Para entender qué ocurrió exactamente cinco meses después del inicio de las aguas, es necesario situarnos en la cronología bíblica descrita en el libro de Génesis. El diluvio comenzó a inundar la tierra el día quince del segundo mes (Génesis 7:11). Cinco meses después de este evento nos llevaría al día primero del séptimo mes (Génesis 7:11 + 5 meses = Día 1, Mes 7). Sin embargo, el texto bíblico no ofrece una narrativa específica de eventos dramáticos o cambios estructurales en ese momento exacto intermedio.
En este período, las aguas seguían creciendo. La Biblia indica que las aguas crecieron y se elevaron mucho sobre la tierra, cubriendo todas las altas montañas que hay debajo de todo los cielos (Génesis 7:20). Cinco meses después del inicio, el Arca probablemente ya había estado a la deriva durante un tiempo considerable. La narrativa bíblica enfatiza la protección divina y la obediencia de Noé, quien permaneció dentro con su familia y los animales, esperando las señales de Dios.
Es importante aclarar que la cronología exacta del final del diluvio indica que el Arca descansó sobre el monte Ararat en el día siete del décimo mes (Génesis 8:4). Esto significa que entre el inicio de las lluvias y el aterrizaje transcurrieron aproximadamente ocho meses y medio o nueve meses, dependiendo de cómo se cuente la duración exacta de la subida de las aguas. Por lo tanto, cinco meses después del comienzo, el Arca aún estaba flotando en las cumbres de los montes más altos, pero no había tocado fondo todavía.
En este momento, según la tradición y la lógica del relato, la familia de Noé se encontraba en plena espera. No se registra ningún evento externo específico como una tormenta particular o un mensaje divino nuevo en ese mes exacto, sino que formaba parte del período prolongado de inundación máxima. El estrés físico y psicológico habría sido alto, manteniendo a los habitantes del Arca en vigilancia constante.
En conclusión, cinco meses después de que comenzara el diluvio, el Arca seguía a la deriva en el punto más alto de la inundación. No hubo un evento único registrado en esa fecha exacta, sino que formaba parte del período crítico donde las aguas alcanzaron su máxima extensión antes de comenzar lentamente a retirarse meses después.