El animal que representa a Xangô: el león como rey de los orishas
Cuando alguien pregunta qué animal representa a Xangô, la respuesta es clara y está ampliamente respaldada por las fuentes de la tradición yoruba y las religiones afroamericanas: el león. Este felino, llamado comúnmente el rey de los animales, es la traducción zoológica del poder que Xangô ejerce sobre los orishas, sobre el pueblo yoruba y sobre las fuerzas de la naturaleza más destructivas: el rayo, el trueno, el fuego y la tempestad.
La lógica detrás de esta asociación es un paralelismo de realezas. Así como el león reina sobre todos los seres vivos en la selva, Xangô reina sobre los orishas. Por eso se le llama Rei dos Orixás, Alaafin (rey de Oyo), Kabiosile (el rey que no se inclina) y Obá Kossô (el rey que no murió). El rugido atronador del león es la encarnación terrenal del trueno que el orisha domina, y su melena radiante evoca las llamas que lo envuelven al descender del cielo para castigar la injusticia.
La fuerza, la valentía, la audacia y la invencibilidad del león son, exactamente, los rasgos que describen al carácter de Xangô: autoritario, viril, atrevido, vanidoso y sobre todo justiciero. Castiga a mentirosos, ladrones y malhechores con sus rayos. La muerte por rayo se considera infamante en la tradición, y una casa alcanzada por un rayo queda marcada por su cólera. En Nigeria, los adoradores de Ṣàngó no comen frijol porque creen que la ira del dios del hierro descendería sobre ellos.
El león, animal de poder absoluto, es el símbolo, no una víctima. En las ofrendas rituales se sacrifican carneros, gallos, codornices, jicoteas, gallinas de guinea y palomas, entre otros bichos, pero el león jamás se inmola: es representación pura, emblema de soberanía. Su presencia se siente en murales, vestimentas, arte urbano, música y literatura a lo largo de toda América Latina, especialmente durante la festividad del 4 de diciembre, su día de celebración.
En las listas de animales asociados a los orishas se repite de forma literal la fórmula: "León, el rey de los animales, tiene la protección del Rey de los Orixás, Xangô". Esta frase condensa en pocas palabras la relación entre el felino y el orisha del trueno, una conexión que atraviesa la santería, el candomblé, la umbanda, el kimbisa, el mayombe, el abakuá, la brillumba, el arará, el iyesá y el gangá.
Los colores de Xangô, el rojo y el blanco, refuerzan esta simbología animal. El rojo alude a la pasión, la sangre, la lucha, el peligro y el fuego, mientras que el blanco evoca la pureza, la paz y la justicia, su afinidad con Obatalá. Sus collares alternan cuentas rojas y blancas en grupos de cuatro o seis, números sagrados donde el seis simboliza equilibrio, justicia y perfección.
Su saludo es "Kawó Kabiesilé" (también "Caô Cabiecilê" o "Kaô Kabiesilé"), traducido como "Salve el rey de la tierra" o "el rey no se inclina", y su grito característico en los terreiros es êi-í-í. En la santería sincretiza con Santa Bárbara y San Marcos; en Brasil con San Jerónimo, Santa Bárbara y San Miguel Arcángel; en la umbanda se le asocia también con San Juan Bautista y San Pedro.
El paralelismo entre el rugido del león y el trueno de Xangô no es casual. El felino caza desde la altura, observa con ojos afilados y golpea con precisión letal, igual que el orisha desciende del cielo envuelto en llamas, castiga desde las alturas y ejecuta una justicia rápida, definitiva, inapelable. Su herramienta es el oxê, hacha de dos filos esculpida en madera o metal, símbolo de esa justicia sin tregua.
Se le atribuye la fundación del culto a los Egungún, los ancestros. Según un itã, las Iyámi Ajé se disfrazaron para asustar a los hombres durante un culto a los antepasados, y Xangô fue el único que no huyó, sino que las enfrentó de frente, como lo haría un león ante una amenaza. Tras la muerte de su hija a manos de las Iyámi, acudió a Orunmila, hizo ofrendas a Iku y logró ver a su hija, tomando para sí el control absoluto de los misterios de los Egungún.
Su carácter es tan explosivo como su dominio sobre los volcanes, las tempestades, los terremotos y los desiertos. El meteorito, la pedra de raio, es su piedra sagrada, el testimonio físico de que el cielo puede golpear la tierra con la misma furia con que un león derriba a su presa.
“Animales asociados a Changó según la tradición: Tartaruga, Falcão, Águila, Carneiro e León (Wikipedia).”
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