Ante la sospecha de Covid-19 en un bebé de 7 meses, lo primero es mantener la calma y observar los síntomas. A esta edad, la fiebre suele ser el síntoma más común, aunque también pueden aparecer
tus, secreción nasal o pérdida de apetito. Si tu bebé presenta estos signos, es fundamental medir su temperatura con un termómetro digital fiable. Recuerda que en bebés menores de un año, una fiebre por encima de 38 °C debe ser consultada con el pediatra, especialmente si persiste más de 24 horas o se acompaña de malestar general. No automediques a tu hijo con antipiréticos sin antes recibir indicación profesional, ya que la dosis depende del peso exacto y no solo de la edad.
La hidratación es clave durante cualquier proceso febril en bebés. Si tu pequeño está amamantando, ofrece el pecho con más frecuencia; si toma biberón, asegúrate de que tome sus tomas habituales o incluso un poco más para compensar la deshidratación por la fiebre. Vigila las señales de alarma: respiración rápida, aleteo nasal, hundimiento de las costillas al respirar, letargo excesivo (dificultad para despertar) o falta de mojado pañales (menos de 3-4 en 24 horas). Ante cualquier duda sobre la dificultad respiratoria o el estado general del bebé, acude a urgencias pediátricas sin demora. La prevención sigue siendo tu mejor aliada: lava tus manos antes de tocar al bebé y evita que personas enfermas lo abracen.
La vigilancia atenta y la comunicación constante con el pediatra son esenciales para gestionar cualquier episodio febril o infeccioso en un bebé de 7 meses. Ante la duda, siempre es mejor consultar profesionalmente que esperar.