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ciencia · química
como se fabrica el diesel, Refinería de petróleo con torre de destilación atmosférica al atardecer
ciencia ·#12995 ·Lectura 9 min. · Redactor: Gonzalo E.Garcia

¿Como se fabrica el diesel?

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Del barril de crudo se obtiene entre un 20% y un 25% de diésel, y este combustible es alrededor de un 30% más eficiente que la misma cantidad de gasolina.

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Cómo se fabrica el diésel: del crudo a la bomba

El diésel, también conocido como gasóleo, es un combustible líquido que se obtiene del petróleo crudo en grandes refinerías. No se trata de un producto que brote directamente del subsuelo, sino de una fracción que hay que separar, purificar y transformar mediante una cadena de procesos químicos e industriales encadenados. El crudo es una mezcla compleja con miles de hidrocarburos distintos, imposible de usar tal cual en un motor, así que necesita operaciones de fraccionamiento y transformación química para dar con una fracción de propiedades constantes que destile entre dos temperaturas prefijadas.


Los productos que salen de una refinería son varios: naftas para gasolina, querosenos, gasóleos, diésel y fuel oil. El gasóleo es justamente la fracción que alimenta la producción de diésel, y su obtención marca el inicio de todo el recorrido.


Recepción y almacenamiento del crudo. El petróleo llega a la refinería por oleoductos, buques tanque o ferrocarril y se deposita en grandes tanques. Una práctica habitual es separar los crudos según su contenido en azufre: los de bajo contenido (BTS) se guardan y procesan aparte de los de alto contenido (HTS), evitando así la contaminación cruzada entre productos. Antes de entrar en las unidades de proceso, el crudo pasa por una deshidratación y desalación que elimina agua y sales; si no se retiran, esas impurezas provocan corrosión y dañan los equipos de refinación.


Destilación atmosférica: la fase más importante. El crudo se calienta entre 350 y 400 °C y se introduce en una columna de fraccionamiento que opera a presión atmosférica. Conforme el crudo se vaporiza, los componentes más ligeros ascienden por la torre y los más pesados descienden, separándose las fracciones según sus puntos de ebullición. En la parte superior se recogen gases ligeros como propano y butano, más abajo la nafta para gasolina, en los niveles intermedios querosenos y el gasóleo, y en el fondo el residuo pesado.


El corte de diésel se extrae típicamente de la columna en un rango de temperatura de entre 250 y 350 °C, dentro de lo que se denomina fracción de destilados medios. En la torre, el primer vapor licuado que se extrae es el diésel pesado, alrededor de los 300 grados; luego viene el aceite ligero hacia los 200 grados y el queroseno hacia los 170. Cada destilación produce hidrocarburos más ligeros que el anterior, y el gasóleo obtenido se purifica después para aumentar su eficiencia, reducir la contaminación y estabilizarlo químicamente.


FracciónTemperatura aprox.Ubicación en torre
Gases ligeros (propano, butano)< 150 °CParte superior
Nafta (gasolina)~170 °CNivel medio-alto
Queroseno~170-200 °CNivel medio
Gasóleo / Diésel250-350 °CNivel medio-bajo
Residuo pesado> 350 °CFondo de la torre

Destilación al vacío. El residuo que queda tras la destilación atmosférica puede volver a destilarse, esta vez a presiones reducidas. Al bajar la presión, las moléculas se separan a temperaturas más bajas sin descomponerse, lo que permite extraer fracciones adicionales: gasóleos pesados, aceites lubricantes y, en el fondo, asfaltos y brea residual no destilable. Esos gasóleos pesados del vacío son materia prima para procesos de conversión que generan diésel adicional, aprovechando al máximo cada barril.

“El diésel moderno (ULSD) exige reducir el azufre por debajo de 15 partes por millón, un estándar global para proteger motores y medio ambiente.”

Dato clave
como se fabrica el diesel, Boquilla de surtidor dispensando diésel en el depósito de un vehículo
Imagen

Boquilla de surtidor dispensando diésel en el depósito de un vehículo

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Etapas industriales de refinación del gasóleo

Conversión: transformar moléculas pesadas en productos ligeros. El craqueo catalítico utiliza un catalizador a alta temperatura para romper las cadenas largas de hidrocarburos, produciendo nafta de alto octanaje, gasolina y gasóleo. Según la Agencia Internacional de Energía, aproximadamente el 30% de la capacidad global de refinación emplea este proceso. El craqueo térmico, menos extendido, rompe las moléculas grandes solo por acción de temperaturas muy elevadas y sin catalizador. El reformado catalítico convierte naftas de bajo octanaje en aromáticos de alto índice de octano y, de forma relevante para el diésel, genera el hidrógeno que se emplea después en la desulfuración.


Hidrotratamiento e hidrodesulfuración: la clave del diésel moderno. El corte de diésel que sale de la destilación contiene impurezas como azufre, nitrógeno y metales pesados que dañarían los motores, ensuciarían los sistemas de escape y contaminarían el aire. El gasóleo se hace reaccionar a alta presión y temperatura con hidrógeno en presencia de un catalizador, habitualmente a base de níquel, molibdeno o cobalto, dentro de reactores de lecho fijo. El hidrógeno reacciona con el azufre y el nitrógeno formando sulfuro de hidrógeno (H₂S) y amoníaco (NH₃), que se separan del combustible. También se eliminan metales como vanadio y níquel que envenenan los catalizadores y acortan la vida de los equipos.


El resultado es el diésel de ultra bajo contenido en azufre (ULSD), estándar mundial en el transporte. Su producción exige un hidrotratamiento mucho más avanzado, con control preciso de temperatura, presión y tipo de catalizador para reducir el azufre por debajo de 15 partes por millón. Esta reducción es decisiva: el azufre del combustible se convierte en dióxido de azufre al quemarse, contaminante responsable de la lluvia ácida y dañino para los convertidores catalíticos de los vehículos. El diésel convencional, más común en el pasado, conservaba un azufre más alto al aplicar solo un hidrotratamiento básico.


Hidrocraqueo: la vía más avanzada. El gasóleo procedente de la unidad de vacío se rompe en presencia de hidrógeno y de un catalizador a alta presión, produciendo gasóleos de mejor calidad. En el hidrocraqueo se invierte también la planta de hidrógeno de la refinería, dedicada a alimentar los procesos de hidrodesulfuración e hidrocraqueo. Europa recurre en mayor medida al hidrocraqueo por su mayor parque de vehículos diésel, mientras que en países con menos recursos se emplean métodos más simples basados en la destilación básica.


Tratamientos secundarios y mezclado final. Para climas fríos se reduce el punto de fluidez mediante aditivos mejoradores de flujo en frío o procesos de isomerización catalítica que impiden la formación de grandes cristales de parafina; así se fabrica el diésel de invierno. Se mejora también el índice de cetano: un cetano más alto significa encendido más suave, retardo de ignición más corto, menos ruido de motor, mejor arranque en frío y combustión más completa. Se incorporan además antiespumantes, inhibidores de corrosión, detergentes y mejoradores de lubricidad.


Las distintas fracciones tratadas y no tratadas se combinan en proporciones controladas para ajustar el producto a especificaciones concretas de rendimiento y normativa, añadiendo los aditivos propios de cada empresa. El diésel terminado se almacena en tanques y se distribuye por oleoductos, camiones cisterna y barcos hasta centros de distribución y estaciones de servicio.


VarianteUso principalCaracterística clave
Gasóleo AAutomociónULSD, alto cetano
Gasóleo BMaquinaria agrícola, embarcacionesColorante fiscal rojo
Gasóleo CCalefacciónAlto contenido de parafina

Alternativas al diésel mineral. El biodiésel se fabrica a partir de aceites vegetales (soja, colza, palma), grasas animales o aceites de cocina usados mediante una transesterificación: los triglicéridos reaccionan con un alcohol, normalmente metanol, en presencia de un catalizador, produciendo ésteres monoalquílicos y glicerol. Puede usarse puro o mezclado con diésel mineral en proporciones como B5 o B20. El diésel verde y los combustibles biomass-to-liquid (BTL) aprovechan residuos vegetales y aceites con equipamiento similar al de una refinería, y el diésel sintético se obtiene a partir de materiales residuales, todos ellos compatibles con los motores existentes.


La fabricación exige equipos robustos: torres de destilación, hidrotratadores, reactores, intercambiadores de calor y sistemas de control distribuido (DCS) con autómatas programables (PLC). La producción genera emisiones de CO₂, SO₂ y óxidos de nitrógeno, además de aguas residuales, lodos y catalizadores gastados, tratados en plantas propias con scrubbers y quemadores especiales. Las refinerías operan bajo normas ambientales y de seguridad —la EPA en Estados Unidos, el régimen comunitario de derechos de emisión en la Unión Europea— aplicando medidas contra incendios, explosiones y vertidos, mientras la industria avanza hacia catalizadores más eficaces, reactores más inteligentes, integración de renovables y procesos de baja huella de carbono.

Conclusión:

¿como se fabrica el diesel?

El diésel que echa tu coche en la gasolinera ha recorrido un camino largo: desde que el crudo sale del pozo, pasa por calentamiento a casi 400 grados, fraccionamiento en torres de decenas de metros, reacciones con hidrógeno a alta presión y un control fino del azufre que ha cambiado por completo la calidad del combustible en los últimos veinte años. Entender ese recorrido ayuda a valorar por qué el precio varía, por qué existen gasóleos A, B y C, y por qué la transición hacia catalizadores más limpios y reactores inteligentes no es un lujo, sino una necesidad que afecta al aire que respiras cada mañana.

Redacción: Gonzalo E.Garcia · Actualizado en: 24/10/2026

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