Cómo ahorrar energía con el aire acondicionado
El aire acondicionado se ha vuelto indispensable en verano, pero también es uno de los electrodomésticos que más golpean la factura de la luz. Se estima que su gasto puede rondar el 25% del consumo mensual de una vivienda, y en los meses más calurosos la cifra llega a unos 250 euros. Un equipo que funcione entre 7 y 8 horas diarias consume cerca de 140 kWh al mes, con una potencia de unos 4,6 kW, comparable a una secadora. Con precios eléctricos elevados, la clave está en usarlo de forma racional.
El ahorro empieza al elegir bien el aparato. Si vas a comprar uno nuevo, fíjate en su etiqueta energética: entre un modelo A++ y uno A+++ la diferencia en consumo puede alcanzar el 30%, y con la calificación más alta se llega a un 60% menos de electricidad. Si tu equipo es antiguo y poco eficiente, plantear el cambio sale rentable a medio plazo.
Un tramo fundamental: usa el aire cuando la tarifa eléctrica está más barata. Consulta el precio por horas en plataformas como Omie o la web de tu comercializadora, y aprovecha la programación horaria que incorporan muchos equipos para climatizar a baja velocidad antes de llegar a casa.
Ajustar la temperatura es esencial. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) recomienda un rango de 24 a 26 °C en verano, ideal para el confort sin sobreesfuerzo del sistema. Cada grado que bajes por debajo de los 24 °C incrementa el consumo entre un 7% y un 10%, y regulando 8 °C menos que la temperatura exterior (si fuera hace 33 °C, dentro 25 °C) evitas gastos innecesarios.
| Temporada | Temperatura recomendada |
|---|---|
| Verano | 24 - 26 °C |
| Invierno (bomba calor) | 20 - 22 °C |
| Primavera / Otoño | 22 - 24 °C |
Es un mito pensar que cuanto más baja programes la temperatura, antes se enfriará la casa. Los aparatos enfrían siempre a la misma velocidad; lo único que cambia es el tiempo que permanecen encendidos, y por tanto el consumo. Si fuera hay 36 °C y programas 20 °C, el equipo trabajará mucho más que si lo dejas en 25 °C.
Evita poner el aparato a máxima velocidad: el compresor, que es el componente más consumidor, se fuerza y gasta de más. Activa el modo ECO o modo ahorro, que baja la velocidad del compresor y puede conseguir un 30% de ahorro. Si el aire consume 1.000 Wh durante 8 horas al día (unos 72 € al mes), con modo ECO pagarías unos 50 €.
La tecnología inverter es tu mejor aliada: el compresor funciona sin altibajos, con arranques suaves y menor consumo. Regula la temperatura deseada y deja que el aparato trabaje; si lo pones al máximo al llegar y luego lo apagas, obligas al equipo a un sobreesfuerzo constante. Si tu aire no es inverter, cambiarlo se nota de inmediato en la factura.
El mantenimiento cuenta tanto como el uso. Antes del verano, revisa filtros, presión de refrigerante y estado general. Unos filtros limpios mejoran la circulación del aire y evitan que el equipo se esfuerce, además de prolongar su vida útil. Si notas anomalías, llama a un profesional para revisar el líquido refrigerante. Y revisa la potencia contratada: muchos hogares pagan por una potencia superior a la que realmente necesitan.
“El modo ECO puede ahorrar hasta un 30% del consumo eléctrico del aire acondicionado.”
Dato clave