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como hacer punto largo a crochet, Manos tejiendo punto largo a crochet con tres bucles en el gancho de madera
manualidades ·#3707 ·Lectura 10 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Como hacer punto largo a crochet?

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El punto largo se cierra en DOS pasos: primero pasas la hebra por 2 bucles, luego por los 2 restantes. Ese doble cierre es lo que lo diferencia del punto medio alto.

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Punto largo a crochet: el paso a paso definitivo para tejer varetas perfectas

El punto largo a crochet, también conocido como punto alto, vareta o double crochet en inglés, es uno de los pilares fundamentales del ganchillo. Se trata de una puntada que destaca por su altura notable, muy superior a la del punto bajo y al punto medio alto, lo que permite avanzar con rapidez por la labor y construir tejidos ligeros, sueltos y abiertos. Su estructura se apoya en una lazada previa y un cierre en dos pasos, un gesto que le otorga esa altura alargada tan reconocible y un aspecto visual limpio y elegante.

Antes de lanzarte a tejer la primera vareta, conviene preparar bien la base. Se realiza una cadeneta de inicio con el número de puntos que necesites, y se añaden tres cadenas adicionales de subida. Estas tres cadenetas no son un adorno, equivalen en altura al primer punto largo de la fila, así que funcionan como un punto sustituto. Mantener una tensión uniforme de la hebra desde el principio es clave: si aprietas de más, la labor se ondula; si la sueltas, los puntos bailan y el tejido pierde forma.

El paso a paso clásico arranca con una lazada sobre el ganchillo, enrollando la hebra una sola vez alrededor del gancho antes de introducirlo en la base. A continuación picas el ganchillo en el punto correspondiente. En la primera fila esto suele significar saltar tres cadenas y trabajar en la cuarta cadena contando desde el gancho, para compensar las tres cadenas de subida que ya sustituyen al primer punto.

Una vez el gancho está dentro del punto de base, enganchas la hebra y la sacas hacia el frente. Quedan tres bucles en el ganchillo. Este es el momento decisivo del punto largo. A diferencia del punto medio alto, que se cierra de una sola pasada, aquí el cierre se divide en dos etapas sucesivas. Es ese doble paso el que marca la diferencia visual y estructural entre ambas puntadas.

El primer cierre consiste en hacer una nueva lazada y pasar la hebra a través de los dos primeros bucles, dejando los dos restantes intactos sobre el gancho. Después realizas una lazada final y pasas la hebra por esos dos últimos bucles. Con ese movimiento, la vareta queda terminada. Repetir el ciclo en cada punto de la cadena base produce una hilera completa de puntos largos con una regularidad muy satisfactoria.

Para tejer la segunda hilera y las siguientes, al final de la fila haces tres cadenas, giras la labor y vuelves a picar el ganchillo en el cuarto punto contando desde el gancho, que corresponde al último punto largo de la vuelta anterior. Repites entonces la secuencia de lazada, picado, extracción de la hebra y los dos cierres por parejas de bucles. Conviene marcar el primer punto de cada hilera con un marcador para no perder la cuenta, sobre todo en proyectos con muchas vueltas.

Existe una versión más limpia del punto largo que evita las tres cadenas de subida al final de cada hilera. La cadena clásica forma una delimitación en el lateral de la labor que a muchas personas les resulta antiestética, un pequeño escalón que rompe la línea recta del borde. Se recomienda una alternativa sin esas tres cadenetas, obteniendo un borde más nítido y regular, especialmente útil en prendas terminadas y piezas decorativas donde el acabado lateral se ve de forma directa.

En cuanto a materiales, para tejer punto largo se recomienda un ganchillo adecuado al grosor del hilo. Ganchos finos de unos 2,25 mm van bien con hilos de algodón fino, mientras que agujas de entre 4 mm y 6 mm resultan más cómodas para hilos gruesos y para manos que empiezan. Disponer de marcadores para el primer punto de cada vuelta, tijeras y una aguja lanera para rematar los cabos al terminar hace la experiencia mucho más fluida.

El punto largo se emplea sobre todo en proyectos amplios y decorativos: chales, mantas, jerséis, bufandas, chalecos, puntos calados y puntillas. Su altura permite cubrir grandes superficies en poco tiempo, por lo que resulta muy útil en trabajos de gran tamaño donde se busca rapidez sin sacrificar ligereza. Es la puntada ideal cuando quieres terminar una manta en semanas en vez de meses.

No es, en cambio, el punto más adecuado para amigurumis. Deja el tejido más abierto y suelto, lo que puede permitir que el relleno se asome a través de los huecos. Para figuras tridimensionales se prefiere el punto bajo, que produce un tejido compacto y cerrado. El punto largo se reserva para prendas y piezas donde se desea una textura suave, aireada y con caída.

Entre los errores más habituales al tejer esta puntada están: olvidar una de las lazadas iniciales, cerrar todos los bucles de una sola vez (lo que en realidad produce un punto medio alto disfrazado), no contar las cadenas de subida al inicio de cada vuelta y variar la altura de los puntos entre vueltas. La regularidad es la clave del buen acabado, así que conviene mantener siempre el mismo movimiento y no apretar demasiado la hebra.

Algunos consejos prácticos para lograr un punto largo uniforme: practica primero en muestras pequeñas, usa hilos de colores claros que permitan ver bien los bucles sobre el gancho, cuenta los puntos y las vueltas al final de cada fila, y emplea un ganchillo con mango ergonómico si vas a tejer durante muchas horas seguidas. Con práctica constante el punto largo queda muy vistoso, regular y con una caída preciosa.

“Ganchillo de 4-6 mm para hilos gruesos. 2,25 mm para algodón fino. Tres cadenas de subida equivalen al primer punto largo de cada fila.”

Dato clave
como hacer punto largo a crochet, Muestra cuadrada de punto largo a crochet en tonos pastel sobre mesa de madera
Imagen

Muestra cuadrada de punto largo a crochet en tonos pastel sobre mesa de madera

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Materiales, técnica y consejos para un punto largo uniforme y elegante

Distinguir el punto largo del punto medio alto es esencial para no confundir las dos puntadas en un mismo patrón. El punto medio alto se hace con una lazada y se cierran las tres cadenas de una sola vez, un solo paso que deja la vareta más baja y apretada. El punto largo, en cambio, se cierra en dos pasos, resultando más alto, más suelto y con más aire entre los puntos. Ambos se complementan muy bien en un mismo proyecto, alternando alturas para crear texturas y relieves.

El punto largo puede además combinarse con sus variantes más altas: el punto alto doble (dos lazadas iniciales) y el punto alto triple (tres lazadas iniciales). Estas variantes se cierran siempre de dos en dos bucles, siguiendo la misma lógica de doble cierre, y se usan mucho en hojas, alas, pétalos y motivos decorativos donde se necesita una estructura más alta y ligera.

A nivel de tensión, hay un truco sencillo que mejora mucho el acabado: mantener la hebra entre los dedos índice y medio de la mano que sostiene el hilo, con una presión suave y constante. No se trata de tensar a tope, sino de dar una resistencia firme que evite que los bucles queden desiguales. Una tensión irregular es la causa número uno de varetas que se ven torcidas o de distintos tamaños en la misma hilera.

Para quienes empiezan, la progresión recomendada es la siguiente:

  • Primero dominar el punto bajo, para entender cómo se picar, enganchar y cerrar.
  • Después el punto medio alto, que introduce la lazada previa con un solo cierre.
  • Y por último el punto largo, sumando el segundo cierre por parejas de bucles.
Esta secuencia evita frustraciones y hace que el gesto de la doble lazada se integre de forma natural.

El ganchillo más cómodo para aprender punto largo suele ser uno de 4 mm a 5 mm, con un mango de goma o corcho que no resbale. Los ganchos metálicos finos, aunque precisos, cansan la mano en sesiones largas y dificultan ver los bucles en hilos oscuros. Si tejes de noche, una lámpara orientada hacia el gancho desde arriba ayuda mucho a distinguir los tres bucles sobre el metal.

Un proyecto perfecto para practicar punto largo es una muestra cuadrada de 20 por 20 puntos, con hilos de colores que cambian cada cinco filas. Así puedes ver de forma clara si las varetas mantienen la misma altura, si los bordes quedan rectos y si el número de puntos no varía entre vueltas. Es una muestra que se termina en una tarde y que resuelve casi todos los errores típicos.

El punto largo también funciona muy bien en puntos calados, donde se alternan varetas con cadenetas o espacios vacíos. El resultado es un tejido con aberturas regulares, aireado, ideal para chales de verano, mantas de cuna o paneles decorativos. La altura de la vareta hace que los huecos se vean amplios y definidos, sin colapsarse como ocurre con el punto bajo.

En proyectos en redondo, como gorros o bases de amigurumi adaptadas, el punto largo se trabaja sobre la cadena cerrada en anillo. Las tres cadenas de subida sustituyen al primer punto, igual que en las filas planas, y el cierre se hace con un punto raso en la primera vareta. El conteo de puntos por vuelta se vuelve más crítico porque no hay bordes rectos que sirvan de referencia visual.

La combinación de punto largo con punto raso al final de cada hilera da un borde limpio y definido, muy usado en manteles, tapetes y servilletas. El punto raso aprieta la última fila y crea una línea recta que enmarca el tejido. Sin ese cierre, el borde se deshilacha con el uso y pierde la forma original.

Si vas a tejer una prenda completa, como un jersey o un chal, planifica el patrón pensando en que el punto largo avanza rápido por la altura de la vareta. Una fila de 100 varetas se cierra en mucho menos tiempo que 100 puntos bajos, lo que acorta enormemente las horas de trabajo. A cambio, el tejido tiene más elasticidad lateral, así que conviene medir la muestra antes de calcular tallas.

Conclusión:

¿como hacer punto largo a crochet?

El punto largo a crochet es esa puntada que, una vez que interiorizas el gesto de la lazada y el doble cierre, se vuelve casi automática, y te abre la puerta a chales, mantas, jerséis y piezas decorativas con una rapidez que el punto bajo simplemente no puede ofrecer. Si estás empezando, coge un ganchillo de 5 mm, un hilo de algodón claro y una tarde tranquila; en cuanto sientas los dos cierres por parejas de bucles bajo los dedos, el resto viene solo.

Fuentes: 1º Tejearte.com, 2º Hoppycrochet.com, 3º Patronesamigurumi.com, 4º Tejidocrochet.com
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Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 09/10/2026
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