Ordenador de sobremesa o All in One: guía para elegir bien
La duda entre un PC de sobremesa tradicional y un All in One (AIO) aparece cada vez que alguien renueva su equipo. No es una cuestión menor, porque ambos formatos se han ido especializando con los años y ya no sirven exactamente para lo mismo.
Un PC de sobremesa es una configuración modular: una torre con CPU, placa base, RAM, almacenamiento y, en muchas ocasiones, gráfica dedicada, que se conecta a un monitor independiente, teclado y ratón. Todo va separado, con espacio holgado dentro de la carcasa para refrigeración generosa, bahías de expansión y ranuras libres. Un All in One, en cambio, comprime placa base, procesador, memoria, almacenamiento, conexiones, altavoces e incluso webcam detrás del propio panel de la pantalla. Es, en la práctica, la placa de un portátil metida en una pantalla grande, y la idea la popularizó Apple con el iMac desde finales de los noventa, aunque hoy la encontramos en HP, Lenovo, ASUS y decenas de fabricantes más.
| Aspecto | Sobremesa (torre) | All in One |
|---|---|---|
| Formato | Caja + monitor separados | Todo integrado detrás de la pantalla |
| Hardware típico | Componentes de sobremesa, alta gama | Hardware tipo portátil (series U/T) |
| Ampliación | Muy amplia (RAM, SSD, GPU, CPU) | Casi nula (RAM y almacenamiento) |
| Vida útil estimada | 6 a 8 años (o más) | 3 a 5 años |
| Precio a igualdad de potencia | Más económico | Claramente más caro |
| Espacio en escritorio | Ocupa más (torre + cables) | Mínimo, un solo cable |
La gran baza del AIO es la estética y la simplicidad. Al tener todo integrado, el escritorio queda despejado: un único cable de alimentación y, si sumas teclado y ratón inalámbricos, a la vista solo se ve la pantalla. En casas pequeñas, despachos estrechos o puntos de atención al público esto es oro puro. Muchos modelos además se anclan a la pared con soporte VESA, liberando por completo la superficie del mueble.
La conectividad también se simplifica: WiFi integrado, teclado y ratón inalámbricos, sin cable de vídeo ni de audio porque la pantalla y los altavoces ya van dentro. Moverlo de una habitación a otra es tan simple como desconectar un cable y coger la pantalla, algo impensable con una torre, monitor y regleta de cables.
En el apartado multimedia, los fabricantes cuidan bastante la experiencia: paneles de 23,8 a 27 pulgadas con resolución Full HD o superior, algunos táctiles, altavoces estéreo suficientes para series, películas y videollamadas sin comprar un equipo de sonido aparte. Y la experiencia de «sacar de la caja y enchufar» es inmediata: monitor, webcam, micrófono, teclado y ratón incluidos, sin preocuparte de compatibilidades ni de montaje.
Por diseño integrado y gestión optimizada, los AIO también consumen menos electricidad que un sobremesa de alto rendimiento, un detalle que se nota en la factura a final de mes si el equipo está encendido muchas horas.
“A igualdad de potencia, un AIO cuesta claramente más que un sobremesa con monitor aparte”
Dato clave