Cómo se fabrica el diésel: del crudo a la bomba
El diésel, también conocido como gasóleo, es un combustible líquido que se obtiene del petróleo crudo en grandes refinerías. No se trata de un producto que brote directamente del subsuelo, sino de una fracción que hay que separar, purificar y transformar mediante una cadena de procesos químicos e industriales encadenados. El crudo es una mezcla compleja con miles de hidrocarburos distintos, imposible de usar tal cual en un motor, así que necesita operaciones de fraccionamiento y transformación química para dar con una fracción de propiedades constantes que destile entre dos temperaturas prefijadas.
Los productos que salen de una refinería son varios: naftas para gasolina, querosenos, gasóleos, diésel y fuel oil. El gasóleo es justamente la fracción que alimenta la producción de diésel, y su obtención marca el inicio de todo el recorrido.
Recepción y almacenamiento del crudo. El petróleo llega a la refinería por oleoductos, buques tanque o ferrocarril y se deposita en grandes tanques. Una práctica habitual es separar los crudos según su contenido en azufre: los de bajo contenido (BTS) se guardan y procesan aparte de los de alto contenido (HTS), evitando así la contaminación cruzada entre productos. Antes de entrar en las unidades de proceso, el crudo pasa por una deshidratación y desalación que elimina agua y sales; si no se retiran, esas impurezas provocan corrosión y dañan los equipos de refinación.
Destilación atmosférica: la fase más importante. El crudo se calienta entre 350 y 400 °C y se introduce en una columna de fraccionamiento que opera a presión atmosférica. Conforme el crudo se vaporiza, los componentes más ligeros ascienden por la torre y los más pesados descienden, separándose las fracciones según sus puntos de ebullición. En la parte superior se recogen gases ligeros como propano y butano, más abajo la nafta para gasolina, en los niveles intermedios querosenos y el gasóleo, y en el fondo el residuo pesado.
El corte de diésel se extrae típicamente de la columna en un rango de temperatura de entre 250 y 350 °C, dentro de lo que se denomina fracción de destilados medios. En la torre, el primer vapor licuado que se extrae es el diésel pesado, alrededor de los 300 grados; luego viene el aceite ligero hacia los 200 grados y el queroseno hacia los 170. Cada destilación produce hidrocarburos más ligeros que el anterior, y el gasóleo obtenido se purifica después para aumentar su eficiencia, reducir la contaminación y estabilizarlo químicamente.
| Fracción | Temperatura aprox. | Ubicación en torre |
|---|---|---|
| Gases ligeros (propano, butano) | < 150 °C | Parte superior |
| Nafta (gasolina) | ~170 °C | Nivel medio-alto |
| Queroseno | ~170-200 °C | Nivel medio |
| Gasóleo / Diésel | 250-350 °C | Nivel medio-bajo |
| Residuo pesado | > 350 °C | Fondo de la torre |
Destilación al vacío. El residuo que queda tras la destilación atmosférica puede volver a destilarse, esta vez a presiones reducidas. Al bajar la presión, las moléculas se separan a temperaturas más bajas sin descomponerse, lo que permite extraer fracciones adicionales: gasóleos pesados, aceites lubricantes y, en el fondo, asfaltos y brea residual no destilable. Esos gasóleos pesados del vacío son materia prima para procesos de conversión que generan diésel adicional, aprovechando al máximo cada barril.
“El diésel moderno (ULSD) exige reducir el azufre por debajo de 15 partes por millón, un estándar global para proteger motores y medio ambiente.”
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