Mejor zona en el País Vasco para visitar: guía completa por Euskadi
El País Vasco, esa comunidad autónoma del noreste peninsular formada por Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, tiene una densidad turística que poca gente espera. En apenas cuatro o cinco días puedes recorrer cascos viejos señoriales, pueblos marineros con casas de colores, acantilados salvajes, reservas naturales de la UNESCO y una gastronomía que el mundo entero reconoce. La clave está en elegir bien la zona base.
Si tuviera que señalar la zona más emblemática, sería San Sebastián, Donosti en euskera. Situada en un rincón privilegiado del golfo de Vizcaya, se recorre a pie por el paseo marítimo de La Concha, esa playa urbana que muchos llaman la más bonita de Europa, flanqueada por edificios señoriales hasta la playa de Ondarreta. Ahí aparece el Peine del Viento, la obra granítica de Eduardo Chillida, tres piezas de acero clavadas en la roca desde 1977 aguantando el embate del Cantábrico.
El casco viejo de Donosti es puro laberinto de tabernas con barras repletas de pintxos, calles adoquinadas, plazas vivas como la de la Catedral del Buen Pastor, de estilo neogótico inspirada en Colonia. Y las vistas… desde el Monte Igueldo, desde Urgull con su Castillo de la Mota, o mirando la pequeña Isla de Santa Clara en medio de la bahía. Balnearios históricos como La Perla redondean una ciudad que es elegancia, mar y cocina de primer nivel a partes iguales.
Muy cerca, pegada a la frontera francesa sobre el río Bidasoa, Hondarribia es uno de los pueblos más bonitos de España. Su muralla medieval, la única de Guipúzcoa, se cruza por la puerta de Santa María para adentrarte en calles como la Mayor o la de San Nicolás. El barrio de la Marina, con casas blancas y balcones pintados, concentra los mejores bares de pintxos en la calle San Pedro, junto al puerto viejo.
A unos 35 kilómetros, la ermita de San Juan de Gaztelugatxe es una de esas imágenes que definen el litoral vasco. Sobre un peñón entre Bakio y Bermeo, hay que cruzar un puente de piedra y subir 241 escalones zigzagueantes. Tocar tres veces su campana concede un deseo, dice la tradición. Salió en Juego de Tronos, se entra gratis pero con reserva por cupo diario.
Para los amantes de la naturaleza marina, Bermeo, Elantxobe y Mundaka son el corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, UNESCO desde 1984. Bermeo con su puerto viejo y el Museo del Pescador en la Torre Ercilla. Elantxobe con calles empinadas y casas apiladas en la ladera. Mundaka con su ola izquierda perfecta de hasta 4 metros, su biblioteca (antiguo hospital de peregrinos) y la ermita de Santa Catalina asomada al estuario del Oka, humedal clave para aves migratorias.
La costa guipuzcoana baja sigue con Getaria, villa medieval natal de Juan Sebastián Elcano y de Cristóbal Balenciaga, donde el txakoli fluye en cada taberna. Zumaia presume del Flysch, 13 kilómetros de acantilados formados hace más de 60 millones de años, visible desde San Telmo y la playa de Itzurun. Lekeitio te deja cruzar a pie a la isla de San Nicolás con marea baja. Y Zarautz, con su largo arenal surfero y el Palacio de Narros, es de los pueblos costeros favoritos para alojarse.
La mejor época para todo esto va de abril a octubre. Llueve menos, el clima acompaña. Eso sí, si buscas precios más bajos y menos aglomeraciones, evita julio y agosto. La forma más cómoda de moverse es alquilando un coche, que te deja parar en cada rincón sin horarios. También es viable hacer base en Bilbao o San Sebastián y tirar de transporte público para excursiones de un día.
El interior tiene su propia magia. El Parque Natural de Gorbeia, el más extenso del País Vasco (declarado en 1994), sube hasta los 1.482 metros con la cruz en la cumbre, el biotopo kárstico de Itxina, la cascada de Gujuli de más de 100 metros y el hayedo de Otzarreta, de hayas centenarias cubiertas de musgo que en otoño es puro cuento. Urkiola, con su santuario y la cueva de Mari de la mitología vasca. Valderejo, con el desfiladero del río Purón y sus buitres leonados. Y la cueva de Pozalagua, en Karrantza, guarda la mayor concentración de estalactitas excéntricas del mundo.
No olvides el Salto del Nervión, cascada de 220-270 metros entre Álava, Burgos y Vizcaya, la más alta de la Península, que conviene ver en época de lluvias para que el chorro sea espectacular. Y Gernika, capital histórica de Bizkaia con la Casa de Juntas, su Árbol y el Museo de la Paz que recuerda el bombardeo inmortalizado por Picasso.
“Con 4-5 días y un coche alquilado cubres los imprescindibles de Euskadi. Con 7-10 días, toda la esencia de las tres provincias.”
Dato clave