido se hace pasar a través de haces de fibras huecas; el N₂ y el CO₂, más pequeños, difunden con mayor velocidad hacia el lado permeado, mientras el O₂ queda enriquecido en el retencillo. La pureza típica es del 90-95 %, inferior a la criogénica, por lo que su uso se limita a aplicaciones donde se tolera menor concentración o como pre-concentrador. Un cuarto camino, menos habitual para producción continua pero relevante en generadores químicos portátiles, es la descomposición catalítica de peróxido de hidrógeno (H₂O₂ → H₂O + ½ O₂) o la reacción de hipoclorito sódico. Estas reacciones se controlan con catalizadores de manganeso o plata y permiten producir oxígeno in situ en ambientes sin red de tubos hospitalarios. Tras cualquiera de estos procesos, el gas pasa por una cadena de purificación final: filtros de coalescencia para gotas, desecadores de tamiz molecular (sílica gel o alúmina) para eliminar trazas de agua, y filtros de carbono activado o plata impregnada para retener hidrocarburos, ozono y compuestos orgánicos volátiles. El resultado debe cumplir una humedad residual inferior a 21 ppm (−40 °C punto de rocío) y una concentración de O₂ entre 93 % y 99,5 % según la farmacopea aplicable. La normativa de referencia varía por región: en Europa el oxígeno medicinal debe cumplir la European Pharmacopoeia (EP 3.2.6) con un mínimo del 93 % en volumen y límites estrictos de CO, CO₂, NOx, hidrocarburos y microorganismos. En Estados Unidos aplica la USP 289 Oxygen, Medical, que exige 93-99 % O₂ y una lista de impurezas cuantificadas. En Latinoamérica cada país adapta estas bases a su farmacopea nacional. El oxígeno producido se almacena en tanques criogénicos (a −183 °C, presión de ~5-20 bar), en cilindros de presión (200 bar, acero o aluminio) para transporte y uso en ambulancias, o se inyecta directamente en la red de gas hospitalario (tuberías de acero inoxidable con válvulas de toma tipo Wago o EN 13709) que abastece a cada cama y quirófano. Los sistemas de reserva incluyen cilindros de gran volumen (100-500 L) para garantizar autonomía ante fallos de la planta. | Parámetro | Valor típico medicinal | Método criogénico | Método PSA | |---|---|---|---| | Pureza O₂ (vol %) | 93-99,5 | 99,5-99,9 | 93-96 | | Humedad (ppm) | < 21 | < 5 | < 10 | | CO (ppm) | < 5 | < 1 | < 5 | | CO₂ (ppm) | < 500 | < 50 | < 200 | | Ruido (dB) | < 70 | 65-75 | 70-85 | En resumen, la fabricación de oxígeno medicinal es un proceso físico (separación por diferencia de volatibilidad o tamaño molecular) más que químico, lo que garantiza que no queden reactivos ni subproductos tóxicos. La clave está en la purificación posterior y en el control analítico continuo (oxímetros paramagnéticos, medidores de humedad por punto de rocío, analizadores de CO/CO₂) que valida cada lote antes de su liberación al circuito hospitalario.

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La destilación criogénica separa el O₂ (ebullición −183 °C) del N₂ (−195,8 °C) en columnas a −170 °C; es el método más eficiente para plantas industriales de gran capacidad.

Dato clave
como se fabrica el oxigeno medicinal, Toma de oxígeno medicinal en pared hospitalaria junto a cilindros de alta presión
Imagen

Toma de oxígeno medicinal en pared hospitalaria junto a cilindros de alta presión

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Métodos de producción, purificación y estándares de calidad del O₂ para uso hospitalario

La distribución intrahospitalaria del oxígeno medicinal sigue un diseño estandarizado. La planta generadora (ASU o PSA) alimenta una red principal de tuberías de acero inoxidable grado 316L con diámetros de 50-200 mm, que se ramifica en cada piso hasta las tomas de pared. En cada punto de uso se instala una válvula de corte con conector de seguridad (sistema Wago o pin-index según ISO 13709) que impide conectar accidentalmente otros gases. La presión en la red se mantiene entre 3,5 y 5 bar mediante válvulas reguladoras y tanques de amortiguación para absorber picos de demanda. Para pacientes que necesitan oxígeno fuera del hospital o en transporte (SAMU, ambulancias, domicilios con O₂ domiciliario) se utilizan cilindros de alta presión (200 bar, capacidad 2-10 m³) o concentradores portátiles basados en PSA de consumo energético reducido (6-20 W). Los cilindros deben estar fabricados conforme a ISO 1043 o EN 1965 y someterse a pruebas hidrostáticas periódicas cada 5 años. Un aspecto crítico es la seguridad. El oxígeno es un comburente potente: acelera la combustión de cualquier material y puede provocar explosiones en presencia de aceites o grasas. Por ello, toda la instalación desde el generador hasta la toma del paciente debe estar libre de lubricantes, usar herramientas dedicadas (cromadas o de latón para válvulas) y cumplir las normas de zona con explosión atómosa (IEC 60079). El personal debe recibir formación específica en manejo de O₂ a presión. En los últimos años se han introducido sistemas de monitorización en tiempo real con sensores de presión, caudal y pureza instalados en cada toma, conectados a un SCADA que alerta al personal técnico si la concentración cae por debajo del 93 % o si la presión desciende de los parámetros de diseño. Esto reduce drásticamente el riesgo de hipoxia iatrogénica por fallo silencioso del suministro. El coste energético de la producción es significativo: una ASU de 500 Nm³/h consume alrededor de 0,5-0,6 kWh por m³ de O₂ producido, mientras que un PSA ronda 0,3-0,4 kWh/Nm³. Por eso muchas plantas hospitalarias grandes (más de 2000 camas) optan por la destilación criogénica por su mayor eficiencia a gran escala, mientras que hospitales de 200-500 camas prefieren PSA por su menor inversión inicial y simplicidad operativa. Finalmente, el envejecimiento del equipo exige programas de mantenimiento predictivo: sustitución de zeolitas cada 3-5 años en PSA, limpieza y recambio de membranas cada 5-8 años, y verificación de estanqueidad de las columnas criogénicas cada 2-3 años mediante pruebas de vacío. Sin este ciclo, la pureza degrada y el gas deja de cumplir farmacopea, con el consiguiente riesgo clínico. En definitiva, el oxígeno que llega a la mascarilla o al ventilador del paciente es el resultado de una cadena de ingeniería que empieza en la atmósfera y atraviesa compresión, enfriamiento extremo, separación fraccionada, desecación, filtrado y control analítico antes de ser declarado apto para uso terapéutico.

Conclusión:

¿como se fabrica el oxigeno medicinal?

La fabricación de oxígeno medicinal es un proceso físico de separación del aire, rigurosamente controlado por normativas farmacopéicas internacionales, que combina ingeniería criogénica, adsorción molecular y purosas analíticas para garantizar que cada molécula de O₂ que inhala un paciente cumpla los estrictos límites de pureza, ausencia de tóxicos y baja humedad exigidos por la terapia respiratoria. La elección del método (ASU, PSA, membranas o generadores químicos) depende del volumen de demanda, el presupuesto y la infraestructura, pero el objetivo final es siempre el mismo: un gas seguro, limpio y disponible 24/7 en cada punto asistencial.

Fuentes: European Pharmacopoeia 3.2.6, USP 289 Oxygen Medical, ISO 13709, ISO 1043, IEC 60079, ASHRAE Handbook HVAC 2023 —
Redacción: editorial NexusCurioso.com
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