Cómo hacer el punto de orillo paso a paso
El punto de orillo es una de esas técnicas que separan un proyecto amateur de una prenda bien terminada. Se trata de trabajar de forma especial el primer y el último punto de cada fila, creando un borde lateral limpio que facilita enormemente la costura posterior. Su nombre viene de los bordes laterales de la labor, y aunque se dice en singular, son dos puntos: uno al inicio y otro al final de cada hilera.
La función principal es conseguir bordes homogéneos. Si estos puntos quedan mal hechos, el lateral sale irregular, feo, y coser dos piezas se convierte en una odisea. Por eso se aplica en mangas, costados y espalda de un jersey, en cualquier zona donde vaya una costura.
La forma más clásica y extendida consiste en pasar sin tejer el primer punto de cada vuelta (a partir de la segunda fila, ya que en la primera se tejen todos los puntos) y tejer el último punto del derecho, sin importar si la vuelta es de derecho o de revés. El punto sin tejer se desliza siempre como si fuera revés, con la lana por delante.
En la versión de Tejer con Lucila, el punto de orillo se compone de un punto viborita y un punto derecho sin tejer. Este último se teje al derecho en el lado de la cara y al revés en el dorso. Aporta sostén a la prenda y evita que el borde se deforme. Cuando se usa en zonas de disminuciones, el segundo punto sí se teje, comprometiéndolo dentro de la disminución.
El orillo de cadena sencillo es el más utilizado, sobre todo en prendas cosidas, porque facilita esconder la costura y logra que parezca tejida en una sola pieza. En la vuelta del derecho se desliza el primer punto del derecho, se teje el resto con normalidad y se teje el último al derecho. En la vuelta del revés se desliza el primer punto del revés, se continúa tejiendo y se teje el último al revés.
Existe también un orillo de cadena doble, bastante decorativo, ideal para piezas que no van cosidas entre sí, como rebecas o bufandas. En la vuelta del derecho se desliza el primer punto del derecho y se teje el segundo del revés; al final se teje el penúltimo del revés y el último del derecho. En la vuelta del revés se desliza el primer punto del revés, el segundo se teje del revés y los dos últimos también del revés.
Otra variante es el orillo perlado, ideal en punto jersey o fantasía que requiera coserse con disminuciones. En todas las vueltas se desliza el primer punto del derecho y se teje el último del derecho. Su versión perlada doble, donde se desliza retorcido del derecho el primer punto y se teje el segundo del derecho, terminando con los dos últimos puntos del derecho, es especialmente útil para evitar que la labor se enrolle, por lo que queda fantástica en bufandas de punto jersey.
Pearl Knitter describe tres maneras: el sencillo (pasar el primer punto sin hacer y tejer el último al derecho, independientemente del punto que se esté tejiendo); el de punto derecho retorcido (la diferencia está en cómo se introduce la aguja en el primer y último punto); y el de punto revés retorcido (se teje del revés introduciendo la aguja de forma distinta, repitiéndolo siempre, pasando el primero sin hacer).
La elección entre un tipo u otro depende sobre todo de la comodidad de cada tejedora. Los bordes que se obtienen con cualquiera de ellos son muy similares. Lo importante es acostumbrarse a uno y repetirlo de forma constante a lo largo de toda la labor. Entre sus beneficios: bordes más homogéneos, prevención de argollas poco favorecedoras y que la prenda no se líe sobre sí misma.
Un detalle crítico que suele pasarse por alto es la manera en que se pasa el hilo hacia atrás al cambiar de vuelta. Al tejer punto jersey, el último punto se teje del derecho y, al girar la labor, ese punto queda del revés con el hilo por delante. Al volver a la vuelta del derecho hay que llevar el hilo hacia atrás, y ese hilo debe pasarse siempre entre las dos agujas, nunca por un lado del tejido. Si se pasa por un lado, uno de los bordes quedará con líneas horizontales y mal terminado.
Esta misma precaución es aún más importante en el punto de musgo o Santa Clara, donde todos los puntos son del derecho. El punto tejido en la última fila, al girar la labor, queda del revés, y si el hilo no se pasa hacia atrás por entre las dos agujas, los dos bordes quedarán mal. No basta con pasar el primer punto sin tejer y tejer el último del derecho: la forma de gestionar el hilo es decisiva para el resultado.
Hay excepciones a la regla general. Cuando se cambia de ovillo o se teje en varios colores, en la primera vuelta del color nuevo el primer punto sí debe tejerse. En el punto de arroz el punto de orillo solo se hace en el primer punto de cada vuelta, y el último se teje como corresponda. En el punto hebra y otros puntos el funcionamiento es diferente, y en técnicas como el punto tubular de los guantes no se aplica.
Finalmente, conviene tener en cuenta el cálculo de puntos. El punto de orillo debe incluirse en la suma total que se monta. Si un patrón indica un punto múltiplo de tres más uno, se montan dos puntos extra para los orillos, uno al principio y otro al final. Ante la duda sobre si el patrón ya los incluye, la muestra de tensión y el montaje de una pequeña prueba permiten comprobarlo antes de empezar.
“Al girar la labor, el hilo debe pasar siempre entre las dos agujas, nunca por un lado del tejido: es el detalle que arruina los bordes si se ignora.”
Dato clave