Cómo hacer punto festón: guía completa para principiantes
El punto de festón, también llamado punto de manta, presilla abierta, punto filete o blanket stitch en inglés, es una de las puntadas decorativas más versátiles y reconocibles del mundo textil. Se forma por una fila de bucles donde cada puntada se ancla a la siguiente, creando un efecto característico en forma de L que resulta ideal para principiantes en costura y bordado a mano. Su función principal abarca los bordes, la construcción, el contorno y el ribete de piezas textiles, lo que lo convierte en una herramienta indispensable para quien quiere darle acabado profesional a sus proyectos.
Lo que distingue al festón de otras puntadas es su espaciado. A diferencia del punto de presilla o punto de ojal, donde las puntadas van muy cerradas para reforzar la estructura, el festón permite más separación entre punto y punto, lo que le otorga un aire decorativo y ligero. Esa regularidad constante es clave: si los espacios varían, el resultado final pierde limpieza y armonía visual.
Para trabajar esta puntada necesitas muy poco material, hilo, aguja, la tela base y unas tijeras. El hilo conviene elegirlo un poco más grueso de lo habitual para que resalte sobre la tela, escogiendo el color que mejor combine con la pieza. En bordes gruesos se recomienda hilo perlé o lana, que aportan mayor resistencia y una textura visual más marcada.
El primer paso consiste en ensartar la aguja y hacer un nudo al final del hilo, dejando un extremo largo y otro más corto, de unos 15 a 30 centímetros. Si trabajas con niños, usa hilo doble y anuda los dos extremos juntos al final, así el hilo no se sale de la aguja y se evita la frustración. Elige luego la dirección de las puntadas, de izquierda a derecha o al revés, ambas sirven igual aunque muchas personas prefieren la primera.
Introduce la aguja en la tela desde la parte trasera hacia la delantera, a aproximadamente un centímetro del borde. Sujeta el hilo con el pulgar para que no se escape de la aguja. La posición del nudo depende del trabajo, si coseas una sola capa, el nudo queda atrás; si coses dos capas juntas, el nudo debe quedar entre ambas telas para que no se vea y los puntos queden prolijos.
Ahora lleva el hilo por sobre el borde de la tela y hacia atrás, hasta el mismo lugar donde hiciste el primer punto. El primer y el último punto siempre serán dos entradas en el mismo sitio, de forma que queden verticales y no diagonales. Mete la aguja a través del bucle recién creado, pasando hacia la derecha si coses de izquierda a derecha, o hacia la izquierda en el sentido contrario. Este paso fija el hilo aunque todavía no constituye un punto real.
Para coser el borde avanza una distancia corta e inserta la aguja en el extremo superior de la línea de costura, de modo que el hilo salga justo debajo de la línea inferior. Pasa el hilo por el bucle que ha aparecido, debiendo quedar el bucle debajo y el hilo saliendo por arriba, con lo que se completa el primer punto de festón. Repite estos pases a lo largo de toda la línea de base, avanzando siempre en la misma dirección.
Al llegar a una esquina, inserta la aguja hacia abajo en diagonal a partir de ella, ya sea por el mismo agujero del punto anterior o haciendo uno nuevo en la diagonal. Mete el hilo por el bucle como en el punto normal. El siguiente punto se inserta verticalmente en el borde que sigue, pudiendo entrar en el mismo agujero que el punto de la esquina o en uno nuevo según tu preferencia personal.
Si necesitas añadir un hilo nuevo a mitad del trabajo, inserta la aguja hacia abajo como si fueras a comenzar un punto, pero sin terminarlo. Deja que el hilo salga por la parte posterior si coseas una sola capa, o que el exceso salga entre las dos telas si trabajas con dos capas. Deja un bucle suficientemente grande para que el siguiente hilo pase por ahí, ni tan suelto que sobre hilo ni tan apretado que el próximo punto no pueda agarrar el bucle.
Se hace un nudo apretado en el hilo justo pegado a la tela para que no se suelte. Ensarta la aguja con el nuevo hilo, anuda su extremo, pasa la aguja debajo del bucle suelto del hilo anterior para que no parezca que la puntada se interrumpió, y tira fuerte para seguir cosiendo con normalidad. Es un paso que requiere paciencia, pero una vez lo practicas dos o tres veces se vuelve automático.
Para terminar, repite el paso de la aguja a través del bucle hasta llegar al final de la tela y conecta el último punto con el primero deslizando la aguja hacia un lado debajo de este último, completando así el borde. Mete la aguja por la parte superior del primer punto y anuda en la parte posterior, de forma que queden dos hilos en la misma línea. Si coseas por el borde de dos capas, haz un bucle con el hilo debajo del primer punto y, antes de apretarlo, pasa la aguja a través para formar el nudo.
Por último, corta el hilo sobrante. En el caso de dos capas, puedes meter la aguja entre ellas y sacarla por el frente a unos 2,5 centímetros del borde para esconder el nudo de la vista. Con eso, tu borde queda rematado, uniforme y con ese acabado en forma de L que identifica al punto festón como lo que es, una puntada funcional y bonita a partes iguales.
“El festón se distingue de la presilla por su espaciado más abierto: más separación entre puntos, más aire decorativo, menos refuerzo estructural.”
Dato clave