Cómo coser gasa: guía completa paso a paso
La tela de gasa es una de las telas más delicadas y visuales que existen en costura. Su trama abierta y ligera la hace perfecta para vestidos de novia, capas decorativas, cortinas románticas o proyectos de patchwork etéreo, pero también la convierte en un reto para muchos cosedores. Antes de pinchar con la aguja, es fundamental identificar el tipo de gasa con el que trabajas: la gasa de algodón tejida (la que se vende por metros en tiendas de tela) sí se puede coser sin problemas; la gasa quirúrgica no tejida (la de los primeros auxilios) no es apta para costura porque se funde, se rasga y no admite puntadas. Asumiremos en esta guía que trabajamos con gasa de algodón o de seda tejida.
El primer paso es la preparación del material. Lava o enjuaga la gasa antes de cortarla, ya que encogerá ligeramente y además eliminarás residuos de fábrica. Déjala secar al aire, sin retorcer. Al plancharla, usa siempre la temperatura baja (o el modo 'seda' en tu plancha) y, preferiblemente, a través de un paño delgado para no estirar los hilos de la trama. Nunca dejes la plancha quieta sobre la gasa más de dos segundos.
Elegir el tipo de aguja correcto es el factor que más influye en el resultado. Para gasa fina de algodón usa una aguja 70/10 o 80/12 (tipo universal o para telas ligeras). Si tu gasa es de seda o muy fina, baja a 60/8. Una aguja demasiado gruesa (90/14 o superior) arrancará hilos y dejará agujeros visibles en la tela. Asegúrate de que la aguja esté nueva: una aguja con microganchos o torcida es la causa nº 1 de saltos y enganchones en telas abiertas.
La puntada ideal para coser gasa es la recta con un largo de 2,0 a 2,5 mm. Una puntada más larga (3 mm o más) hará que las costuras se abran con el uso; una más corta (1,5 mm) puede hacer
Nunca planches la gasa con temperatura alta ni dejes la plancha quieta: usa modo seda, vapor suave y paño intermedio. El calor excesivo funde o amarillea la trama en segundos.
Dato clave