El shokupan, conocido popularmente como el pan japonés de bote o pan de caja japonés, es sinónimo de suavidad extrema. A diferencia del pan tradicional occidental, este tipo de pan se caracteriza por una miga increíblemente alveolada, fresca durante varios días y una textura que parece más un bizcocho húmedo que una masa fermentada convencional. La clave reside en la técnica de pliegues dentro de la bandeja, que crea capas finísimas de masa que se vuelven ligerísimas al hornear, junto con una hidratación alta y una fermentación controlada.
Para empezar, necesitas ingredientes de calidad: harina de fuerza (con al menos 12-13% de proteína), azúcar blanco, sal fina, levadura fresca o seca instantánea, leche entera templada y mantequilla sin sal. La proporción ideal suele ser de 500g de harina para unos 300ml de leche, 60g de azúcar, 8g de levadura, 10g de sal y 40g de mantequilla. El proceso comienza mezclando la leche tibia (no caliente) con el azúcar y la levadura, dejando reposar 10 minutos hasta que espume. Añade la harina y mezcla hasta formar una bola pegajosa. Amasa sobre una superficie enharinada durante unos 15 minutos hasta que la masa esté lisa y elástica, pasando la prueba de la ventana (puedes estirarla sin que se rompa).
Una vez amasada, forma una bola, colócala en un bol engrasado, cúbrelo con film y déjala fermentar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora y 30 minutos, o hasta que doble su volumen. Este punto es crítico: si la fermentación se corta antes de tiempo, el pan será pesado; si pasa de más, colapsará.
Tras la primera fermentación, desinfla la masa suavemente y divídela en dos porciones iguales (o tres, dependiendo del tamaño de tu molde). Estira cada porción aplanándola con un rodillo hasta formar un rectángulo delgado. Enrolla el rectángulo sobre sí mismo como si fuera un cigarro, creando una espiral apretada pero no compacta. Coloca estos rollos en la bandeja de horno forrada (de preferencia que ya esté engrasada y enharinada), uno al lado del otro. Deja fermentar nuevamente durante 45 minutos. Durante este tiempo, el pan crecerá significativamente.
Prerrrepara el horno a 170-180°C con calor arriba y abajo. Hornea durante unos 20-25 minutos hasta que la parte superior esté dorada pero no oscura. Un truco profesional es rociar agua en el pan justo antes de meterlo al horno para crear vapor inicial, lo que ayuda a una corteza más suave. Al sacar del horno, déjalo enfriar sobre una rejilla, aunque muchas recetas recomiendan dejarlo en la bandeja un poco para que se asiente con su propio vapor.
Hacer pan japonés esponjoso requiere paciencia y atención a los detalles, pero el resultado merece la pena. Al dominar la técnica de pliegues y controlar las etapas de fermentación, podrás disfrutar en casa de un shokupan que rivaliza con el de las mejores panaderías japonesas, ideal para tostadas con mantequilla o sándwiches frescos.