Cómo hacer punto Santa Clara: la guía definitiva para principiantes y expertos
El punto Santa Clara es uno de los puntos más reconocidos y versátiles del universo del tejido. También se le conoce como punto bobo o punto musgo, nombres que se usan de forma intercambiable según la región y la tradición de quien lo enseña. Su popularidad se debe a que es extremadamente sencillo de aprender, relajante de tejer y da como resultado un tejido con cuerpo, grueso y con relieve, lo que lo convierte en el primer punto que muchas personas aprenden cuando empiezan con dos agujas.
En su versión clásica de calceta con dos agujas, el punto Santa Clara se consigue tejiendo todas las hileras con punto derecho cuando se trabaja de forma recta, de ida y vuelta. No hay que memorizar combinaciones de puntos ni diagramas complejos: basta con dominar el punto derecho para obtener este tejido. Esto explica por qué es considerado el punto más básico y accesible para principiantes que quieren sumergirse en el mundo del tejido a mano.
Una de las características más valoradas del punto Santa Clara es que es completamente reversible. El tejido se ve igual de bonito por los dos lados de la prenda, por lo que es ideal para piezas que se usan volteadas o que muestran ambas caras: bufandas, mantas, chales y accesorios. Además, a diferencia del punto jersey, con el punto Santa Clara el tejido no se enrolla en los bordes, lo que facilita enormemente el acabado de las labores y evita ese problema tan habitual en prendas recién terminadas.
El aspecto visual del punto Santa Clara se describe como una sucesión de hileras de rulitos u ondas horizontales en relieve. Cada uno de esos rulitos está formado por dos hileras tejidas: la que corresponde al derecho de la labor y la que corresponde al revés. Por eso, si en un tejido se cuentan seis rulitos, significa que se han tejido doce hileras en total, lo que sirve como un truco muy práctico para contar cuántas filas llevas tejidas sin tener que medir con regla.
Para empezar a tejerlo con dos agujas rectas, primero hay que montar el número de puntos que pida el proyecto. Si se trata solo de practicar, se pueden montar unos diez puntos. A partir de ahí, se tejen todas las vueltas o hileras con punto derecho, o bien todas con punto revés, y el resultado es exactamente el mismo. La lana debe colocarse siempre detrás del trabajo para el punto derecho y por delante para el punto revés, ya que si no se hace así se crean bucles adicionales que parecen puntos extra.
Cuando se teje en circular con agujas circulares, la técnica cambia porque la labor no se gira. En ese caso hay que alternar una vuelta con punto derecho y la siguiente con punto revés para conseguir el mismo efecto de rulitos. Esta distinción entre tejido recto y tejido circular es importante, ya que aplicar la regla de "todo del derecho" en circular produciría punto jersey y no punto Santa Clara.
En la terminología anglosajona existen pequeñas variaciones que conviene conocer al seguir patrones traducidos. El punto bobo o musgo inglés se trabaja alternando un punto del derecho y uno del revés a lo largo de la fila, anotado habitualmente como 1D, 1R, 1D y repitiendo hasta el final. Se revisa el tipo de punto antes de empezar cada nueva fila: si el último punto de la fila anterior fue derecho, se teje del revés en la nueva, y si fue del revés, se repite ese punto.
El punto de musgo americano, por su parte, requiere montar un número impar de puntos y seguir una serie de cuatro filas. La primera fila se teje 1D, 1R repitiendo y terminando en punto derecho; la segunda y la tercera se tejen 1R, 1D repitiendo y terminando en punto revés; y la cuarta vuelve al orden de la primera. El resultado es muy similar al punto bobo, aunque con un relieve algo más alargado, y el patrón de cuatro filas se repite hasta terminar la prenda.
| Variante | Técnica | Repetición |
|---|---|---|
| Española (recta) | Todo punto derecho | Cada hilera |
| Inglés (garter) | 1D, 1R alternando | Cada punto |
| Americano (moss) | 4 filas con secuencia fija | Cada 4 hileras |
El punto Santa Clara también se puede tejer a crochet, imitando el aspecto del tejido a dos agujas con una sola aguja de ganchillo. Para ello solo se necesitan dos puntos básicos: la cadeneta y el punto enano, que se hace insertando el ganchillo en el punto, echando hebra y pasándola a través de ambas lazadas del ganchillo a la vez. La repetición del patrón consta de dos hileras, lo que lo hace muy asequible para quien ya domina los puntos básicos del crochet.
“Muestra: 10x10 cm = 22 puntos y 43 filas en punto Santa Clara con aguja del 5.”
Dato clave