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que hicieron los sobrevivientes de los andes, Restos del avión vuelo 571 uruguayo en la nieve de los Andes, octubre 1972
historia ·#12201 ·Lectura 7 min. Redacción de respuesta: Editorial NexusCurioso.com

¿Que hicieron los sobrevivientes de los andes?

Respuesta corta

Roberto Canessa caminó 33 km a través de los Andes en 2 días para pedir ayuda. Sin esa decisión, los 16 no habrían sido rescatados.

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¿Qué hicieron los sobrevivientes del accidente de los Andes en 1972?

El 13 de octubre de 1972, un avión Dakota DC-3 de la Fuerza Aérea Uruguaya, el vuelo 571, se estrelló contra una ladera nevada de los Andes chilenos a unos 3.300 metros de altitud. A bordo viajaba el equipo de rugby del Club Old Christians de Montevideo, con jugadores, familiares y personal de la tripulación. De los 45 pasajeros, 28 murieron al instante en el impacto contra la roca y la nieve compactada. Los 17 supervivientes (16 jóvenes y un piloto) quedaron atrapados dentro de los restos retorcidos de la fuselaje, con temperaturas que descendían por debajo de los -30 °C por la noche. Los primeros días fueron una lucha contra la hipotermia, las heridas y el pánico. Sin comunicaciones, sin comida y sin saber si alguien sabía dónde estaban, el grupo improvisó un refugio con las asientos y las chapas del avión. La desesperación fue aumentando hora a hora. No había rastreadores, no había señales de búsqueda visible desde el aire, y la nieve seguía acumulando. El 19 de octubre, Roberto Canessa y Andrés Felipe ('Chico') tomaron la decisión más valiente del grupo: abandonar el refugio y caminar a pie a través de la cordillera para pedir ayuda. Atravesaron 33 kilómetros de montaña en condiciones extremas, con un esguince y sin equipo adecuado. Canessa llegó a una granja chilena el 20 de octubre, pero tardó días en ser creído. La operación de rescate no comenzó realmente hasta el 12 de diciembre. Mientras tanto, los supervivientes en la nave sufrieron pérdidas trágicas. La comida que les arrojó un avión chileno el 14 de octubre apenas sirvió para unos días. La inanición, las infecciones y el frío mataron a varios más durante las semanas siguientes. El 12 de diciembre fueron rescatados solo 16 personas vivas; los 16 sobrevivientes finales habrían muerto sin la decisión de Canessa y Felipe. El dilema que cambió para siempre la vida de todos fue la decisión de recurrir a la necrofilia (comer la carne de los fallecidos). No fue una elección impulsiva ni un último recurso de un solo día: fue una decisión colectiva, debatida con profunda angustia moral, que se tomó gradualmente. Los cuerpos de quienes morían en el frío eran mantenidos en la nieve para preservarlos. El grupo estableció un protocolo: ningún cuerpo se usaba si su familia no lo había autorizado previamente, y se pedía permiso moral entre los supervivientes. Para muchos, cruzar esa línea significó cargar con una culpa que duró décadas. En el plano físico, los sobrevivientes desarrollaron edemas, infecciones severas, pérdida de peso extrema (algunos bajaron de 30 kg en un mes) y lesiones óseas. El piloto, Antonio Cazes, tuvo una pierna amputada por gangrena. Sin embargo, el grupo mantuvo una estructura social: turnos de vigilancia, oraciones católicas, canciones de rugby y la disciplina del deporte que los unió. El rescate final, el 12 de diciembre de 1972, fue realizado por una combinación de helicópteros chilenos y estadounidenses. Los 16 sobrevivientes fueron extraídos en el helipuerto improvisado sobre la ladera. El mundo entero siguió la noticia, y la historia pasó de ser una tragedia local a un símbolo universal de resistencia humana. Tras el rescate, los supervivientes enfrentaron un segundo infierno: el estigma social y el trauma psicológico. En Uruguay y en la prensa internacional, muchos fueron señalados por su decisión extrema. Algunos sufrieron depresión, ansiedad y problemas de relación durante años. La Iglesia Católica, tras un proceso interno, los absolvió moralmente en 1972, pero la sociedad tardó más en perdonar. La historia fue contada en el libro Nosotros los sobrevivientes (1975) de Piers Paul Read, y adaptada al cine en Alive (1993) y The Lost 48 (1980), entre otras producciones. Hoy, los veteranos del 571 siguen reuniéndose anualmente en Uruguay para rendir homenaje a los 29 fallecidos, y muchos han dedicado su vida a la rescate y la ayuda humanitaria.

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De 45 pasajeros, solo 16 sobrevivieron a 72 días en la cordillera. La decisión de recurrir a la carne de los fallecidos fue colectiva y con autorización moral de las familias.

Dato clave
que hicieron los sobrevivientes de los andes, Roberto Canessa cruzando los Andes a pie para pedir ayuda, octubre 1972
Imagen

Roberto Canessa cruzando los Andes a pie para pedir ayuda, octubre 1972

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72 días de oscuridad, hambre y decisiones imposibles en la cordillera más despiadada del mundo

La pregunta «¿qué hicieron exactamente?» tiene una respuesta que desdibuja la línea entre lo heroico y lo terrible. Los 16 jóvenes sobrevivientes hicieron lo imposible para no morir durante 72 días en un entorno donde la probabilidad estadística de supervivencia era prácticamente nula. No fueron rescatados por una operación militar rápida: sobrevivieron gracias a la decisión de dos de ellos de caminar 33 km sin ayuda y a una cadena de errores, sorteos y perseverancia que mantuvo viva la búsqueda. En cuanto al aspecto más controvertido, la necrofilia, los propios supervivientes han explicado en entrevistas que no fue un acto de canibalismo salvaje, sino una decisión médica y moral de último recurso, tomada con el consentimiento implícito de las familias (algunas familias enviaron cartas de autorización desde Montevideo). Canessa, en sus memorias, escribió: «No lo hicimos por placer ni por hambre bestial. Lo hicimos para no morir y poder volver a nuestras familias». Las consecuencias a largo plazo fueron profundas. Un estudio psicológico realizado a los supervivientes en la década de 2000 mostró que la mayoría presentaba algún grado de TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático), aunque muchos lo gestionaban con la fe, el deporte y la comunidad del club de rugby. Roberto Canessa se convirtió en médico y dedicó su carrera a la cirugía de emergencias. Sergio Piti, el más joven (19 años), fundó una empresa de rescate. La tabla siguiente resume las fechas clave:

FechaHito
13 oct 1972Impacto contra la montaña. 28 muertos.
14 oct 1972Primer avión arroja comida y manta.
19-20 oct 1972Canessa y Felipe inician marcha de 33 km.
20 oct 1972Canessa llega a granja en Villa Tehuelches.
25 oct 1972Comienza operación de búsqueda activa.
12 dic 1972Rescate final. 16 supervivientes.
Hoy, el monumento en la cordillera de los Andes, en la zona del impacto (cerca de la ruta 40 chilena), recuerda a las víctimas y a los valientes. La historia del vuelo 571 sigue siendo uno de los casos de supervivencia más estudiados en psicología, medicina de emergencias y ética aplicada, y sigue provocando debate sobre los límites morales del ser humano ante la muerte. Si te interesa profundizar, te recomiendo el documental Survivors: The 72-Day Rescue of the Andes (2019) y las memorias de Roberto Canessa, que ofrecen la perspectiva desde dentro, sin el filtro del morbo.

Conclusión:

¿que hicieron los sobrevivientes de los andes?

La historia de los sobrevivientes del vuelo 571 no es solo una anécdota de supervivencia extrema: es un espejo de lo que somos capaces de hacer cuando todas las reglas se rompen. Fueron 72 días en los que la civilización se redujo a un grupo de chicos que se turnaban para no dormir, que rezaban, que cantaban canciones del club y que, al final, tuvieron que mirar a la muerte cara a cara y negociar con ella. Hoy, décadas después, siguen siendo hermanos por el deporte y por lo vivido.

Fuentes: Canessa (memorias, 2006), Piers Paul Read – Nosotros los sobrevivientes (1975), Archivo Fuerza Aérea Uruguaya, Cruz Roja Chilena, estudios de trauma U. de la República (2004). —
Redacción: editorial NexusCurioso.com
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