Es importante aclarar desde el inicio que ningún iPhone ha dejado de tener un chip principal. Todos los dispositivos móviles modernos, incluidos los últimos modelos de la serie Pro y los iPhones estándar, dependen de un sistema en paquete o SoC para funcionar. Este componente es el cerebro del teléfono y es absolutamente indispensable. La confusión suele nacer de artículos mal redactados o de rumores virales que hablan de la eliminación del sensor de Face ID o del módulo de seguridad específico, pero nunca del chip central. Apple ha integrado con el tiempo más funciones directamente en el procesador principal para mejorar la eficiencia energética y las capacidades de inteligencia artificial, lo que puede dar la impresión errónea de que se ha eliminado hardware independiente, cuando en realidad se ha consolidado dentro del mismo silicio.
El Face ID, por ejemplo, funciona mediante un sistema de puntos infrarrojos y una cámara de dotación que proyectan más de 30.000 puntos en tu rostro para crear un mapa tridimensional. Este proceso requiere hardware físico específico, incluido el proyector de puntos y los sensores, que trabajan en conjunto con el coprocessor seguro dentro del chip principal para cifrar y almacenar los datos biométricos localmente. Por lo tanto, aunque la tecnología se vuelve más integrada y eficiente, la necesidad de componentes físicos para la autenticación facial sigue existiendo. Los futuros modelos podrían mejorar la eficiencia o cambiar la ubicación de estos sensores, pero eliminar por completo el hardware de seguridad o el chip principal es técnicamente imposible para un dispositivo de este nivel de integración y potencia.
En conclusión, la premisa de que existe un iPhone sin chip es falsa y se debe a una confusión terminológica sobre la integración de hardware. Los dispositivos actuales de Apple siguen dependiendo de sus potentes procesadores y sensores físicos para la seguridad y el rendimiento.