Qué hicieron los Warren: del pintor de casas encantadas al matrimonio más famoso del ocultismo
Ed y Lorraine Warren no nacieron como demonólogos ni como estrellas del terror. Edward Warren Miney llegó al mundo el 7 de septiembre de 1926 en Bridgeport, Connecticut; Lorraine Rita Moran lo hizo el 31 de enero de 1927 en la misma ciudad. Ambos relataron experiencias sobrenaturales desde la infancia: Ed contaba que entre los cinco y los doce años, de madrugada, las puertas de su armario se abrían solas, salían luces flotantes con rostros —sobre todo el de una anciana enojada— y la habitación se enfriaba mientras se oían pisadas y susurros. Lorraine, a los siete años, en un colegio católico, empezó a ver luces alrededor de las personas, el aura, y una monja la castigó por decirle que la luz de ella era más brillante que la de la madre superiora.
Se conocieron con dieciséis años en el Teatro Colonial de Bridgeport, donde Ed trabajaba y Lorraine acudía con su madre. Ed sirvió como marinero en la Armada durante la Segunda Guerra Mundial, sobrevivió al hundimiento de su barco y aprovechó treinta días de descanso para casarse con Lorraine antes de volver al frente. A su regreso, tras agosto de 1945, Lorraine ya había dado a luz a Judy, la única hija del matrimonio.
Antes de dedicarse a la demonología, Ed pintaba al óleo las casas que, según decían, estaban «encantadas». La pareja hacía trabajo de campo: se sentaban frente a la vivienda, él pintaba lo que la casa le transmitía y ella observaba las luces para determinar si estaba realmente embrujada y si se trataba de fantasmas o de entes demoníacos. Los dueños compraban los cuadros con la condición de que los Warren investigaran los sucesos que atormentaban a la familia; esa era su principal fuente de ingresos, ya que nunca cobraban por las investigaciones.
En 1952 fundaron la Sociedad para la Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra (NESPR), considerada el grupo de caza de fantasmas más antiguo de la región y la primera organización dedicada exclusivamente a investigar fenómenos paranormales. Su método combinaba religión —eran católicos devotos— y ciencia: con ayuda del clero, médicos, policías y estudiantes, estudiaban primero las causas médicas y psicológicas de cada caso y solo después investigaban lo que no tenía explicación racional. No cobraban por sus servicios y solo pedían ayuda económica para cubrir gastos. Ed se definía como «el mayor escéptico»: «Tengo que verlo, tengo que escucharlo y tengo que sentirlo con los sentidos físicos».
Ed llegó a ser presentado como el único demonólogo reconocido por la Iglesia católica, por haber trabajado junto a otros siete demonólogos que eran sacerdotes, salvo él. Lorraine fue identificada como clarividente y médium. La pareja llegó incluso a la Rectoría de Borley, en Essex, Inglaterra, con fama de ser «la casa más endemoniada de Inglaterra».
El caso que los hizo famosos fue el de la familia Perron, que en 1971 se mudó con sus cinco hijas a una granja antigua en Harrisville, Rhode Island. Carolyn Perron describió haber visto la cabeza de una anciana ladeada sobre un vestido gris a los pies de su cama y haber escuchado la frase «Sal de aquí. Te echaré con muerte y pesadumbre». Los Warren asociaron los hechos a la maldición de una supuesta bruja local, Bathsheba Sherman. Esta historia es la base de la película «El conjuro» (The Conjuring, 2013), dirigida por James Wan, con Lorraine haciendo un cameo.
El caso más mediático fue el de Amityville: en 1974 Ronald DeFeo Jr. asesinó a seis miembros de su familia en una casa de Long Island, y en 1975 los George y Kathy Lutz se mudaron allí con sus hijos, afirmando haber sido aterrorizados durante 28 días. Los Warren acudieron en 1976 acompañados de periodistas de un canal de televisión. Ed declaró que en una escala de uno a diez aquello era un diez, y Lorraine habló de tristeza y depresión en el ambiente; difundieron una fotografía con el rostro de un chico de ojos iluminados que compararon con uno de los DeFeo asesinados.
La muñeca Annabelle es otro de sus expedientes más conocidos. Según su versión, en 1968-1970 dos enfermeras compartían un apartamento con una muñeca Raggedy Ann que se movía sola y aparecía con mensajes escritos; un amigo sufrió parálisis, heridas y sensaciones de estrangulamiento. Los Warren concluyeron que estaba poseída por una entidad demoníaca —el espíritu de una joven fallecida, Annabelle Higgins—, realizaron un exorcismo y se la llevaron a su museo, donde quedó encerrada en una vitrina bendecida con cruces y rezos.
En 1977 investigaron el llamado poltergeist de Enfield, en el norte de Londres, donde la familia Hodgson reportó muebles que se movían, ruidos y voces; la policía local confirmó el desplazamiento anómalo de una silla. Sirvió de base a «El conjuro 2», aunque el parapsicólogo Guy Lyon Playfair señaló que la participación de los Warren fue mínima, que llegaron sin invitación y que se centraron en vender derechos cinematográficos.
La familia Smurl de West Pittston, Pensilvania, que en 1973 se mudó a un dúplex y reportó susurros, olores, manchas negras y apariciones, fue otro expediente. Los Warren determinaron la presencia de cuatro entidades —una anciana, una niña peligrosa, un hombre fallecido y un demonio— y el caso, publicado en el libro «The Haunted» (1988/1989), es el que inspira «El conjuro 4: Últimos ritos» (2025).
En 1981 intervinieron en el juicio por el homicidio de Arne Cheyenne Johnson, acusado de matar a su casero Alan Bono. Los Warren habían investigado la supuesta posesión demoníaca del niño David Glatzel, hermano de la prometida de Johnson, y afirmaron que la entidad se transfirió a Johnson. El abogado defensor dijo: «Si un hombre está poseído, no es responsable», pero el tribunal desestimó la defensa y lo condenó a entre 10 y 20 años, de los que cumplió cinco. Este caso inspiró «El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo».
También investigaron la casa Snedeker de Southington, Connecticut, antigua funeraria que en 1986 dijeron infestada por demonios, base de «The Haunting in Connecticut» (2009); el caso de Maurice «Frenchy» Theriault, canadiense al que atribuyeron posesión demoníaca y que enlaza con «La monja»; y el de la familia Smurl.
“La franquicia de 'El conjuro' supera los 2.000 millones de dólares y 10 películas basadas en expedientes de los Warren.”
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