INICIO
manualidades · punto
como hacer punto vainica a dos agujas, Manos tejiendo punto vainica a dos agujas con lana crema
manualidades ·#3803 ·Lectura 13 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Como hacer punto vainica a dos agujas?

Respuesta corta Verificado
Verificada!

El punto vainica se teje sin punto revés: todas las vueltas son punto derecho, lo que lo hace ideal para principiantes

01

Punto Vainica a Dos Agujas: El Punto Calado Más Fácil para Tejer

El punto vainica, también conocido como punto vainilla, es una puntada de tricot a dos agujas que se ha ganado un lugar especial entre las tejedoras de todo el mundo. Es un punto calado, con una textura elegante que aporta un aire sofisticado a cualquier prenda, y sin embargo, su construcción es de una sencillez que sorprende. De hecho, muchas tejedoras lo consideran el punto calado más fácil que existe, incluso por delante del punto de encaje en dos pasos. Fue, para muchas, el primer punto calado que aprendieron a tejer, y su popularidad radica en esa combinación tan atractiva de belleza visual y facilidad técnica.


Una de las grandes ventajas que lo convierten en un imprescindible es que es reversible. Queda idéntico por ambas caras del tejido, lo que lo hace perfecto para prendas que se ven por los dos lados: bufandas, chales, mantas, cinturones. Además, no se enrosca en los bordes, algo que toda tejedora agradece cuando lleva horas con la labor en las manos. Y hay un detalle que simplifica enormemente la experiencia: no obliga a tejer punto revés. Todas las vueltas se hacen con punto derecho, lo que hace que quien está empezando no tenga que pensar en alternar caras y puede concentrarse solo en el movimiento del punto derecho.


Para comprender cómo se construye, conviene entender que el punto vainica combina dos partes claramente diferenciadas. La primera es una franja de punto bobo, también llamado punto santa Clara o punto musgo, donde se tejen todas las vueltas con punto derecho. La segunda parte es la vainilla propiamente dicha, que se completa en solo dos vueltas y se logra agregando varias vueltas de lana en la aguja a cada lazada que se hace para tejer el punto derecho. Esa combinación de franjas lisas con calados es lo que le da ese aspecto tan característico, con unas pequeñas ventanas que dejan pasar la luz y el aire.


Para comenzar, se monta un número par de puntos en la aguja. Las indicaciones no incluyen puntos de borde; si se desea tenerlos, conviene añadir dos puntos a los cálculos iniciales. Un dato muy útil para no perderse al contar las vueltas es saber que las vueltas impares forman la cara del derecho del tejido. Así, cuando terminas una vuelta impar, sabes que estás mirando el lado bueno de la labor.


La variante más simple y la que se recomienda a cualquier principiante es el punto vainica de dos vueltas. Se teje así:

  • Vuelta 1 (primera de la vainilla): Insertar la aguja en el primer punto, hacer una lazada doble y tejer el punto del derecho. Repetir hasta el final de la vuelta.
  • Vuelta 2 (segunda de la vainilla): Insertar la aguja en el primer punto, donde se verán dos puntos, tejer el punto del derecho y dejar caer los dos puntos. Repetir hasta el final.

Estas dos vueltas se repiten todo el tiempo hasta alcanzar la altura deseada. El tejido crece rápido y el efecto calado aparece de forma casi inmediata, lo que motiva muchísimo a quien está comenzando.


Un detalle importante en esta variante de dos vueltas: después de la vuelta 1, se tendrá el doble de puntos del que se montó. Es normal y esperado, no es un error. Después de la vuelta 2 se vuelve al número de puntos inicial. Al finalizar la labor, se recomienda cerrar todos los puntos del derecho después de la vuelta 1, es decir, trabajando del lado del revés. Esto da un borde limpio y uniforme.


Para quienes buscan un tejido más denso, existe la variante con punto bobo en seis vueltas. Aquí el patrón se organiza así:

VueltaAcción
1 a 4Tejer todas del derecho (punto bobo)
5Primera de la vainilla: insertar aguja, lazada doble y tejer punto derecho. Repetir.
6Segunda de la vainilla: tejer punto derecho y dejar caer los dos puntos. Repetir.

Estas seis vueltas se repiten continuamente. Después de la vuelta 5 se tendrá el doble de puntos, y después de la vuelta 6 se vuelve al número inicial. Al terminar, se cierran todos los puntos del derecho después de la vuelta 3, trabajando del lado del revés.


Otra forma de escribir el patrón, tal como lo publica un tutorial clásico, es montar un número par de puntos y tejer las vueltas 1 a 4 en punto bobo, deslizando el primer punto de cada vuelta sin tejerlo. La vuelta 5 se hace deslizando el primer punto y luego repitiendo: aumento con hebra (hecho de un modo especial) y un punto derecho. La vuelta 6 se hace deslizando el primer punto y alargándolo, y al llegar a las dos hebras del aumento se sacan de la aguja y se teje un punto derecho en el punto siguiente. Se repite de la vuelta 1 a la 6 hasta tener el tamaño necesario.


También existe una versión de ocho vueltas, que se personaliza a gusto de quien teje. Las vueltas 1 a 6 se tejen todas como un punto derecho, y la vainilla se hace en las vueltas 7 y 8: en la vuelta 7, se teje un punto derecho y, sin sacar el punto de la aguja izquierda, se cogen cuatro hebras y se saca el punto; en la vuelta 8, se teje un punto derecho soltando las hebras de ese punto. Repetir de la vuelta 1 a la 8 para tejer dibujos completos.


Un truco fundamental para que el punto quede perfecto es empezar la vainilla siempre en el mismo lado de la labor. Esto facilita enormemente tejer el punto y contar las vueltas tejidas, sobre todo cuando se está aprendiendo. Las vueltas de punto derecho que se tejen entre vainilla y vainilla se pueden sustituir por otros puntos no calados, aunque entonces dejaría de ser punto vainilla. Experimentar con otras combinaciones puede dar resultados espectaculares, como la vainilla degradada o la vainilla cruzada.


La versatilidad del punto permite elegir la separación entre las franjas de vainica: se pueden hacer franjas finas o gruesas, según se prefiera. Con el patrón de dos vueltas se obtiene un tejido bien abierto, ideal para suéteres de entretiempo, tops frescos y prendas de noches veraniegas. Con el de seis vueltas se consigue un tejido más denso, con más cuerpo. Y el punto no solo luce en hilo de algodón, también funciona muy bien con diferentes tipos de lana, desde merino hasta mezclas con acrílico.


Para proyectos como una bufanda o un chal rectangular, se recomienda añadir un borde a cada lado en punto bobo, de modo que los bordes queden definidos y el calado se luzca en el centro. Una bufanda tejida en punto vainilla puede llevar unos 100 gramos de lana y muy poco tiempo de elaboración, de modo que se puede terminar en una tarde de tejido. El punto es muy fácil y crece rápido, y por eso ha sido uno de los puntos preferidos de muchas personas cuando comenzaron a tejer con agujas, usándose para bufandas, cinturones y capas ligeras.

“Es reversible: queda idéntico por ambas caras del tejido, perfecto para bufandas, chales y prendas de dos lados”

Dato clave
como hacer punto vainica a dos agujas, Bufanda terminada en punto vainica de algodón color verde salvia
Imagen

Bufanda terminada en punto vainica de algodón color verde salvia

02

Guía Paso a Paso con Todas las Variantes del Punto Vainilla

Si estás empezando con las dos agujas y quieres un primer punto calado que te dé resultados bonitos desde la primera fila, el punto vainica es tu mejor aliado. No necesitas más que una aguja de tamaño medio, unos 4 o 5 milímetros, un ovillo de lana que te resulte cómodo en las manos, y las ganas de tejer. Todo lo demás es repetir dos movimientos con paciencia y soltar los puntos cuando toca dejarlos caer.


El punto bobo como base es la clave de todo el patrón. Al tejer todas las vueltas del derecho, el tejido se estabiliza, no se enrosca, y las vainas que se forman arriba quedan bien definidas. Si sustituyes esa base por punto jersey, el tejido tenderá a rizarse en los bordes y perderás la ventaja de la reversibilidad. Así que, aunque suene repetitivo tejer siempre del derecho, confía: es lo que hace que la vainica quede perfecta.


La lazada doble es el movimiento que crea el calado. Se inserta la aguja en el punto, se enrolla el hilo dos veces alrededor de la aguja derecha antes de tejer el punto derecho. Eso es todo. En la vuelta siguiente, al tejer ese mismo punto, verás un bulto con dos hebras extra, y simplemente tejes el punto y sueltas esas dos hebras. El tejido se abre, aparece el hueco, y la textura calada queda formada.


Para quien teje en español, conviene aclarar la terminología: punto derecho es el knit stitch en inglés, punto bobo o punto musgo equivale a garter stitch, y lazada es yarn over. Conocer estos términos ayuda a leer patrones internacionales y a seguir vídeos de tejedoras angloparlantes. La vainica aparece en algunos patrones como seed lace o garter lace, aunque no siempre coincide exactamente.


A la hora de elegir materiales, el algodón grueso es una opción fantástica para la vainica porque las hebras son firmes y definen muy bien los huecos del calado. Con lana de merino en grosor medio se logra un tejido más suave, ideal para bufandas y chales que se llevan pegados al cuello. Si usas lana fina, el punto de dos vueltas queda muy abierto y ligero; si usas lana gruesa, el de seis vueltas da un cuerpo más sólido. Probar con ambos grosores en una muestra de 20 puntos es la mejor decisión antes de lanzarse a una prenda completa.


Un aspecto que a veces pasa desapercibido es la tensión del tejido. Al hacer la lazada doble, si se aprieta demasiado el hilo, la vainilla queda cerrada y el efecto calado desaparece. Si se deja demasiado suelta, los huecos se agrandan de forma irregular. La clave es tejer con una tensión medio-suelta, dejando que las hebras extra se asienten sin forzarlas. Con práctica, la mano encuentra ese punto de tensión natural en menos de dos filas.


Para proyectos grandes, como un jerséis o una manta, conviene llevar un contador de vueltas, puede ser un marcador que se coloca al inicio de cada serie. Así sabes siempre si vas en vuelta 1, 3, 5... y no pierdes la cuenta al parar y retomar la labor. Las vueltas impares son las del lado derecho visible, así que si terminas una sesión en una vuelta par, sabes que al coger la aguja estás mirando el revés.


El cierre de la labor merece atención. En la variante de dos vueltas, se cierra después de la vuelta 1, es decir, con el doble de puntos en la aguja y trabajando del lado del revés. En la de seis vueltas, se cierra después de la vuelta 3, también del revés. Este cierre del derecho al trabajar del revés da un borde que no tira, no se riza, y queda limpio sin necesitar un remate extra. Es un pequeño detalle que marca la diferencia entre una pieza amateur y una pieza bien terminada.


El punto vainica es, en esencia, repetición y paciencia. No hay vueltas complejas, no hay cruces de puntos, no hay descruces, no hay disminuciones. Solo tejer del derecho, hacer la lazada doble, tejer, y dejar caer. Esa simplicidad es su fuerza. Permite tejer viendo la televisión, conversando, sin tensión mental. Y el resultado, cuando se termina una bufanda completa en dos tardes de sofá, es un tejido calado, reversible, elegante, que parece hecho por manos expertas. No lo es, es solo vainica.


Si además quieres personalizar tu labor, recuerda que las franjas entre vainillas son un lienzo libre. Puedes tejer tres vueltas bobo, cinco, ocho. Puedes alternar colores en las franjas lisas. Puedes hacer una manta con franjas de vainica de dos vueltas separadas por zonas de punto jersey a rayas. El patrón base no cambia; lo que cambia es tu creatividad al separar las vainas. Esa libertad es la que hace que un punto tan sencillo siga appearing en revistas y blogs de tejido después de décadas, porque cada tejedora le imprime su propio ritmo.

Conclusión:

¿como hacer punto vainica a dos agujas?

Si tienes dos agujas y un ovillo entre las manos, ya tienes todo lo que necesitas para tejer un tejido calado que parece hecho por una experta. El truco está en la repetición paciente, en empezar siempre la vainilla del mismo lado, y en no temer ese momento en que el doble de puntos te mira desde la aguja porque es exactamente lo que debe pasar. Coge las agujas, monta un número par de puntos, haz tu primera lazada doble, y observa cómo aparece el huequito. Esa primera vainica, la que sale torpe y desigual, es la que hace que te enamores del tricot.

Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 09/10/2026
Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta
4.0 / 5 · 47 valoraciones Valorar

¿Tienes algo que aportar? Envíanos tu respuesta

Punto Gusano a Dos Agujas: La Guía Definitiva del Punto Gusanito Punto Gusano a Dos Agujas: La Guía Definitiva del Punto Gusanito Cómo hacer punto con 2 agujas: guía completa para principiantes Cómo hacer punto con 2 agujas: guía completa para principiantes
¿Quieres ver más respuestas sobre como hacer punto vainica a dos agujas?
Más preguntas de manualidades