El pingüino emperador: el animal que vive siempre en la Antártida
La Antártida, ese continente opuesto al Ártico que fue avistado por primera vez en 1820, guarda una paradoja fascinante: es el lugar más frío, más seco, más ventoso y más elevado del planeta, con temperaturas por debajo de los -80 °C en invierno y vientos que superan los 300 km/h, y sin embargo alberga una vida extraordinariamente rica. Entre toda esa fauna, si hay un animal que verdaderamente vive siempre en la Antártida, ese es el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri).
Es la especie de pingüino más grande del mundo, endémica del continente, y el único de los siete pingüinos antárticos que pasa el invierno sobre la propia masa continental, criando en pleno corazón helado. Por eso se le considera la especie más asociada al Continente Blanco. Y dado que la Antártida no es una nación y no tiene animal oficial, sería probablemente el elegido si lo hubiera.
Un adulto mide entre 110 y 130 centímetros de altura y puede pesar hasta 46 kilogramos. Para ponerlo en perspectiva, un pingüino emperador llega aproximadamente a la cintura de una persona de estatura media. Su plumaje negro y blanco contrasta con el pecho amarillo pálido, manchas intensas alrededor de los oídos y un círculo dorado en torno al cuello.
Su ciclo reproductivo es, sencillamente, el comportamiento más extremo de cualquier ave del planeta. En pleno invierno antártico, con temperaturas bajo -50 °C y vientos de 200 km/h, la hembra pone un único huevo y lo transfiere al macho con sumo cuidado. Él lo equilibra sobre sus patas, lo cubre con un pliegue abdominal llamado bolsa de incubación, y permanece inmóvil más de 100 días sin comer, en la oscuridad polar, manteniendo el huevo a 38 °C mientras fuera puede haber -60 °C.
Para sobrevivir, los machos se agrupan en formaciones compactas llamadas "tortugas", rotando constantemente para que nadie pase demasiado tiempo expuesto. Cuando nace el polluelo, el padre regurgita una secreción proteica esofágica que lo alimenta hasta el regreso de la madre. Alrededor de abril, ambos sexos migran unos cien kilómetros hacia el sur; las hembras vuelven a la costa a alimentarse y solo regresan en julio.
La especie ostenta además el récord de inmersión entre todas las aves: puede sumergirse hasta 565 metros de profundidad y aguantar la respiración más de 22 minutos, apoyada en una hemoglobina de alta afinidad por el oxígeno y una reducción drástica del ritmo cardíaco durante la zambullida.
Junto al emperador, el pingüino Adelia (Pygoscelis adeliae) es la otra especie que penetra tierra adentro en el continente. Mide unos 70 centímetros, pesa alrededor de 4 kg, tiene un anillo blanco en torno a los ojos y plumas rojas en la base del pico. Forma poblaciones enormes, siendo la mayor la de la isla de Ross, y se alimenta principalmente de krill. Su esperanza de vida ronda entre 11 y 20 años.
De las unas 18 especies de pingüinos existentes en el mundo, solo siete se encuentran en la región antártica: emperador, rey, Adelia, saltarrocas, papúa, barbijo y macaroni. Todos comparten plumas aceitosas impermeables, una capa de grasa aislante, excelente visión bajo el agua y capacidad de nadar a hasta 25 km/h.
El pingüino rey es la segunda especie más grande, con hasta 100 centímetros y 16 kg. Sus plumas, en cuatro capas densamente empaquetadas, crean una barrera casi impermeable al agua y al viento: inflan el plumaje para atrapar aire caliente contra la piel y lo despliegan en abanico para disipar el exceso de calor. Forma colonias que superan el millón de individuos en islas subantárticas.
Y si hay una especie sin la cual el ecosistema antártico colapsaría, esa es el krill antártico (Euphausia superba). Este crustáceo de apenas seis centímetros y dos gramos es el pilar de toda la cadena alimentaria del océano Austral. Ballenas azules, jorobadas, focas, pingüinos, albatros y peces de hielo dependen de él directa o indirectamente. Se estima que su biomasa total ronda los 379 millones de toneladas métricas, posiblemente la mayor biomasa de cualquier especie animal multicelular del planeta.
“La biomasa del krill antártico ronda los 379 millones de toneladas métricas: posiblemente la mayor de cualquier especie animal multicelular del planeta.”
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