Cómo hacer pulseras de hilo con macramé: guía práctica desde cero
El macramé es una técnica manual de anudar cuerdas o cordones que se ha integrado de forma habitual en la bisutería y la joyería para fabricar pulseras, gargantillas, tobilleras y sortijas. Combinando hilos y cordones diversos con cristales y otros abalorios, esta artesanía se ha convertido en una de las formas más creativas y accesibles de tejer con las manos. Aunque existen más de 50 tipos de nudos de macramé para usos decorativos o de refuerzo técnico, en bisutería se emplean sobre todo dos técnicas principales: el nudo plano (o cuadrado) y el nudo en espiral, a partir de los cuales se construyen todas las variaciones.
El material más utilizado para hacer pulseras de macramé es el cordón encerado, resistente, fácil de manipular y capaz de mantener los nudos firmes, lo que lo hace perfecto tanto para principiantes como para expertos. También se puede experimentar con hilo de algodón para un estilo más suave y natural, o con poliéster si se busca durabilidad y resistencia al agua. El grosor recomendado oscila entre 0,5 mm y 1,5 mm, siendo el diámetro de 0,7 mm el más utilizado para pulseras en los últimos años.
Entre los hilos sintéticos destaca el cordón trenzado de nylon con ligero encerado de cera sintética, que se desliza con mucha facilidad y resulta muy cómodo para hacer y cerrar los nudos. El cordón encerado de poliéster, con impregnación de cera sintética, refuerza los nudos y es muy resistente, aunque solo se fabrica en medidas de 1,00 y 1,20 mm, por lo que los acabados resultan más gruesos. El cordón cola de ratón es un nylon trenzado brillante que parece seda, disponible en muchos colores, pero al no estar encerado se deshace con más facilidad.
Entre los hilos de origen natural, el algodón encerado permite arrastres suaves y fáciles gracias a su capa de cera, es muy resistente, flexible y difícil de deshilachar. El cordón de lino es más tenso y no lleva encerado, lo que lo hace algo más difícil de trabajar, pero ofrece un acabado natural y vintage muy veraniego. Los cordones de cuero son más complejos de anudar porque no se deslizan con facilidad, aunque una pulsera de cuero en nudos de macramé es muy original y espectacular.
Los insumos básicos para comenzar son: hilos o cordones, tijeras pequeñas y afiladas para cortar a medida, un encendedor o mechero para sellar los extremos, una regla o cinta métrica, una tabla de macramé o un clip de carpeta para sujetar la pulsera mientras se trabaja, una aguja de bordar para pasar los hilos a través de cuentas, cuentas y abalorios decorativos, y opcionalmente alicates de punta plana. Tradicionalmente se han usado punzones, clips y útiles caseros para sujetar los hilos.
Para una pulsera básica se parte de cuatro hilos o cordones: dos se ponen en paralelo como hebras pasivas y constituyen la base sobre la que se montan los nudos, mientras que los otros dos, colocados uno a cada lado, son los que ejecutan los nudos cruzándose sobre las centrales. Una medida orientativa es cortar un cordón central o guía de unos 35 cm y dos cordones tejedores de entre 140 y 150 cm cada uno; para un diseño con perlas se recomiendan unos 2 metros de cordón de calibre 1,5 mm.
La medida final depende del grosor del hilo, del tamaño de la muñeca y de la cantidad de nudos. Para una muñeca de 16 cm conviene dejar una longitud tejida de unos 17 cm, y si se van a añadir cuentas grandes hay que sumar entre 1 y 2 cm. Con un cordón de 1 mm, una pulsera de unos 17 cm puede requerir entre 35 y 50 nudos planos, por lo que medir el tejido sobre la muñeca cada 4 o 5 nudos es más fiable que contar nudos.
El nudo plano, también llamado nudo cuadrado, es el más utilizado en macramé para pulseras. Se forma con dos movimientos de espejo: los cordones exteriores son los que se desplazan mientras los centrales permanecen quietos. Se lleva el cordón izquierdo hacia la derecha formando una curva sobre los dos hilos centrales, se pasa el cordón derecho por encima, se introduce por debajo y se saca por el hueco de la izquierda, tirando hasta cerrar la primera mitad; después se repite en sentido contrario. La clave está en alternar siempre izquierda y derecha y no repetir dos veces el mismo lado, porque si se empieza siempre por la misma hebra la pulsera quedará en espiral.
El nudo en espiral permite avanzar con una fantasía más elaborada: las dos hebras pasivas centrales se mantienen fijas mientras las laterales se cruzan formando nudos, con la diferencia de que el inicio de cada nudo se alterna entre las dos hebras laterales. Este efecto de hélice puede ser bonito en un diseño intencionado, pero no es el resultado que se busca en una pulsera plana.
El montaje comienza doblando el cordón central por la mitad y fijando el pliegue a la mesa o tabla auxiliar con cinta adhesiva o una pinza. Con la cuerda tejedora doblada a la mitad se rodea la cuerda guía, se dejan unos 8 cm libres y a partir de ahí comienza el tejido, haciendo primero un nudo plano completo justo debajo del punto de sujeción. Antes de cortar mucho material conviene hacer una prueba con unos 8 cm de nudos para comprobar si el cordón se deshilacha y si el grosor resulta cómodo.
“Tiempo de elaboración: entre 30 y 60 minutos por pulsera”
Dato clave