Punto bucle en crochet: la técnica que crea textura y volumen
El punto bucle, también llamado punto rulo o punto piel, es uno de esos puntos de ganchillo que transforman por completo la textura de una pieza. No es un punto básico, desde luego, pero tampoco es un punto imposible. Su encanto está en que forma pequeños bucles o rulos que sobresalen del tejido, dejando una superficie mullida, decorativa y muy llamativa al tacto. Si buscas un acabado distinto a los puntos bajos o los medios puntos de siempre, este es tu punto.
La estructura general del patrón es bastante clara y, una vez la entiendes, el resto es cuestión de práctica. Se alternan vueltas de medios puntos con vueltas de rulos. Es decir, la vuelta 1 se teje en medios puntos, la vuelta 2 en rulos, la vuelta 3 en medios puntos, la vuelta 4 en rulos, y así sucesivamente. Lo único que cambia entre los distintos métodos es la forma exacta de tomar el rulo al trabajarlo, no la lógica del patrón completo.
Antes de coger la aguja conviene tener en cuenta varias cosas que van a marcar la diferencia entre un acabado limpio y uno desastre. Mantener todos los rulos con un largo parecido es fundamental para que la pieza quede uniforme. Hay que sujetar bien el hilo mientras se forma el bucle con el dedo índice, porque si se escapa, el rulo se deforma. Y por supuesto, vigilar siempre el recuento: si empezaste con 10 medios puntos, en cada vuelta debes seguir teniendo 10. Perder un punto aquí es mucho más fácil de lo que parece.
La base del patrón es sencilla: haces tantas cadenas como medios puntos quieras tejer. Con 10 cadenas, por ejemplo, subes con una cadeneta (que no cuenta como punto), pinchas en la segunda cadeneta desde el ganchillo y tejes 1 medio punto en cada cadena hasta terminar la vuelta. Esa primera vuelta marca el ancho de toda la pieza y el ritmo del patrón a partir de ahí.
El método 1, el más clásico, se llama rulo cerrado pasando por encima y por el centro. Subes con una cadeneta, pinchas en el primer medio punto de base y formas el rulo alrededor del dedo índice, sujetando el tejido con los otros dedos. Quedan una hebra arriba y una hebra abajo. Pasas la aguja por encima de la hebra de arriba, luego por el centro del rulo, tomas la hebra de abajo y la pasas por el punto. Antes de cerrar puedes regular el largo del rulo, y sin soltarlo haces una lazada y cierras el medio punto.
El método 2, rulo cerrado tomando las 2 hebras, mantiene la misma estructura inicial pero cambia el cierre. Tras pasar la aguja por encima de la hebra de arriba, tomas las dos hebras del rulo y las llevas hacia el punto, quedando 3 hebras en la aguja. Ajustas el largo y cierras el medio punto sin soltar el rulo. Este método da un rulo que sale desde la base, muy prolijo y que se acomoda casi solo al tejer. El tejido queda algo más duro porque el medio punto lleva 3 hebras, así que es ideal para piezas que necesitan cuerpo y estructura.
El método 3, rulo simple tomando solo la hebra de abajo, es el más directo de los tres. Haces el rulo con el dedo índice, tomas solo la hebra de abajo, la pasas por el rulo y por el punto, quedando 2 lazadas en la aguja, y cierras el medio punto. Es el método más simple de ejecutar y da buen resultado, aunque el acabado cambia un poco respecto a los otros dos. Para principiantes que quieren probar el punto sin complicarse, este es el mejor punto de partida.
La vuelta siguiente a cada vuelta de rulos siempre se teje en medios puntos. Giras el tejido, subes con una cadeneta y tejes un medio punto en cada punto. Esta vuelta no es un relleno: acomoda los rulos y ayuda a que el tejido quede más uniforme. Si saltas esa vuelta, los bucles se aplastan y la pieza pierde volumen.
Una distinción importante es si tejes de forma lineal (ida y vuelta) o circular. En tejido lineal los rulos se hacen vuelta por medio, porque si intentaras hacerlos en la vuelta siguiente, el rulo quedaría por el revés y no tendría sentido visual. En tejido circular, al no girar nunca la pieza y trabajar siempre por el derecho, sí puedes hacer rulos en todas las vueltas seguidas.
Supergurumi describe el punto bucle paso a paso con puntos bajos en espiral: pasas la aguja por el siguiente punto y de derecha a izquierda por debajo del hilo derecho; haces una lazada con el hilo izquierdo que pasa por encima del dedo índice (cuanto más largo ese hilo, más grande será el bucle); pasas el hilo enganchado hacia adelante por detrás del hilo derecho; pasas el hilo por el punto atravesado quedando 2 bucles en la aguja; rematas el punto bajo como de costumbre; haces una lazada con la hebra izquierda que va hasta el ovillo y la pasas por los dos bucles; y por último sueltas el bucle formado en el dedo.
El bucle siempre se crea en el lado opuesto de la pieza. Por eso, en hileras, si quieres bucles en un solo lado, tejes una hilera sin puntos bucle y la siguiente con ellos. En vueltas, en cambio, puedes tejer cada vuelta con bucles porque siempre trabajas por el mismo lado. Y un dato muy práctico: los bucles se pueden cortar una vez terminados sin que afecte a la pieza, lo que resulta muy útil para crear el pelo de amigurumis y animales.
Consejo práctico tras varias vueltas: peina un poco los rulos, acomódalos con los dedos y mantén todos del mismo largo. Ese pequeño gesto mejora muchísimo el acabado final. Al principio el punto puede parecer complicado y requiere atención, pero con la práctica se vuelve muy simple y rápido.
“En amigurumis: tejer punto bucle sobre la pieza, recortar los rulos al largo deseado y obtener un pelaje realista sin material extra.”
Dato clave