¿Qué Hicieron los Cuatro Evangelistas? Su Legado en el Nuevo Testamento
Los cuatro evangelistas son los autores de los cuatro evangelios canónicos del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Su labor fundamental fue recoger, redactar y transmitir por escrito la vida, enseñanzas, milagros, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, constituyendo así la base narrativa de toda la fe cristiana. Sin su trabajo, el mensaje de Jesús se habría perdido o deformado con el paso de las generaciones.
Tradicionalmente, se atribuye a Mateo (un antiguo publicano o recaudador de impuestos) el evangelio más estructurado hacia el público judío, donde se enfatiza el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en la figura de Cristo. Su obra, redactada probablemente hacia el año 60-70 d.C., presenta a Jesús como el Mesías prometido a Israel.
Marcos, identificado con Juan Marcos, compañero de Pedro y de Pablo, es considerado el autor del evangelio más breve y antiguo (circa 55-65 d.C.). Su estilo es dinámico y directo, centrado en la acción y el sufrimiento de Cristo, dirigido principalmente a la comunidad de Roma.
Por su parte, Lucas, un médico gentile y compañero de San Pablo (Colosenses 4:14), compuso el evangelio más extenso junto con el libro de los Hechos de los Apóstoles. Su enfoque destaca la misericordia de Jesús hacia los marginados, las mujeres y los pobres, con un estilo literario cuidado y una investigación minuciosa de los hechos narrados.
Finalmente, Juan, el «discípulo amado», escribió el evangelio de marcado carácter teológico y espiritual (circa 85-95 d.C.), donde la divinidad de Cristo se presenta desde el primer versículo: «En el principio era el Verbo». También se le atribuyen las tres epístolas johánicas y el libro del Apocalipsis.
La siguiente tabla resume sus aportaciones principales:
| Evangelista | Antiguo oficio / Rol | Audiencia principal | Tema central |
|---|---|---|---|
| Mateo | Publicano (recaudador) | Judíos cristianos | El Mesías prometido |
| Marcos | Compañero de Pedro | Roma / paganos | Cristo siervo y sufridor |
| Lucas | Médico, compañero de Pablo | Gentiles / cultura helénica | La salvación para todos |
| Juan | Discípulo amado | Iglesia universal | La divinidad del Verbo |
Más allá de la redacción, los evangelistas seleccionaron, ordenaron e interpretaron los materiales orales y escritos disponibles. No se trata de crónicas periodísticas modernas, sino de testimonios teológicos con una intención pastoral clara: provocar la fe en el lector. Cada uno eligió episodios, agrupaciones y detalles según su propósito.
El Concilio de Hipona (393 d.C.) y posteriormente los concilios de Cartago (397) establecieron el canon de los cuatro evangelios, descartando textos apócrifos como el evangelio de Tomás o el de Pedro, lo que consolidó la autoridad de estas cuatro obras.
Hoy, los estudiosos de nueva crítica bíblica y la hipótesis de las dos fuentes (Mark como base, con fuentes Q y M propias) continúan analizando cómo cada evangelista construyó su relato, confirmando que su labor fue un acto deliberado de fe, pedagogía y transmisión cultural.
El Concilio de Hipona (393 d.C.) fijó oficialmente el canon de los cuatro evangelios, excluyendo los textos apócrifos circulatorios.
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