¿Qué hicieron los Fujimori en el Perú? Historia de una dinastía política
La familia Fujimori se convirtió en uno de los linajes políticos más influyentes y, al mismo tiempo, más controvertidos de la historia moderna del Perú. Alberto Fujimori, ingeniero agrónomo de formación, accedió a la presidencia en 1990 con una promesa de combate contra la corrupción y la violencia que azotaba al país. Sin embargo, su legado queda marcado por un hito decisivo: el autogolpe de estado del 5 de abril de 1992, cuando disolvió el Congreso, suspendió la Constitución y asumió poderes ejecutivos, legislativos y judiciales.
Desde el poder absoluto, Fujimori lideró una campaña antiterrorista contra Sendero Luminoso y el MRTA. La captura de Abimael Guzmán en 1992 fue su mayor logro operativo y le otorgó una enorme popularidad. No obstante, los métodos utilizados fueron cuestionados: se reveló la existencia de grupos parapoliciales como Vivenza, que cometieron ejecuciones extrajudiciales, entre ellos el caso de Barrios Altos (1992), donde diez civiles fueron asesinados.
En el plano económico, su gobierno implementó políticas neoliberales: privatizaciones masivas, reducción del gasto público y apertura comercial. La inflación, que superaba el 1100% en 1990, descendió drásticamente. Sin embargo, la desigualdad social persistió y muchas comunidades marginadas no se beneficiaron del crecimiento.
La caída del régimen comenzó a fragilizarse con la exposición de Vladimiro Montesinos, su jefe del servicio de inteligencia, a quien se le grabó sobornando a congresistas, periodistas y jueces. En 2000, tras un fallido intento de reelección inconstitucional, Fujimori huyó a Chile, donde fue arrestado en marzo de 2000.
En 2007, tras ser extraditado a Perú, Fujimori fue condenado en el juicio de Barrios Altos a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y luego a 6 años adicionales por corrupción. En 2017, fue trasladado a detención domiciliaria por problemas de salud (cáncer).
Su hija, Keiko Fujimori, heredó el proyecto político. En 2010 fundó el partido Fuerza Popular y se convirtió en candidata presidencial en 2011 y 2016, cayendo ambas veces en segunda vuelta. En 2018, se revelaron audios que la vinculaban con el escándalo de sobornos de Odebrecht. En junio de 2020, fue detenida preventivamente por presunta organización criminal y lavado de activos.
La figura de los Fujimori polariza a la sociedad peruana. Para sus simpatizantes, Alberto representó estabilidad económica y orden en una época de caos. Para sus críticos, fue un dictador que vulneró derechos humanos y que construyó una máquina de clientelismo político que su hija intentó reproducir.
El fujimorismo como movimiento político ha mantenido presencia en el Congreso peruano durante varias legislaciones, aunque con oscilaciones. La tensión entre la memoria de las víctimas de la violencia política y la nostalgia por la estabilidad de los 90 sigue siendo un eje transversal del debate político peruano.
En resumen, los Fujimori dejaron una huella profunda y ambigua: modernización económica por un lado; autoritarismo, impunidad selectiva y fractura social por otro. Su historia es inseparable de la propia evolución democrática peruana desde 1990.
Keiko Fujimori fue detenida en junio de 2020 por presunta organización criminal vinculada al caso Odebrecht.
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