La Primera Guerra Mundial se caracterizó por integrar la tecnología industrial en la guerra a gran escala. Los frente estáticos de trincheras obligaron a buscar ventajas con artillería pesada, ametralladoras y minas. Los gases tóxicos, como el cloro y el fosgeno, mostraron el alcance destructivo de la química militar. También se usaron barcos y submarinos para bloqueos y ataque naval, junto con la radio para coordinar tropas y comunicaciones estratégicas.
Los tanques aparecieron como respuesta al estancamiento de trincheras, aunque en sus inicios fueron lentos y poco fiables. La aviación pasó de la observación a la caza y al reconocimiento, aunque no decidió la guerra por sí sola. También destacaron los medicinas de campo, los telegrafos y los sistemas de abastecimiento masivo. En conjunto, este conflicto sentó las bases de la guerra mecanizada y de alta tecnología.
La Primera Guerra Mundial usó tecnología industrializada que transformó la guerra: artillería, ametralladoras, gases, tanques, aviación, radio y logística masiva.