Consejos para la gastritis: guía completa de alimentación y hábitos
La gastritis es la inflamación del revestimiento gástrico, una afección extremadamente común que puede manifestarse como ardor epigástrico, hinchazón, náuseas, plenitud precoz o incluso dolor intenso. Puede ser aguda (por infección, medicamentos o estrés agudo) o crónica (habitualmente asociada a Helicobacter pylori o al uso prolongado de AINEs). La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, se controla muy bien con medidas conservadoras.
El pilar fundamental del tratamiento es la modificación dietética. Se recomienda fraccionar las comidas en 5-6 tomas pequeñas a lo largo del día, evitando saltarse comidas o hacer ingestas abundantes. Es preferible masticar lentamente y no cenar menos de 2-3 horas antes de acostarse. Los alimentos más seguros son el arroz, la patata cocida, el pescado blanco al vapor, las verduras cocidas (calabacín, zanahoria, pimiento) y las frutas no ácidas como la manzana o el plátano maduro.
Por el contrario, hay que evitar o limitar los siguientes grupos: café, té negro, alcohol, bebidas carbonatadas, salsas picantes, frituras, grasas saturadas (bollería industrial, embutidos curados), cítricos muy ácidos (limón, pomelo) y chocolate. No obstante, la tolerancia es individual: lo que a una persona le irrita gravemente, a otra puede no causarle molestia. Lo más práctico es llevar un diario alimentario durante 2-3 semanas para identificar tus propios desencadenantes.
Respecto a la medicación, los inhibidores de bomba de protones (omeprazol, esomeprazol, pantoprazol) son los más utilizados para reducir la acidez. Los antiácidos (hidróxido de aluminio, magaldrato) ofrecen alivio puntual. Los protectores gástricos como el sucralfato o el colloidal bismuth pueden ayudar a revestir la mucosa. Importante: nunca tomes AINEs (ibuprofeno, naproxeno, aspirina) sin protección gástrica si tienes gastritis; consulta siempre con tu médico antes de iniciar cualquier fármaco.
El estres es un factor agravante bien documentado. Aunque el estrés no causa directamente la gastritis (salvo en formas agudas severas), sí aumenta la secreción ácida y la sensibilidad visceral. Técnicas como la respiración diafragmática (4-7-8), el yoga suave, la caminata diaria de 30 minutos o la meditación pueden reducir significativamente los síntomas en pacientes con componente tensional.
En cuanto al tabaco, su consumo debe eliminarse por completo. La nicotina relaja el esfínter esofágico inferior, aumenta la producción de ácido y reduce el flujo sanguíneo mucosal, impidiendo la regeneración del revestimiento gástrico.
Si la gastritis es causada por Helicobacter pylori, el tratamiento de erradicación (doble o triple terapia con antibióticos + IBP durante 10-14 días) es imprescindible para evitar úlcera y, a largo plazo, complicaciones. La adherencia al tratamiento debe ser total: si se interrumpe, la bacteria puede volverse resistente.
Finalmente, hay señales de alarma que obligan a consultar de urgencia: vómitos con sangre (hematemesis), heces muy oscuras o negras (melenas), pérdida de peso inexplicada, anemia, dolor torácico intenso o disfagia. Ante cualquiera de estos signos, no se debe esperar y hay que acudir a un servicio de urgencias o al gastroenterólogo de referencia.
Si la causa es Helicobacter pylori, la erradicación con antibióticos + IBP durante 14 días reduce el riesgo de úlcera y complicaciones a largo plazo hasta en un 90%.
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