Cómo se fabrica el oro: del yacimiento al lingote de 99,99 % de pureza
El oro no se fabrica en un sentido estricto, porque no se sintetiza de la nada. Lo que sí se fabrica, y de forma muy laboriosa, es la cadena productiva que convierte un grano incrustado en una roca, o una pepita arrastrada por un río, en un lingote pulido con pureza del 99,99 %. Para entender ese recorrido hay que empezar por la química del propio metal: el oro (Au) funde a 1.064 °C, pesa 19,3 gramos por centímetro cúbico y presenta una estructura cristalina cúbica centrada en las caras. Esa estructura es la responsable de su blandura extrema, tan maleable que se puede martillar en láminas finísimas sin maquinaria compleja. Su color amarillo inconfundible no es un accidente: el átomo de oro absorbe la radiación por debajo de los 5.600 ángstroms y refleja las longitudes de onda superiores, que caen en el espectro amarillo.
La estabilidad química del oro es lo que permite separarlo de otros metales. Forma compuestos inestables con oxígeno y agua, así que se puede oxidar a los metales menos nobles y retirarlos como escoria del baño fundido. Además, se disuelve con facilidad en soluciones de cianuro de sodio y en mezclas de ácido clorhídrico con agentes oxidantes, porque forma iones complejos muy estables. Esa propiedad es la base de la lixiviación industrial moderna.
La historia de esta fabricación se remonta unos 6.000 años. Los hallazgos más antiguos datan del 4000 a.C. en Egipto y Mesopotamia, y el mayor yacimiento temprano apareció junto a la ciudad búlgara de Varna, a orillas del mar Negro. Ya hacia el 3000 a.C. los anillos de oro funcionaban como medio de pago, y los relieves egipcios del 2300 a.C. muestran fases de refinado y trabajo mecánico. En la antigüedad se extraía oro aluvial de lechos de río, concentrando las partículas densas por gravedad y afinando por fundición. Hacia el 2000 a.C. se purificaban aleaciones con sal; hacia el siglo X se descubrió la amalgamación con mercurio. La colonización del siglo XVI llevó el beneficio del oro a Sudamérica, y en los siglos XVIII y XIX aparecieron grandes yacimientos en Brasil, los Urales, Siberia y California.
El descubrimiento que cambió la historia fue el del Witwatersrand sudafricano en 1886. En 1899 producía el 25 % del oro mundial y en 1985 llegaba al 40 %. Coincidió con la invención de la cianuración, que rescató el oro que había escapado tanto a la gravimetría como a la amalgamación.
Los minerales de oro se dividen en dos grandes familias:
- Exogenéticos: oro aluvial, formado por erosión de rocas auríferas sobre cauces, llanuras de inundación y lechos de arroyo. El oro está en estado elemental, en partículas finísimas.
- Endogenéticos: vetas y filones de oro nativo en cuarcita, o en mezclas de cuarcita con sulfuros de hierro (pirita, pirrotina). Cuando el oro está diseminado en cuerpos sulfurados, es imposible concentrarlo con métodos aluviales.
El oro nativo es el mineral más abundante, cerca del 80 % del metal presente en la corteza. Aparece en pepitas de hasta 12 milímetros y, en casos excepcionales, en piezas de hasta 50 kilogramos. Siempre lleva entre 0,1 y 4 % de plata. El electrum es una aleación natural de oro y plata con 20-45 % de plata, de color amarillo pálido a blanco plateado. También existen minerales con telurio, como la calaverita y la sylvanita.
De las reservas mundiales conocidas, el 50 % está en Sudáfrica. El resto se reparte entre Rusia, Canadá, Australia, Brasil y Estados Unidos. Entre los grandes productores mineros destacan Barrick Gold (Canadá), Newmont Mining (Estados Unidos), AngloGold Ashanti (Sudáfrica) y Goldcorp (Canadá), con operaciones en América del Norte y del Sur, África, Australia y Asia.
El proceso productivo arranca con la identificación del depósito: estudios geológicos, geoquímicos y geofísicos, mapeo satelital y análisis de muestras determinan ubicación, calidad y viabilidad económica. A continuación llega la extracción, mediante voladuras controladas, excavación a cielo abierto o minas subterráneas. El mineral se tritura en fragmentos pequeños para facilitar transporte y manejo.
La separación del oro de la roca aprovecha su densidad elevada: trituración y lavado con agua permiten minería de placer y concentración gravimétrica. La etapa clave es la lixiviación: el mineral se sumerge en una solución de cianuro de sodio y se agita para disolver el oro; después se filtra para separarlo de otros metales. En la precipitación se añade ácido clorhídrico para que el oro caiga como sólido. El material precipitado se funde en lingotes y se refina para eliminar impurezas.
| Materia prima | Función en el proceso |
|---|---|
| Mineral de oro | Fuente del metal nativo o diseminado |
| Agua | Lavado, separación y refinado |
| Cianuro de sodio | Disolver el oro en lixiviación |
| Ácido clorhídrico | Precipitar el oro y separar metales |
“El proceso Wohlwill, creado en Hamburgo en 1874-1878, es el estándar mundial para obtener oro de inversión al 99,99 % por electrólisis.”
Dato clave