Qué hicieron los judíos en Palestina: historia y presencia
La relación entre el pueblo judío y la tierra de Palestina (en hebreo, Eretz Israel) se remonta a más de tres mil años. Según la tradición bíblica y las fuentes arqueológicas, las tribus israelitas se asentaron en la región a partir del siglo XII a.C., estableciendo primero el Reino de Israel (con capital en Samaria) y posteriormente el Reino de Judá (con capital en Jerusalén). En esta etapa construyeron la Primera Templo en el Monte del Templo, erigieron ciudades fortificadas como Megido, Haifá y Bet She'an, y desarrollaron una sociedad agraria, comercial y religiosa centrada en el culto monoteísta.
Tras la conquista babilónica del 586 a.C. y la destrucción del Templo, una parte significativa de la población fue deportada, aunque un núcleo permaneció en la tierra. Con el retorno bajo el dominio persa (siglo V a.C.) se reconstruyó el Segundo Templo, que se convirtió en el centro espiritual y político de la comunidad judía durante más de cinco siglos. En esta época se redactaron gran parte de los textos del Tanaj (Antiguo Testamento), se estableció el sistema de sinagogas locales y se consolidó la halajá como marco jurídico-religioso.
La ocupación romana trajo la destrucción definitiva del Segundo Templo en el año 70 d.C. bajo Tito, y la represión de la revuelta de Bar Kokhba (132-135 d.C.) provocó una nueva diáspora masiva. Sin embargo, siempre existieron comunidades judías en la región: en Galilea, en las ciudades de Tiberíades, Safed, Jerusalén y Hebrón, donde se redactó el Talmud (siglos III-V) y floreció la mística cábala medieval.
Durante los periodos bizantino, islámico e otomano, la presencia judía se mantuvo como minoría en varias ciudades santas. Sufrieron dhimma (protección con restricciones), expulsiones puntuales y persecuciones, pero también momentos de relativa estabilidad comercial y académica. En el siglo XIX, la emigración voluntaria y forzada desde Europa Oriental comenzó a transformar la demografía de la región.
El movimiento sionista, fundado formalmente en 1897 con Theodor Herzl como figura central, impulsó la idea de un hogar nacional judío en Palestina. Las Aliyot (olas migratorias) entre 1882 y 1948 trajeron decenas de miles de inmigrantes que fundaron kibutzim, moshavot, ciudades industriales como Tel Aviv (1909) y centros agrícolas en el Negev y Galilea.
La Segunda Guerra Mundial y el Holocausto radicalizaron la causa sionista. Bajo el Mandato Británico (1920-1948) se crearon instituciones protoestatales: el Haganá, la industria de defensa, el sistema educativo hebreo y la infraestructura económica. El 14 de mayo de 1948 se proclamó el Estado de Israel, lo que desató guerras regionales que definieron las fronteras actuales.
Hoy, el legado judío en la región incluye un idioma revived (hebreo moderno), una tradición jurídica y filosófica única, una arquitectura que va desde las ruinas del Segundo Templo hasta los rascacielos de Tel Aviv, y una comunidad que representa la continuidad más larga de un pueblo en un territorio concreto dentro de la historia conocida.
El movimiento sionista, fundado en 1897, impulsó cinco Aliyot (olas migratorias) entre 1882 y 1948 que transformaron la demografía y la economía de Palestina.
Dato clave