Punto de red a ganchillo: guía práctica para tejer una malla aireada y fácil
El punto red a ganchillo, también llamado punto malla, punto maya o red filet, es uno de los puntos calados más sencillos y versátiles del crochet. Su estructura se forma combinando únicamente dos puntos básicos: el punto alto (vareta) y la cadeneta. Esa secuencia crea una especie de malla o rejilla abierta, con un tejido ligero, aireado y de estructura simple y repetitiva.
Gracias a esa apertura, es perfecto para crear tejidos frescos, decorativos y muy fáciles de adaptar a distintos proyectos. Es muy común en blusas y tops de crochet, caminos de mesa, chalecos y capas ligeras, cortinas, manteles, chales, pañuelos, jerseys de tirantes y proyectos veraniegos como pareos y bolsos de red para la compra. Al ser tan calado, es un punto que cunde muchísimo: se dedica muy poco tiempo a tejer prendas con él.
Antes de empezar conviene tener en cuenta varias cosas: mantener siempre la misma tensión en las cadenetas, respetar bien los saltos para que la red quede uniforme y alinear correctamente los puntos altos de una fila con los de la siguiente. La clave del punto red está en la regularidad del dibujo y en no deformar la rejilla.
Para los materiales, el algodón es el rey en prendas de verano: fresco, con caída y marca muy bien el dibujo. Se recomienda hilo de algodón fino o medio, un ganchillo acorde al hilo (un número más grande del indicado abre más la malla, uno más pequeño la aprieta), tijeras, aguja lanera para esconder hebras, marcador de puntos para no perder el principio de vuelta y cinta métrica para revisar la muestra.
La base del patrón clásico se trabaja con una cadeneta inicial en múltiplos de 3, más 1 cadena y 3 cadenetas de subida. Esto permite que el dibujo se repita correctamente desde el principio y que el borde quede equilibrado. Para practicar, una muestra de 23 cadenas es un buen punto de partida: 18 cadenas equivalen a 6 cuadros, más 5 de la subida.
En la fila 1 se hace la cadeneta base con el largo necesario y se añaden 3 cadenetas de subida, que cuentan como 1 punto alto. En la cuarta cadeneta desde el inicio de la base (contando desde el ganchillo) se hace 1 punto alto; esas cadenas saltadas forman el primer cuadro. A partir de ahí empieza la repetición principal:
- 2 cadenetas
- Saltar 2 puntos de la base
- 1 punto alto en la siguiente cadena
Para girar la labor se tejen 5 cadenetas, que cuentan como un punto alto más las 2 cadenas del espacio, y se voltea el tejido. En la fila 2 se teje 1 punto alto sobre el punto alto de la fila anterior, luego 2 cadenetas, y se repite la secuencia toda la fila; el último punto alto va en la tercera cadena de las 5 del giro.
A partir de aquí, solo hay que repetir siempre la misma lógica de la fila 2: 3 cadenetas de subida, 2 cadenetas y 1 punto alto sobre el siguiente punto alto. Es importante que los puntos altos siempre vayan colocados encima de los puntos altos y que las cadenetas formen los huecos de la red.
La repetición real del punto es muy simple: 1 punto alto y 2 cadenetas, repetido una y otra vez, creando cuadros abiertos, un efecto de red uniforme y un tejido muy ligero y transpirable. Cada cuadro equivale a 1 punto alto más 2 cadenas; la red no es más que puntos altos verticales unidos por cadenas, una cuadrícula sencilla.
En la anatomía de un cuadro, dos puntos altos lo enmarcan, dos cadenas lo cierran arriba y abajo se saltan dos puntos de la base. Al terminar, se remata escondiendo la hebra con la aguja lanera por el borde, sin apretar, para no cerrar la última hilera.
“Base en múltiplos de 3 + 1 cadena + 3 de subida. Muestra práctica: 23 cadenas (18 para 6 cuadros + 5 de margen).”
Dato clave