El pan chino, conocido internacionalmente como mantou o simplemente pan steamed, es una pieza fundamental de la gastronomía asiática. A diferencia del pan occidental, que suele cocinarse en horno con aire caliente y seco, el pan chino tradicional se elabora mediante vapor. Este método de cocción es crucial porque permite que la proteína del gluten se desarrolle sin formar una costra dura, resultando en una textura esponjosa, suave y ligeramente elástica que es imposible de conseguir con otros métodos. Para empezar, necesitas ingredientes básicos: harina de trigo con fuerza (la llamada harina 000 o panadera), levadura fresca o seca instantánea, agua templada y una pizca de azúcar para alimentar a la levadura. La clave inicial está en el amasado. A diferencia del brioche, este pan requiere un amasado vigoroso y prolongado hasta obtener una masa lisa, brillante y que no se pegue a las manos. Este proceso desarrolla la red de gluten necesaria para atrapar los gases de la fermentación.
Una vez formada la bola, la masa debe reposar en un lugar cálido y sin corrientes de aire durante al menos una hora o hasta que doble su volumen. Este periodo de fermentación es donde ocurre la magia biológica; la levadura consume los azúcares y produce dióxido de carbono, expandiendo la estructura. Tras el primer reposo, debemos desgasificar la masa dividiéndola en porciones iguales y boleándolas con cuidado para sellar la superficie. Se deja un segundo reposo más corto, conocido como proofing, para que recuperen su forma y ligereza. Para cocinarlo, necesitarás una olla profunda con rejilla o un recipiente apto para vapor. El agua debe estar hirviendo antes de introducir las porciones de masa tapadas con un paño limpio (para evitar que el goteo del techo de la olla arruine la superficie). Cocina a fuego medio-alto durante unos 15 a 20 minutos. Al final, el pan estará hinchado, suave al tacto y con una superficie mate perfecta.
En resumen, hacer pan chino en casa es un ejercicio de paciencia y técnica básica. No requiere ingredientes exóticos ni equipo especializado, solo harina, agua, levadura y vapor. Dominar esta receta te abrirá las puertas a la cocina asiática, permitiendo disfrutar de una pieza versátil que acompaña perfectamente desde sopas hasta platos salteados.