Cómo hacer punto garbanzo: guía completa para crochet y dos agujas
El punto garbanzo es una puntada de tejido en relieve que se conoce también con los nombres de punto puff, bodoque, popcorn, madroño, mota, punto avellana o punto bobble. Su aspecto es el de una pequeña bolita mullida de lana que sobresale de la superficie del tejido, lo que lo convierte en un recurso muy apreciado para dar textura y volumen a mantas, gorros, cuellos, bufandas, prendas de abrigo, cojines, cortinas, sacones, amigurumis y complementos para bebés y niños.
A primera vista puede parecer una técnica complicada reservada a tejedoras expertas, pero en realidad es pura repetición: se trata de subir varias lazadas altas en un mismo punto de la base y cerrarlas todas juntas de una sola vez, formando así la bolita característica. La idea central del punto garbanzo es muy sencilla: se arma en un solo punto de la vuelta anterior, allí se hacen varias medias lazadas altas sin cerrarlas y, cuando se tienen tres o cuatro, se cierran todas de una sola vez.
Esas hebras juntas, agrupadas en el mismo punto de base, son las que producen el relieve en forma de garbanzo. Si una persona sabe hacer una lazada, ya está en condiciones de tejer un puff, ya que la técnica no añade pasos nuevos, solo repite el mismo paso varias veces en el mismo punto. Es, en definitiva, un punto visualmente muy bonito y técnicamente sencillo.
Para tejerlo en crochet o ganchillo se necesita poco material:
- El hilo o lana del proyecto, preferiblemente uno con cuerpo, ya que las lanas suaves y con volumen realzan mucho más el relieve que un hilo fino y plano
- Un ganchillo acorde al grosor del hilo, ni muy apretado ni muy flojo
- Marcadores, si el patrón alterna puffs con otros puntos
- Tijeras y aguja lanera para rematar al terminar la labor
El procedimiento paso a paso en crochet comienza haciendo una lazada y entrando en el punto de la vuelta anterior: se echa hebra sobre el ganchillo, se introduce este en el punto, se vuelve a echar hebra y se saca una lazada alta, estirándola hasta la altura de un punto alto. Después se repite la operación en el mismo punto: se echa hebra, se entra en el mismo punto de base y se saca otra lazada alta, repitiendo esto tres o cuatro veces sin cerrar nada, de modo que quedan varias lazadas acumuladas en el ganchillo.
Un detalle fundamental es mantener todas las lazadas a la misma altura. Si una queda corta y otra larga, el puff sale torcido; si se sacan cortas, el punto queda apretado y plano. La bolita solo luce redonda y pareja cuando las hebras que la forman están estiradas por igual. Esta es, para muchas tejedoras, la clave que separa un garbanzo perfecto de uno irregular.
El siguiente paso es cerrar todas las lazadas juntas: se echa hebra una última vez y se pasa por todas las lazadas que hay en el ganchillo de una sola vez, con una tensión media, sin apretar demasiado, porque si se tira fuerte la bolita se achata y pierde su volumen. Con ese cierre se forma la «bolita» del garbanzo.
Para finalizar se teje una cadeneta que «traba» y fija el puff, manteniéndolo firme y parejo y evitando que se afloje con el uso. Esta cadeneta de cierre es clave y no debe saltarse. Cuando se hacen varios garbanzos seguidos, se separan con uno o más puntos bajos o de cadeneta entre puff y puff para que el relieve «respire» y el tejido no quede apelmazado; si se teje un solo punto aislado, la cadeneta de separación puede evitarse.
Otra forma de describir la técnica, usada en varios tutoriales, es la siguiente: se introduce la aguja en el punto donde se quiere tejer el garbanzo y se hace una lazada, quedando tres bucles en la aguja; se repite el paso tantas veces como puntos vayan a formar el garbanzo (por ejemplo, cuatro veces si se desea un garbanzo de cuatro puntos medio altos, alcanzando nueve bucles en la aguja); luego se hace una lazada nueva y se saca a través de todos los bucles acumulados; y finalmente, para cerrar y sujetar las lazadas, se echa de nuevo la hebra y se saca a través del bucle que queda en la aguja.
En la variante descrita como punto «Popcorn» se trabaja con puntos altos: se toma hebra y se introduce el ganchillo en el punto de base, se vuelve a tomar hebra y se pasa por las dos primeras anillas para empezar el punto alto, se termina el punto alto y se repiten esos dos últimos pasos tres veces más, quedando cuatro puntos altos en el mismo punto de base. Entonces se suelta el ganchillo de la labor, se pasa por el primer punto y por la anilla del último, se toma hebra y se desliza cerrándolos juntos, terminando con un punto de cadeneta que asegura el garbanzo.
Este punto puede tejerse en cualquier parte de una labor, solo se necesita tener una base; si se hace al inicio de una vuelta, se tejen primero los tres puntos de cadeneta necesarios para subir a la vuelta y en el siguiente punto se hace el garbanzo. Existen variantes según el número de puntos altos que lo forman (garbanzo de 4, de 5) y según se usen puntos altos simples, dobles o triples (varetas, varetas dobles, triples), identificándose cada una con símbolos propios en los esquemas.
“A dos agujas: montaje múltiplo de 4 + 2 puntos, y 4 vueltas repetitivas que crean el relieve salpicado”
Dato clave