La mejor forma de hacer la maleta paso a paso
Hacer la maleta bien es una habilidad que se entrena con cada viaje. La clave no está en meter todo al azar, sino en planificar el orden de colocación desde el primer momento. Antes de abrir el maletín, despread sobre la cama o el suelo todas las prendas que piensas llevar y agrúpalas por tipo: ropa interior, camisetas, pantalones, abrigos, calzado. Este simple acto visual te evita el típico error de meter dos camisas iguales y olvidar los calcetines.
La técnica más eficaz que recomiendan los viajeros frecuentes es la del rodado (rolling): en vez de doblar cada prenda en cuadrado, la enrollas sobre sí misma como un cilindro. Esto ahorra hasta un 20-30% de volumen, reduce las arrugas y te permite ver de un vistazo qué llevas. Para prendas que se arrugan con facilidad, como camisas de vestir o blusas, se mantiene el doblado clásico en capas, colocando papel de seda entre pliegues.
El orden vertical dentro de la maleta sigue una lógica de peso: lo más pesado va en la parte inferior, cerca de las ruedas, para que el centro de gravedad baje y la maleta ruede con estabilidad. Jeans, botas y artículos voluminosos van abajo; camisetas, camisones y accesorios van arriba. Si tu maleta es de cabina, ten en cuenta que no superarás los 5-7 kg dependiendo de la aerolínea, así que prioriza versatilidad: cada prenda debe combinar con al menos dos o tres del resto.
Los packing cubes o cubos de compresión son el complemento perfecto. Son bolsas de tela con cremallera que separan ropa interior, calcetines, toallitas y pequeños objetos. Si eliges modelos con cremallera de compresión, puedes exprimir el aire y reducir aún más el volumen. Colócalos en compartimentos distintos: uno para lo sucio durante el viaje, otro para la ropa principal, otro para accesorios.
El calzado ocupa el mayor volumen relativo. Un truco clásico es envolver cada zapato en una toallita o calcetines y colocarlo en las esquinas superiores de la maleta, donde normalmente queda espacio muerto con forma irregular. Si llevas más de un par, rellena el interior de cada zapato con objetos pequeños: cargadores, gafas de sol, joyería. Así aprovechas el hueco y proteges el calzado.
Para los líquidos y productos de aseo, usa bolsas sellables de silicona o plástico flexible de 100 ml (el límite estándar para cabina). Agrúpalos todos en una misma bolsa transparente para la inspección de seguridad. Si viajas en equipaje facturado, puedes llevar tamaños mayores, pero conviene igualmente usar envases con tapa antigoteo para evitar que una botella reventada arruine la ropa.
Un error muy común es olvidar los elementos de 'último minuto': adaptador de enchufe, pastillas de medicación, documento de viaje, cargador del móvil. Haz una checklist en el móvil o en un post-it y repásala justo antes de cerrar la cremallera. Los objetos pequeños tienden a esconderse entre pliegues y desaparecer.
Por último, deja siempre un 10-15% de espacio libre en la maleta. Nunca sabes si vas a traer un recuerdo, una prenda comprada o un regalo. Si la cierras a tope, te verás obligado a reorganizar todo en el hotel. Una maleta al 85% de capacidad es la que viaja y se abre con la máxima comodidad.
Deja siempre un 10-15% de espacio libre en la maleta para souvenirs, compras o imprevistos durante el viaje.
Dato clave