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como se fabrica el jabon de alepo, Pastilla de jabón de Alepo con sello estampado, corteza oscura y interior ocre
manualidades ·#13050 ·Lectura 9 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Como se fabrica el jabon de alepo?

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El jabón de Alepo se madura entre 6 y 9 meses, y las pastillas de mayor calidad pueden secarse hasta un año completo

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Cómo se fabrica el jabón de Alepo: el arte milenario de la saponificación siria

El jabón de Alepo, también conocido como jabón sirio o jabón Ghar, es un jabón duro elaborado a base de aceite de oliva sobreengrasado con aceite de laurel. Se fabrica de manera artesanal desde hace más de 2.000 años en la región de Alepo, al norte de Siria, ciudad cuyo nombre árabe (Halab) significa "leche fresca". Está considerado el primer jabón duro de la historia y el antecesor directo del jabón de Marsella y del jabón de Castilla.


Se cree que este jabón llegó a Europa en la época de las cruzadas, extendiéndose el arte de hacer jabón con aceite de oliva desde Siria hacia Italia, Francia y España gracias a los navegantes mediterráneos. Es decir, cuando alguien se pregunta cómo se fabrica el jabón de Alepo, está preguntando por el origen mismo de la jabonería europea.


La composición tradicional es extraordinariamente sencilla y se reduce a cuatro ingredientes:

  • Aceite de oliva, que constituye la base principal del jabón.
  • Aceite de laurel (Laurus nobilis), que aporta la característica más distintiva y define la gama del producto.
  • Sosa cáustica o hidróxido de sodio, necesaria para que se produzca la saponificación.
  • Agua, que se va perdiendo lentamente durante la larga maduración.

El auténtico jabón de Alepo no lleva perfumes sintéticos, colorantes, conservantes ni aditivos químicos, lo que lo convierte en un producto hipoalergénico, 100 % vegetal y respetuoso con el medio ambiente. Esa pureza de ingredientes es parte esencial de su identidad artesanal.


El aceite de laurel utilizado tradicionalmente procede de las bayas del laurel. Las familias recolectan los frutos, los cuecen y separan el aceite que asciende a la superficie. A este aceite se le denomina ghar, y es uno de los elementos que dan nombre al jabón tradicional sirio. Su proporción dentro de la mezcla de aceites es el parámetro que define el tipo de jabón y su gama comercial, existiendo elaboraciones con porcentajes bajos y otros con proporciones mucho más elevadas.


La elaboración tradicional comienza en invierno, cuando la temperatura ambiente favorece el trabajo. El aceite de oliva, el aceite de laurel y la lejía alcalina se combinan y se cuecen en un gran caldero, tradicionalmente de piedra, hasta obtener una masa espesa de jabón. La saponificación es la reacción química que convierte las grasas en jabón y glicerina natural; el hidróxido de sodio da lugar a una sebo o seife sólida, mientras que el hidróxido de potasio produciría jabones líquidos.


En la práctica casera, la lejía se prepara vertiendo siempre la sosa sobre el agua fría, nunca al revés, para evitar salpicaduras y reacciones violentas. Se deja enfriar hasta unos 40-45 °C. El aceite de oliva se calienta suavemente hasta alcanzar esa misma temperatura, ya que igualar las temperaturas es vital para que las moléculas de grasa reaccionen correctamente con el álcali.


Después se vierte la lejía sobre el aceite y se bate hasta alcanzar el punto de traza, una textura de natillas en la que los triglicéridos empiezan a transformarse en sales de jabón. Ese punto es el indicador visual de que la reacción ha comenzado de forma homogénea y la masa ya puede moldearse.


Una vez alcanzado el punto adecuado, la mezcla se vierte sobre una gran superficie plana o se enmolda, se golpea para eliminar el aire atrapado y se cubre con una manta para retener el calor y completar la saponificación de forma uniforme. Tras enfriarse y endurecerse, generalmente entre 24 y 48 horas, la pasta se corta en piezas cúbicas. En el método tradicional este corte se realiza manualmente sobre la gran plancha de jabón por los propios artesanos.


Después del corte, cada pieza se marca con el sello estampado del artesano, de la familia o del productor. Ese sello no es meramente decorativo: tradicionalmente identifica el origen del jabón y forma parte de su carácter artesanal. La UNESCO, que en 2024 inscribió la artesanía del jabón Ghar de Alepo en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, recoge precisamente esta práctica de marcar cada cubo a mano con el nombre de la familia como expresión de identidad y continuidad entre generaciones.


La fase de secado y maduración es una de las más importantes del proceso. Las pastillas recién cortadas se apilan dejando espacios entre ellas para que el aire circule libremente. Durante los meses siguientes el jabón va perdiendo agua, se endurece y cambia progresivamente de color. La documentación tradicional describe periodos de secado de entre seis y nueve meses, aunque algunas piezas pueden envejecer durante más tiempo, llegando incluso al año para obtener mejores resultados.


Con la maduración, el exterior adquiere tonos ocres, dorados o marrones mientras el interior puede conservar un tono más verdoso, de color verde esmeralda al corte. Esta diferencia entre la corteza exterior y el corazón del jabón es una de las características tradicionales de las pastillas curadas durante largo tiempo, y explica que el color original verdoso vaya virando a un tono café por la oxidación de sus componentes.

“La UNESCO inscribió la artesanía del jabón Ghar de Alepo en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2024”

Dato clave
como se fabrica el jabon de alepo, Pilas de pastillas de jabón de Alepo apiladas para su secado en un comercio
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Pilas de pastillas de jabón de Alepo apiladas para su secado en un comercio

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Ingredientes, cocción, corte y maduración: cada fase del proceso tradicional

Al perder humedad, la pastilla se vuelve más dura, dura más durante su utilización, la espuma se hace más fina y cremosa y el jabón se consume más lentamente. El tiempo forma parte del proceso de fabricación: cuanto más seco está un jabón bien conservado, mayor suele ser su dureza y duración, razón por la cual antiguamente muchas personas almacenaban sus pastillas durante bastante tiempo antes de utilizarlas.


El porcentaje de aceite de laurel condiciona el uso recomendado del jabón. Se puede resumir así:

% LaurelUso tradicional
20 %Limpieza general, afeitado, depilación
30 %Pieles grasas, uso diario intensivo
60 %Piel con problemas de epidermis, enrojecimientos, quemaduras solares

Las pastillas con porcentajes elevados de laurel se han considerado gamas superiores y alcanzan precios mayores por el coste de esta materia prima. El aceite de laurel le confiere propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antimicrobianas, y se ha recomendado tradicionalmente para pieles sensibles, secas o con tendencia a la dermatitis atópica. Se le atribuyen beneficios frente al acné, la psoriasis y el eccema, además de utilizarse para el afeitado y, en algunos casos, para lavar el cabello.


Su etapa de secado le confiere una durabilidad extraordinaria, y en comparación con otros jabones el jabón de Alepo flota en el agua, un rasgo que los consumidores reconocen como señal de calidad y madurez completa.


Conviene señalar que la sencillez de la fórmula no garantiza una tolerancia universal. El laurel puede producir irritación o sensibilización en pieles muy sensibles, y un porcentaje más alto no significa necesariamente un jabón mejor para todo tipo de piel. Los dermatólogos recomiendan en piel atópica limpiadores muy suaves y sin perfume, y no debe presentarse este jabón como tratamiento curativo de enfermedades dermatológicas.


Tampoco es necesariamente mejor que un champú formulado para el cuero cabelludo, pues su pH alcalino puede dejar el cabello áspero. La tradición es rica, pero la ciencia dermatológica moderna matiza muchos usos populares que se han transmitido generación tras generación sin evidencia clínica sólida.


Para reconocer un jabón de Alepo tradicional hay que fijarse en varios detalles concretos:

  • Forma ligeramente irregular, no perfectamente simétrica.
  • Sello estampado del artesano visible en la superficie.
  • Composición sencilla: solo aceite de oliva y laurel, sosa y agua.
  • Pastilla dura y seca por la larga maduración.
  • Exterior marrón u ocre con interior verdoso al corte.
  • Ausencia de perfumes intensos o colorantes artificiales.

No todo lo que se vende como "de Alepo" es equivalente. Copiar los ingredientes no garantiza reproducir el proceso artesanal, y la fase de maduración de seis, nueve meses o más es lo que marca la diferencia entre una imitación fabricada rápidamente y el jabón elaborado siguiendo la tradición histórica siria. La paciencia del secado es tan importante como la receta misma.


La UNESCO inscribió en 2024 la artesanía del jabón Ghar de Alepo en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, reconociendo que este oficio es parte de la identidad de una comunidad que ha resistido guerras, migraciones y cambios económicos durante más de dos milenios. Comprar un jabón auténtico es, en cierto modo, sostener esa cadena artesanal viva.

Conclusión:

¿como se fabrica el jabon de alepo?

Fabricar jabón de Alepo es una operación que se parece más a la crianza de un producto que a su producción. La receta cabe en cuatro líneas, pero el proceso exige invierno, paciencia y un secado de meses que ningún atajo industrial reproduce. Si alguna vez tienes una pastilla auténtica entre las manos, notarás su peso seco, su corteza terrosa y ese interior verde que delata los meses de reposo. No es un jabón rápido; es un jabón que te invita a usarlo despacio.

Fuentes: 1º Lineaysalud.com, 2º Aceitedeoliva.com, 3º Sharabati-eu.de, 4º Remediosnaturales.net, 5º Wikipedia.org
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IMAGEN2-AUTOR:Dosseman | Licencia:CC BY-SA 4.0 | URL: CC BY-SA 4.0
Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 09/10/2026

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