21 malos consejos para ser feliz (o sea, para ser miserable)
Y empezamos con el clásico de los clásicos. Consejo n.º 1: compara tu vida con la de los demás cada mañana al abrir el móvil. Nada mejor que un buen 'scroll' por las redes sociales a las 7:00 de la tarde para recordar que tu compañero de piso se fue a Bali y tú te vas a la oficina. La felicidad es un estado mental relativo, así que si la mides contra el feed de Instagram, siempre vas a perder. Truco pro: abre cinco perfiles al mismo tiempo para multiplicar el sufrimiento.
Consejo n.º 2: guarda rencor y actualízalo a diario. Lleva una libreta (o una app de notas) donde anotes cada ofensa, grande o pequeña, desde 2007. Revisa la lista antes de dormir para no olvidar. La rabia es un combustible infinito y, a diferencia del gas natural, no se agota. Bonus: relee las entradas en voz alta para mantener la tensión muscular en el cuello.
Consejo n.º 3: no duermas nunca. El sueño es una pérdida de tiempo improductiva. Piensa en todas las horas que podrías haber estado despierto rumiando. Si te duermes a las 23:00, has tirado cuatro horas de potencial sufrimiento nocturno. El insomne feliz no existe.
Consejo n.º 4: come solo comida que no te gusta. El placer gustativo es una trampa hedonista. Come espárragos con kétchup, pimientos rellenos de crema agria y postre de gelatina transparente. Tu paladar agradecerá la austeridad y tu estómago agradecerá que no le des opciones. Si te gusta un plato, repártelo con un desconocido para quitártelo de encima.
Consejo n.º 5: rodea tu vida de gente que te falte al respeto y luego actúa sorprendido. La sorpresa es la clave. Si esperas el cariño, te lo quitarán. Si esperas la maldad, al menos tienes la coherencia de estar decepcionado con datos en la mano.
Consejo n.º 6: convierte cada conversación en un juicio. No escuches para entender, escucha para encontrar el ángulo. Si alguien dice 'qué bonita flor', tú responde: 'sí, pero a ti no te la han regalado'. Tu objetivo es que nadie termine una frase contigo.
Consejo n.º 7: evita el ejercicio físico como si fuera un virus. El cuerpo en movimiento libera endorfinas, y las endorfinas son el enemigo declarado de la amargura crónica. Tú, en cambio, necesitas que te duela la espalda a los 30 y que el médico diga 'eso va a ser una hernia' con cara de apenado. El sofá es tu pareja legal.
Consejo n.º 8: no pida ayuda, nunca, bajo ningún concepto. Si le duele la muela, aguante. Si se le cae la app del banco, reinicie el router tres veces y luego llame a su madre con un tono que diga 'ya lo he resuelto, no me llame'. La vulnerabilidad es para gente que quiere ser feliz, y tú has elegido otra cosa.
Consejo n.º 9: acumule objetos sin usar durante décadas. Esa caja del trastero de 2014 con el router antiguo, los CDs grabados a mano y la impresora que no funciona es su ancla temporal. Si la abre, le toca decidir, y decidir es para valientes. Ud. no lo es. Y eso está bien. O mejor dicho, está terrible, pero es su elección.
Consejo n.º 15: Usted no es culpable de nada. Usted solo recibe la factura. La culpa ajena es un deporte de precisión.
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