Qué hicieron los Warren en Amityville: entre la sesión espiritista y la leyenda cinematográfica
Ed Warren (1926–2006) y Lorraine Warren (1927–2019) constituyen una de las parejas más reconocidas —y controvertidas— del imaginario paranormal estadounidense. Ed, autodenominado demonólogo sin credenciales académicas ni científicas, era pintor, autor de libros y conferenciante. Lorraine se describía a sí misma como médium de trance ligero y clarividente con capacidad para percibir auras desde la infancia. Juntos fundaron en 1952 la New England Society for Psychic Research (NESPR), descrita como la organización de caza de fantasmas más antigua de Nueva Inglaterra, y montaron en el sótano de su sede un Museo del Ocultismo repleto de objetos supuestamente satánicos. Según su propio relato, acumularon más de 10.000 casos investigados a lo largo de décadas, con médicos, enfermeras y policías como colaboradores voluntarios, y nunca cobraron por sus servicios: vivían de la venta de cuadros, libros, derechos cinematográficos y conferencias.
Pero la pregunta concreta es qué hicieron en Amityville, y ahí la historia se estrecha mucho. El 13 de noviembre de 1974, Ronald "Butch" DeFeo Jr., de 23 años, mató a tiros con un fusil de gran calibre a sus seis familiares mientras dormían en el 112 de Ocean Avenue, alrededor de las 3:15 de la madrugada. Los cuerpos aparecieron boca abajo, con la cabeza sobre los brazos en cruz; a todos disparó por la espalda salvo a su madre, a quien impactó en la cabeza. DeFeo alertó él mismo a la policía alegando unos desconocidos. Su coartada se desplomó y fue condenado por seis homicidios en segundo grado con cadena perpetua. Alegó que unas voces le obligaron a matar; el jurado lo rechazó. Murió en prisión en 2021.
En diciembre de 1975, George y Kathy Lutz compraron la casa a precio rebajado —80.000 dólares, por debajo del mercado tras la masacre— y se mudaron con los tres hijos de Kathy. Según su relato, en 28 días sufrieron puertas y ventanas que se abrían solas, puntos fríos, olores extraños, limo verde rezumando de las paredes, moscas en pleno invierno, levitaciones, un cerdo demoníaco apodado Jodie, cambios en la personalidad de George y una voz que ordenaba "¡Fuera de aquí!" al padre Pecoraro. George afirmaba despertarse cada noche a las 3:15, la hora exacta de los asesinatos. Huyeron el 20 de enero de 1976 dejando casi todas sus pertenencias. Jay Anson convirtió su testimonio en el best seller "The Amityville Horror: A True Story" (1977), con más de diez millones de copias vendidas, y en la película de 1979 dirigida por Stuart Rosenberg.
Los Warren no estuvieron allí durante los 28 días de los Lutz. Su intervención fue posterior y breve. Estuvieron vinculados al caso después de que la familia huyera: visitaron la casa unos 20 días después de la marcha de los Lutz, en marzo de 1976, invitados por un equipo de televisión local que buscaba cobertura sensacionalista. Participaron en una sesión de espiritismo retransmitida. Según su versión, Ed fue empujado físicamente al suelo y Lorraine sintió una abrumadora presencia demoníaca; ella declaró al periodista Marvin Scott: "Espero que esto sea lo más cerca del infierno que llegue en mi vida". Los demás investigadores presentes no reportaron nada inusual. Scott bromeó después con que lo único emocionante fue que su equipo se preguntara cuándo podrían comer sus sándwiches.
La pieza de evidencia más célebre de su paso por Amityville es la fotografía del "niño fantasma". La tomaron en 1976 con una cámara automática de película infrarroja, disparando continuamente durante la noche mientras el equipo hacía sesiones y experimentos. En la imagen aparece lo que parece un niño pequeño de ojos brillantes asomándose desde el marco de un dormitorio del segundo piso. Los Warren la atribuyeron a un espíritu, y entre los creyentes se especuló con que era el fantasma de uno de los niños DeFeo o una entidad demoníaca observándoles.
Escépticos y analistas fotográficos, incluidos los del Committee for Skeptical Inquiry (CSI), identificaron la figura como un miembro del propio equipo de investigación —se ha señalado a Paul Bartz, y también se ha dicho que era un sobrino de los investigadores presentes— capturado en movimiento, con el efecto de "ojos brillantes" producido por el infrarrojo. Nunca se confirmó una explicación definitiva.
Los Warren nunca conocieron a la familia Lutz durante su investigación, según se desprende del registro. Aun así, con el tiempo usaron su presencia en aquella sesión televisada para reivindicar implicación en el caso, convirtiéndolo en piedra angular de su personaje público. Para el circuito católico y creyente, su "confirmación" de una presencia demoníaca dio autoridad religiosa al relato; para los escépticos, su papel fue menor, mediático y sin ninguna prueba científica de apoyo.
Joe Nickell calificó su metodología de "búsqueda de confirmación": llegaban a la conclusión de actividad demoníaca y luego interpretaban las pruebas para encajarla. Steven Novella señaló que títulos autoasignados como "demonólogo", sin metodología controlada ni revisión por pares, sitúan su trabajo fuera de cualquier marco investigativo reconocible. El parapsicólogo escéptico Stephen Kaplan investigó las incoherencias del testimonio y apuntó a incentivos económicos y factores psicológicos.
El Parapsychology Institute of America (PIA), dirigido por Alan Roberts, investigó la casa en 1976 con psíquicos y sensitivos: sus conclusiones fueron inconcluyentes. La policía local no halló signos de allanamiento ni actividad criminal que explicara lo relatado, y ningún instrumento científico detectó actividad paranormal verificable. El abogado William Weber, defensor de DeFeo, declaró a la revista People en 1979 que él y los Lutz habían "creado esta historia de horror sobre muchas botellas de vino", con la doble intención de sostener una defensa por posesión sobrenatural para su cliente y aprovechar los acuerdos editoriales.
Las familias posteriores desmontaron la leyenda sobre el terreno: Jim y Barbara Cromarty compraron la casa en 1977, vivieron nueve años y declararon repetidamente que no experimentaron fenómeno alguno. La vivienda cambió de numeración —de 112 a 108 de Ocean Avenue— y se alteró su fachada para desviar el turismo del miedo; los característicos ventanales del ático con forma de ojos que aparecen en la película fueron añadidos por Hollywood, no existían en la casa real.
“La icónica fotografía del "niño fantasma" fue tomada con cámara infrarroja en 1976; analistas del CSI la atribuyen a un miembro del equipo de investigación capturado en movimiento.”
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