La mejor forma de limpiar los oídos sin riesgo
La mejor forma de limpiar los oídos es, sorprendentemente, no limpiarlos por dentro. Los oídos son órganos autolimpantes: el cerumen (o cera) que producen las glándulas del canal auditivo se desplaza de forma natural hacia el exterior gracias al movimiento de la mandíbula al masticar, hablar o bostezar. Esta cera cumple una función protectora fundamental: atrapa partículas de polvo, hongos y bacterias, y mantiene el canal húmedo para evitar sequedad e infecciones. Lo que sí debes hacer es limpiar únicamente la parte visible y externa del oído, es decir, el pabellón auricular (la oreja visible) y el antitrago. Utiliza un paño limpio y húmedo, o una toallita suave, para retirar la cera que se haya acumulado en la superficie exterior. Hazlo con un gesto suave, sin introducir nada más allá del borde de la oreja. Un error muy común es el uso de hisopos, bastoncillos, horquillas, palillos o cualquier objeto afilado para «rasear» el interior del conducto auditivo. Los especialistas en otorrinolaringología (como los de la American Academy of Otolaryngology) advierten que esta práctica empuja la cera más adentro, puede crear un tapón cerumen y, lo más peligroso, perforar el tímpano o causar una otitis externa. Si sientes que tienes una acumulación excesiva de cera que no se elimina por sí sola (presión, zumbido leve, pérdida parcial de audición), lo correcto es acudir a un médico de cabecera o a un otorrinolaringólogo. Ellos disponen de métodos seguros:
| Método profesional | Descripción |
|---|---|
| Irrigación con suero salino | Se introduce agua tibia con jeringa especial para disolver y expulsar la cera. |
| Aspiración | Se utiliza un aspirador de baja potencia para retirar el cerumen. |
| Extracción manual | El especialista retira la cera con pinzas o curetas específicas bajo visión directa. |
| Gotas ablandadoras | Se recetan gotas con peróxido de hidrógeno o ácido bórico para ablandar la cera antes de la visita. |
Si notas presión, zumbido o pérdida de audición, acude al otorrinolaringólogo. La irrigación o aspiración profesional es segura y rápida.
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