La postura de las manos al correr es un aspecto a menudo subestimado, pero fundamental para la eficiencia biomecánica del corredor. La recomendación técnica más extendida por fisioterapeutas y entrenadores es mantener las palmas en una posición intermedia: ni completamente abiertas (como si diérais la mano) ni completamente cerradas (apretando el puño). Esta postura se conoce como relajación funcional. Si cierras los puños de forma agresiva, tensas no solo la mano, sino también el antebrazo y el bíceps, lo que puede trasladarse a los hombros y provocar rigidez en todo el tren superior. Por otro lado, abrir demasiado las manos puede generar una resistencia al aire innecesaria y tensión en los tendones de la muñeca. La clave está en formar un puño suave, imaginando que sostienes delicadamente un pájaro o una hoja seca entre los dedos: lo suficiente para no lastimarlo, pero sin apretar.
El factor térmico y la circulación también juegan un papel crucial en esta decisión. En días fríos, muchos corredores cierran ligeramente los puños para reducir la superficie de piel expuesta al viento frío, lo que ayuda a conservar el calor corporal. Sin embargo, no debe ser tan fuerte como para cortar la circulación y entumecer los dedos. En climas cálidos, mantener las manos más abiertas o relajadas facilita la disipación del calor. Además, una buena técnica de carrera exige que los codos se doblen a unos 90 grados y oscilen paralelos al cuerpo. Si tus manos están tensas (ya sea por abrir demasiado o apretar de más), romperás esta línea de eficiencia energética. Recuerda que los hombros deben estar hundidos y las mandíbulas relajadas; la tensión en las manos es a menudo un reflejo de la ansiedad o el esfuerzo excesivo en el rostro.
En resumen, no existe una regla absoluta de 'abierto' o 'cerrado', sino de relajación. Prueba a correr unos minutos apretando los puños y luego suéltalos por completo para notar la diferencia en tu respiración y hombros. Tu cuerpo te indicará cuál es el punto medio donde sientes menos tensión y mayor fluidez. Escucha a tus manos: deben ser extensiones naturales de tus brazos, no herramientas que debas dominar.