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como ahorrar gas en casa, Salón cálido con termostato a 21 grados y persona arropada en invierno
hogar ·#583 ·Lectura 10 min. · Redactor: Redacción Nexuscurioso

¿Como ahorrar gas en casa?

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Verificada!

Cada grado extra de temperatura sube la factura un 7%-10%. Mantener 21 °C, no 24 °C

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Cómo ahorrar gas en casa: medidas que realmente funcionan

La calefacción se lleva casi la mitad de tu gasto energético. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) calcula que ronda el 47% del consumo total de una vivienda. No es un dato menor: cada grado de más en el termostato dispara la factura entre un 7% y un 10%. Y eso, multiplicado por los meses de invierno, pesa mucho en el bolsillo.


La temperatura ideal para vivir cómodo está entre 21 °C y 23 °C. Como referencia práctica, mantener el hogar entre 19 °C y 21 °C durante el día y bajarlo a 15 °C–17 °C por la noche o cuando sales de casa es una combinación que muchos hogares españoles ya aplican con buenos resultados. Antes de subir un grado el termostato, prueba con un jersey, calcetines gruesos o una manta. El cuerpo lo agradece y la caldera también.


Y aquí va un mito que conviene desterrar: dejar la calefacción encendida las 24 horas no ahorra gas. Los expertos son claros. Mantener el sistema activo de forma continua exige un aporte constante de energía para compensar las pérdidas naturales de calor, pérdidas que crecen cuanto más frío hace fuera y cuanto peor aísla tu casa. Lo eficiente es apagar o bajar al mínimo al salir durante más de dos horas, apagar por la noche, y programar el encendido para que la vivienda esté templada unos sesenta minutos antes de tu llegada.


Los termostatos son la herramienta estrella de esa gestión. Un termostato inteligente, controlable desde el móvil, te permite encender la calefacción justo antes de llegar y encontrar la casa a la temperatura que quieres. Los cabezales termostáticos, instalados en cada radiador, van un paso más allá: ajustan el calor habitación por habitación, de modo que el pasillo vacío no recibe el mismo gasto que el salón donde estás trabajando.


Un gesto tan simple como cerrar las puertas de las habitaciones que no usas tiene un efecto directo. Cada metro cúbico de aire caliente cuesta dinero. Si en una de esas estancias hay un radiador, cierra su llave: el agua caliente deja de recorrer ese circuito y el calor se concentra donde de verdad hace falta. Es una medida gratuita y, al mismo tiempo, una de las más efectivas.


Las vías de escape del calor marcan la diferencia entre una casa que calienta y una casa que se deja calentar. Las ventanas son responsables de entre el 25% y el 30% de las pérdidas térmicas. Sustituir cristales simples o materiales que actúan como puente térmico por ventanas con certificación A+ puede suponer hasta un 30% de ahorro, y lo mismo aplica a las puertas.


Las soluciones más baratas también funcionan: los burletes en rendijas de puertas y ventanas evitan fugas y pueden ahorrar entre un 20% y un 30% de energía. En muros, materiales como el poliestireno extruido, la lana mineral o la celulosa ofrecen la mayor protección. Revisa también el aislamiento del techo. Existen programas públicos que subvencionan obras y pequeñas adaptaciones sin necesidad de reformar a fondo.


El suelo influye más de lo que parece. La cerámica, tan habitual en España, tiende a ser fría y puede provocar hasta un 7% de la pérdida de calor. Los suelos de madera o PVC son más eficientes, y complementar cualquiera de ellos con alfombras o moqueta reduce pérdidas y aumenta la sensación de confort sin tocar el termostato.


La humedad ambiental también pesa en la balanza térmica. Una humedad relativa más baja aumenta la sensación de calor, lo que permite bajar el termostato sin perder confort. La forma más sencilla de controlarla es ventilar a diario: la respiración y la cocina generan vapor de agua. Si la ventilación no basta, un deshumidificador es una opción excelente para crear un ambiente más cálido y seco.


La ventilación es necesaria para renovar aire, eliminar olores y evitar emanaciones de materiales, pero conlleva pérdida de calor. Para minimizarla, ventila en las horas centrales del día, cuando la temperatura exterior es más alta y la casa pierde menos. Con 5 a 10 minutos por estancia es suficiente; algunos consejos amplían esa referencia a 15 minutos. Y ventila siempre con la calefacción apagada, para no desaprovechar energía.


Dos técnicas reducen mucho la pérdida: ventilar por etapas, abriendo cada ventana y manteniendo las puertas cerradas para evitar corrientes que enfríen toda la casa; o la ventilación cruzada, abriendo la ventana de la fachada por donde sopla el aire y la del lado opuesto durante un periodo corto, logrando una renovación rápida sin enfriar la vivienda por completo.

“Cambiar de tarifa puede ahorrar hasta 154 € al año (28%) en un consumo de 8.000 kWh”

Dato clave
como ahorrar gas en casa, Purga de un radiador con válvula y recipiente en mantenimiento doméstico
Imagen

Purga de un radiador con válvula y recipiente en mantenimiento doméstico

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Del termostato a la caldera: el camino hacia una factura más ligera

Los días luminosos son una fuente de calor gratis. Subir las persianas y retirar cortinas en las horas de más sol ayuda a mantener la temperatura y reduce el tiempo de funcionamiento de la caldera. Cuando el sol deja de incidir sobre la fachada, baja persianas y cierra cortinas: esa barrera frena la pérdida de calor hacia el exterior y retiene durante más horas el calor acumulado durante el día.


Los radiadores deben estar despejados. Usarlos para secar ropa, cubrirlos con cortinas o muebles bloquea la difusión del calor y evita que calienten la estancia. Conviene aislarlos por la parte de la pared con paneles reflectantes, sobre todo en radiadores situados en paredes exteriores, para que el muro no absorba el calor y este se proyecte hacia dentro.


Un mantenimiento sencillo y a menudo olvidado: purgar los radiadores al menos una vez al año, antes del invierno. El aire acumulado impide el paso del agua y hace que el radiador no caliente con toda su potencia. Se localiza la válvula de purga arriba a un lado, se coloca un recipiente y se abre girando en sentido antihorario hasta que sale un chorro de agua constante. Si algún radiador no responde, llama a un técnico.


La caldera es el corazón de todo el sistema. Un buen mantenimiento puede reducir el consumo hasta un 15%. Mantener limpios los quemadores y purgar el circuito de agua para evitar obstrucciones son acciones básicas que reducen gasto y previenen averías. Se recomienda una revisión anual y las inspecciones obligatorias de gas natural, que en España se hacen cada cinco años (cada cuatro en el País Vasco).


En calderas de condensación, ajustar la temperatura de impulsión mejora el rendimiento:

  • Calefacción: entre 60 °C y 65 °C
  • Agua caliente sanitaria: entre 40 °C y 45 °C

La combinación de caldera de gas con termostato inteligente es la fórmula más eficaz para el ahorro. Y si la caldera es muy antigua, sustituirla por un modelo de condensación ahorra hasta un 30% frente a calderas convencionales y hasta un 50% frente a equipos muy viejos, además de emitir menos CO₂ y NOx y cumplir la normativa europea ErP.


El agua caliente sanitaria es el segundo gran consumidor de gas. Fija la temperatura máxima en torno a 45 °C, deja siempre los grifos en posición de agua fría para evitar arranques innecesarios de la caldera, y duchate en lugar de bañarte: una ducha corta consume mucha menos agua y gas que un baño completo. Cierra el grifo mientras te enjabonas, revisa fugas y usa programas de lavado en frío en lavadora y lavavajillas.


En la cocina de gas, la combustión perfecta exige quemadores limpios y sin grasa. Los utensilios deben tener un tamaño acorde al fuego para cocinar más rápido, y conviene usar tapadera u olla a presión para reducir tiempos y consumo. No abras el horno mientras cocinas: se pierde calor y hay que gastar más energía para recuperarlo.


Para quien usa gasoil, el ahorro pasa por la compra del combustible. El precio fluctúa y se dispara en invierno, así que conviene llenar el depósito en temporada baja y comparar precios entre establecimientos. Un quemador sucio provoca mala combustión y más consumo; la revisión anual es fundamental. Si la caldera de gasoil tiene más de 15 años, sustituirla por un modelo de condensación puede reducir el consumo hasta un 30%.


En calefacción eléctrica, calienta por zonas con termostatos individuales, cierra puertas para confinar el calor y elige emisores de bajo consumo (fluido o cerámicos), que mantienen el calor más tiempo una vez apagados. En aerotermia, evita apagados y encendidos bruscos: el sistema consume mucha más energía arrancando desde cero; es mejor bajar uno o dos grados. Con suelo radiante, el agua debe circular a la temperatura más baja posible (30 °C–45 °C) y conviene mantener limpia la unidad exterior.


El precio de la tarifa es un factor decisivo que muchos hogares ignoran. Existe la tarifa regulada TUR, actualizada cada tres meses, y ofertas del mercado libre con precios competitivos. Comparar tarifas tiene un impacto enorme: para un consumo de 8.000 kWh anuales en modalidad RL2, la diferencia entre la tarifa más barata y la más cara puede alcanzar 154 euros al año, un 28% de ahorro. El producto es el mismo en todas las compañías y la mayoría ya no aplica permanencia, así que cambiar de comercializadora es una operación sencilla.


MedidaAhorro estimado
Bajar 1 °C el termostato7%–10%
Ventanas A+ (sustitución)hasta 30%
Burletes en rendijas20%–30%
Mantenimiento calderahasta 15%
Caldera condensación vs. convencionalhasta 30%
Cambio de tarifahasta 28%

Para medir tu consumo recuerda que el contador registra gas en metros cúbicos (m³), pero la factura lo refleja en kilovatios hora (kWh) mediante el factor de conversión. Conocer ese dato te ayuda a entender de verdad qué estás pagando y dónde se va el dinero cada mes.

Conclusión:

¿como ahorrar gas en casa?

Ahorrar gas no pasa por pasar frío en casa ni por soluciones caras. Pasa por entender cómo se comporta tu vivienda: dónde se escapa el calor, cómo responde la caldera, qué tarifa pagas y qué hábitos repites sin pensar. Un jersey, un termostato bien programado, un purgado anual y una comparación de ofertas entre comercializadoras hacen más que cualquier reforma costosa. Empieza por lo que ya tienes delante, porque el ahorro está más cerca de lo que parece.

Fuentes: 1º 1º Sedigas.es, 2º 2º Repsol.es, 3º 3º Kelisto.es, 4º 4º Ganaenergia.com
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Redacción: Redacción Nexuscurioso · Actualizado en: 15/10/2026
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