Consejos para ser prestamista: cómo prestar dinero con criterio y seguridad
Ser prestamista, ya sea de forma informal entre conocidos o a través de plataformas de crowdlending, implica asumir un riesgo financiero real. A diferencia de quien invierte en bolsa, donde puedes diversificar fácilmente, el préstamo es una operación bilateral: si el prestatario no devuelve, pierdes tu capital. Por ello, el primer consejo fundamental es nunca prestar dinero que no puedas permitirte perder. Define con antelación un límite máximo de exposición por prestatario y un porcentaje total de tu patrimonio dedicado a préstamos, idealmente no superior al 10-15%.
Antes de aceptar cualquier solicitud de préstamo, realiza una evaluación de solvencia. Pregunta por la situación laboral del solicitante, sus ingresos netos mensuales, sus deudas existentes y el propósito del préstamo. Un buen prestamista no se deja guiar por la empatía o la presión social: formula preguntas concretas como "¿Cuál es tu plan de repago?", "¿Qué pasa si pierdes tu empleo en el tercer mes?" o "¿Tienes algún activo que pueda respaldar la deuda?". Si la respuesta es vaga, esa es ya una señal de alerta.
La documentación es el pilar que separa un préstamo serio de una promesa al aire. Siempre, sin excepciones, redacta un contrato escrito que incluya: identidades completas de ambas partes, importe exacto, tipo de interés (fijo o variable), plazo de devolución, calendario de pagos, penalizaciones por impago y mecanismo de resolución de conflictos. En España, los préstamos entre particulares están regulados por el Código Civil (artículos 1870 a 1891) y deben respetar el tipo de interés legal vigente. Para importes superiores a 6.000 euros, es recomendable que el contrato se otorgue por escrito y, preferiblemente, ante notario para darle fe pública.
El tipo de interés es otro punto delicado. En España, el interés máximo convencional está limitado al doble del interés legal anual (que en 2024-2025 se sitúa en torno al 2-3% anual, según el BOE). Superar ese umbral sin la correspondiente habilitación puede considerarse usura. Si prestas a un amigo sin intereses, documenta igualmente la operación para evitar que Hacienda la interprete como una donación o una cesión de uso. Consulta siempre con un asesor fiscal las implicaciones del interés pasivo que generes: los intereses cobrados son rendimientos del capital mobiliario y tributan en la base del IRPF.
Considera el colateral o la garantía. Si el importe es relevante, solicita una hipoteca, un aval solidario o la cesión de un activo como garantía. Un avalista debe firmar un documento donde asuma la obligación solidaria de pago. Esto no significa que vayas a ejecutar la garantía en la primera dificultad, pero su existencia cambia radicalmente la dinámica: el prestatario sabe que hay consecuencias tangibles y tú cuentas con un respaldo legal real. En plataformas de crowdlending reguladas por el Banco de España, este tipo de garantías están estandarizadas.
Diversifica tu cartera de préstamos. No concentres todo tu capital en un solo prestatario ni en un solo sector. Si prestas a cinco personas, que pertenezcan a actividades económicas distintas. Un préstamo perdido es doloroso, pero si representa el 20% de tu cartera, es absorbible; si era el 100%, puede ser devastador. Establece un tope por operación, por ejemplo, no más del 10-15% del total que tienes destinado a préstamos.
Establece cronogramas de pago claros desde el inicio: mensual, trimestral, en una sola cuota al vencimiento, en balón. Un error común es aceptar "te devuelvo cuando pueda". Eso no es un plazo, es una invitación a la incertidumbre. Define fechas exactas y, si es posible, automatiza el cobro mediante domiciliación bancaria. Si surge un retraso, actúa rápido: un recordal amable al tercer día de retraso es más efectivo que un reclamo agresivo al mes siguiente.
Sé consciente de la dimensión emocional, especialmente si prestas a familiares o amigos. Un préstamo entre personas cercanas puede dañar la relación si algo sale mal. Antes de decir sí, pregúntate: "¿Estoy dispuesto a perder este dinero y posiblemente esta amistad?". Si la respuesta es no, no prestes. Existen alternativas: una aportación sin esperanzas de retorno (donación), o simplemente decir "no puedo ayudarte financieramente en este momento". Proteger tu tranquilidad es tan importante como proteger tu capital.
Por último, informate sobre las herramientas legales disponibles. En España, si un prestatario no cumple, puedes iniciar un procedimiento monitorio (para deudas documentadas hasta 600.000 €) ante el juzgado de primera instancia, o incluso un procedimiento verbal para importes menores. Con un contrato notarial, la ejecución es más rápida. Guarda toda la correspondencia: emails, mensajes de WhatsApp, transferencias con concepto "préstamo a X". En un eventual conflicto, la trazabilidad de la operación es tu mejor aliado.
Ante el impago de un préstamo documentado hasta 600.000 €, puedes iniciar un procedimiento monitorio ante el juzgado de primera instancia, que es más rápido y económico que una demanda ordinaria.
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