Cómo hacer zumo de remolacha: guía completa con recetas y beneficios
El zumo de remolacha es una bebida natural que se elabora a partir de esta hortaliza de raíz consumida cruda, aprovechando al máximo sus propiedades nutricionales. A diferencia de la versión cocida, la forma cruda en jugo conserva mejor los nutrientes, y el resultado es una bebida intensa, colorida y muy versátil para el día a día.
La remolacha destaca por su riqueza en hierro, vitaminas del grupo B, vitamina C, potasio y carotenos. Su jugo se ha convertido en una forma práctica y nutritiva de incorporarla a la dieta habitual, especialmente para quienes buscan un apoyo natural para el hígado, la circulación sanguínea o el rendimiento deportivo.
Receta básica de zumo de remolacha
- Ingredientes: 2 remolachas medianas, 1 taza de agua fría, medio limón y, opcionalmente, azúcar, miel o edulcorante al gusto.
- Dificultad: baja.
- Tiempo: pocos minutos.
El primer paso es preparar la remolacha. Con un cuchillo, se retiran las hojas y la punta de la raíz. Después se lavan muy bien bajo el grifo para eliminar cualquier resto de tierra o suciedad, y se pelan con un pelador o un cuchillo afilado. Si decides dejar la piel, ten en cuenta que el jugo final tendrá un sabor más amargo, así que la mayoría prefiere pelarlas. Una vez limpias, se cortan en piezas alargadas y luego en cubitos pequeños.
Los trozos van al vaso de la licuadora junto con una taza de agua fría. Se exprime el medio limón, colando si no quieres restos de pulpa, y se añade a la licuadora. Se procesa a potencia media hasta que todo quede completamente integrado y triturado.
Si el jugo queda demasiado espeso, se añade un poco más de agua. Se prueba, y se endulza al gusto con azúcar, edulcorante o miel para suavizar el sabor terroso característico de la remolacha. Esta es la versión más sencilla, solo a base de remolacha, aunque admite múltiples combinaciones que verás más adelante.
Para esta preparación es muy recomendable un extractor de zumo, porque la remolacha es una hortaliza fibrosa. Con una batidora de vaso normal solo se obtendría un batido poco fino, con trocitos duros poco agradables. El extractor separa la pulpa y la descarta, dando un zumo limpio y sedoso. Si solo dispones de batidora, tritura la remolacha con agua y luego pasa el resultado por un colador fino para eliminar las partículas.
Una versión para aproximadamente dos vasos usa cuatro remolachas medianas peladas y troceadas con medio vaso de agua fría. Se lavan bien, se pelan, se cortan en trozos pequeños y se procesan. El zumo se enfría en la nevera y se remueve antes de tomarlo.
El zumo de remolacha debe beberse recién hecho para aprovechar todas sus propiedades. Se puede tomar en cualquier momento del día, aunque se sugiere por la mañana en ayunas para aumentar su poder desintoxicante. Conviene consumirlo frío, removiendo previamente si ha estado en la nevera.
Respecto al pelado: si los ingredientes son de agricultura biológica, se puede dejar la fruta y la verdura con cáscara, siempre que se laven muy bien. Este paso es fundamental para evitar toxiinfecciones alimentarias al consumirlos crudos. Sobre el endulzante, la remolacha, la zanahoria y la manzana ya son bastante dulces de por sí, así que normalmente no hace falta añadir ningún tipo de azúcar.
“50 kcal por vaso en la combinación remolacha-zanahoria-manzana-jengibre, con apenas 10 minutos de preparación.”
Dato clave