Las Hermanas Mirabal, Minerva, María Teresa e Minerva, fueron tres activistas políticas dominicanas que lucharon contra la dictadura de Rafael Trujillo. Su historia es un símbolo de resistencia y valentía en América Latina. La última hermana, Beatriz, no participó activamente en la lucha política debido a su condición de discapacitada visual.
El conflicto con el régimen trujillista escaló hasta convertirse en una persecución sistemática. Las hermanas fueron detenidas múltiples veces, encarceladas y exiliadas temporalmente, pero nunca renunciaron a sus ideales democráticos. Su figura se convirtió en un estandarte de la oposición, lo que las volvió objetivo prioritario para el aparato represivo del Estado.
El 25 de noviembre de 1960, tres días antes de Navidad, los agentes secretos de Trujillo interceptaron el coche en el que viajaban Minerva, María Teresa y la esposa de esta. Los matones las obligaron a bajarse del vehículo, las golpearon brutalmente y finalmente las asfixiaron con sus propias bufandas para simular un accidente de tráfico.
El cuerpo de Minerva fue encontrado en una cuneta días después, presentando múltiples signos de tortura. La muerte de estas mujeres no solo fue un acto de violencia política, sino una tentativa fallida de silenciar la disidencia. Este suceso generó una indignación internacional que contribuyó al aislamiento diplomático del dictador Trujillo, quien sería asesinado menos de dos años después.
Hoy, el 25 de noviembre se celebra en todo el mundo como el Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer. La memoria de las hermanas Mirabal sigue vigente no solo en República Dominicana, sino como referente universal de la lucha por los derechos humanos y la igualdad de género.