Cómo hacer punto con 2 agujas: guía completa para principiantes
El punto derecho es la base de todo el tejido a dos agujas. Es el primer punto que se aprende, el más versátil y el corazón de bufandas, mantas, jerseys y prendas de bebé. Si lo dominas, puedes seguir prácticamente cualquier patrón que te cruces. No hace falta memorizar decenas de técnicas para empezar, solo dos: el punto derecho y el punto revés. Con esos dos, la mayoría de los diseños ya están a tu alcance.
Antes de tocar las agujas, conviene tener claras dos cosas: las agujas y la lana. Para quien arranca, las agujas de 5 o 6 mm de diámetro son las más cómodas, dejan los puntos bien definidos y no castigan las manos. Las de bambú son una apuesta excelente al principio porque el hilo no resbala como ocurre con las metálicas, lo que evita perder puntos a mitad de fila. Elige agujas rectas de unos 35-40 cm; las circulares o de doble punta ya vendrán cuando tejer en redondo forme parte de tu rutina.
En cuanto al hilo, un grosor grueso o extragordo es lo más práctico para aprender. Se ve bien, se teje rápido y perdona los errores. El acrílico es el compañero ideal del principiante: no encoge, se lava a máquina y cuesta poco. La lana merino es más suave, sí, pero exige más cuidado al principio. Elige un color claro y liso, así verás cada bucle sin forzar la vista, y respeta el número de aguja que indica la etiqueta del ovillo.
Todo tejido empieza montando puntos, es decir, creando la primera fila sobre la aguja antes de tejer una sola pasada. El método más sencillo para quien empieza es el montado con los dedos. Haces un nudo corredizo dejando una cola de unos 30 cm, lo colocas en la aguja y lo sujetas con la mano derecha. Con la izquierda separas la lana: el pulgar sujeta la cola y el índice sostiene el hilo del ovillo. Introduces la aguja hacia arriba por el bucle del pulgar, pasas por encima del hilo del índice, recoges hacia ti, sacas la aguja por el bucle del pulgar y ajustas el punto. Repites hasta tener entre 10 y 20 puntos, que es lo ideal para practicar el punto derecho.
Antes de tejer, coloca la aguja con los puntos en la mano no dominante (normalmente la izquierda) y la aguja vacía en la mano dominante (la derecha). Sujeta las agujas cerca de las puntas para controlar mejor el movimiento, sin apretar, apoyándolas ligeramente sobre las manos. Evita tensar hombros y muñecas, porque la tensión muscular se transmite al hilo y el tejido queda rígido desde el primer punto. El hilo debe fluir con suavidad, sin enrollarlo en exceso en los dedos ni ofrecer resistencia.
El movimiento del punto derecho tiene tres fases claras:
- Fase 1: empuja la punta de la aguja derecha en el primer bucle de la aguja izquierda, cruzando la derecha por detrás de la izquierda para formar una 'X'. La aguja entra siempre por detrás del punto, de delante hacia atrás, y el hilo de trabajo cuelga por detrás de las agujas.
- Fase 2: envuelve el hilo de trabajo alrededor de la punta de la aguja derecha. Si eres diestro, el giro es antihorario; si eres zurdo, horario. Sujeta el extremo libre del hilo con la mano no dominante para asegurar el bucle y jala la aguja derecha hacia atrás, arrastrando el hilo consigo.
- Fase 3: al sacar el nuevo bucle, el punto antiguo se desliza y cae de la aguja izquierda. El punto nuevo queda en la aguja derecha. Cuidado: solo debe salir el punto en el que has tejido, no el siguiente.
Mantén el hilo tenso después de cada punto, lo suficiente para que los bucles queden cerca de la aguja, pero sin apretar tanto que la aguja no pueda deslizar. Este proceso se repite en todos los puntos de la fila. Al terminar, con todos los puntos pasados a la aguja derecha, tienes una fila completa de punto derecho. Para la segunda fila no inviertes nada: pasas la aguja llena a la mano no dominante y empiezas igual que la primera.
Tejer el punto derecho fila tras fila produce el llamado punto musgo o punto santa clara, una textura plana, reversible, ideal para principiantes porque disimula los pequeños desniveles de tensión. Si alternas una fila de derechos con una de reveses, obtienes el punto jersey, el tejido liso clásico de los jerséis. Otras variantes básicas que conviene conocer son:
| Punto | Combinación | Uso habitual |
|---|---|---|
| Elástico 1×1 | 1 derecho, 1 revés en la misma fila | Puños, cuellos, bordes |
| Elástico 2×2 | 2 derechos, 2 reveses en la misma fila | Bordes más definidos y elásticos |
La tensión del hilo es uno de los mayores retos al empezar. Si aprietas demasiado, cuesta mover las agujas y el tejido queda rígido; si queda flojo, los puntos salen irregulares y aparecen agujeros. La tensión correcta se nota cuando las agujas se deslizan con facilidad, los puntos tienen un tamaño similar y el tejido se ve uniforme. El ritmo llegará solo con la práctica, no lo fuerces.
Entre los errores más frecuentes están apretar el hilo en cada punto, cambiar constantemente la forma de sujetarlo, tejer con prisa, montar puntos demasiado apretados, usar lana pesada con agujas pequeñas y compararse con otras personas. Tejer es un aprendizaje progresivo: conviene tejer varias filas seguidas solo en punto derecho, con lana clara, en sesiones cortas, concentrándose en la regularidad y no en la rapidez, y contando los puntos al final de cada fila para detectar errores a tiempo.
“Primer proyecto recomendado: muestra cuadrada de 15×15 cm en punto musgo con agujas de 5-6 mm de bambú.”
Dato clave