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que animal vive siempre en la antartida, Colonia de pingüinos emperador sobre el hielo antártico, con el glaciar al fondo
naturaleza ·#274 ·Lectura 10 min. · Redactor: Alicia Zapatero

¿Que animal vive siempre en la antartida?

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El pingüino emperador es el único ave que pasa el invierno sobre la masa continental antártica, criando a -50 °C durante más de 100 días sin comer.

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El pingüino emperador: el animal que vive siempre en la Antártida

La Antártida, ese continente opuesto al Ártico que fue avistado por primera vez en 1820, guarda una paradoja fascinante: es el lugar más frío, más seco, más ventoso y más elevado del planeta, con temperaturas por debajo de los -80 °C en invierno y vientos que superan los 300 km/h, y sin embargo alberga una vida extraordinariamente rica. Entre toda esa fauna, si hay un animal que verdaderamente vive siempre en la Antártida, ese es el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri).


Es la especie de pingüino más grande del mundo, endémica del continente, y el único de los siete pingüinos antárticos que pasa el invierno sobre la propia masa continental, criando en pleno corazón helado. Por eso se le considera la especie más asociada al Continente Blanco. Y dado que la Antártida no es una nación y no tiene animal oficial, sería probablemente el elegido si lo hubiera.


Un adulto mide entre 110 y 130 centímetros de altura y puede pesar hasta 46 kilogramos. Para ponerlo en perspectiva, un pingüino emperador llega aproximadamente a la cintura de una persona de estatura media. Su plumaje negro y blanco contrasta con el pecho amarillo pálido, manchas intensas alrededor de los oídos y un círculo dorado en torno al cuello.


Su ciclo reproductivo es, sencillamente, el comportamiento más extremo de cualquier ave del planeta. En pleno invierno antártico, con temperaturas bajo -50 °C y vientos de 200 km/h, la hembra pone un único huevo y lo transfiere al macho con sumo cuidado. Él lo equilibra sobre sus patas, lo cubre con un pliegue abdominal llamado bolsa de incubación, y permanece inmóvil más de 100 días sin comer, en la oscuridad polar, manteniendo el huevo a 38 °C mientras fuera puede haber -60 °C.


Para sobrevivir, los machos se agrupan en formaciones compactas llamadas "tortugas", rotando constantemente para que nadie pase demasiado tiempo expuesto. Cuando nace el polluelo, el padre regurgita una secreción proteica esofágica que lo alimenta hasta el regreso de la madre. Alrededor de abril, ambos sexos migran unos cien kilómetros hacia el sur; las hembras vuelven a la costa a alimentarse y solo regresan en julio.


La especie ostenta además el récord de inmersión entre todas las aves: puede sumergirse hasta 565 metros de profundidad y aguantar la respiración más de 22 minutos, apoyada en una hemoglobina de alta afinidad por el oxígeno y una reducción drástica del ritmo cardíaco durante la zambullida.


Junto al emperador, el pingüino Adelia (Pygoscelis adeliae) es la otra especie que penetra tierra adentro en el continente. Mide unos 70 centímetros, pesa alrededor de 4 kg, tiene un anillo blanco en torno a los ojos y plumas rojas en la base del pico. Forma poblaciones enormes, siendo la mayor la de la isla de Ross, y se alimenta principalmente de krill. Su esperanza de vida ronda entre 11 y 20 años.


De las unas 18 especies de pingüinos existentes en el mundo, solo siete se encuentran en la región antártica: emperador, rey, Adelia, saltarrocas, papúa, barbijo y macaroni. Todos comparten plumas aceitosas impermeables, una capa de grasa aislante, excelente visión bajo el agua y capacidad de nadar a hasta 25 km/h.


El pingüino rey es la segunda especie más grande, con hasta 100 centímetros y 16 kg. Sus plumas, en cuatro capas densamente empaquetadas, crean una barrera casi impermeable al agua y al viento: inflan el plumaje para atrapar aire caliente contra la piel y lo despliegan en abanico para disipar el exceso de calor. Forma colonias que superan el millón de individuos en islas subantárticas.


Y si hay una especie sin la cual el ecosistema antártico colapsaría, esa es el krill antártico (Euphausia superba). Este crustáceo de apenas seis centímetros y dos gramos es el pilar de toda la cadena alimentaria del océano Austral. Ballenas azules, jorobadas, focas, pingüinos, albatros y peces de hielo dependen de él directa o indirectamente. Se estima que su biomasa total ronda los 379 millones de toneladas métricas, posiblemente la mayor biomasa de cualquier especie animal multicelular del planeta.

“La biomasa del krill antártico ronda los 379 millones de toneladas métricas: posiblemente la mayor de cualquier especie animal multicelular del planeta.”

Dato clave
que animal vive siempre en la antartida, Pareja de pingüinos emperador adultos con su polluelo gris en Snow Hill Island
Imagen

Pareja de pingüinos emperador adultos con su polluelo gris en Snow Hill Island

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El Continente Blanco y sus habitantes permanentes

El krill es generalmente transparente, con pigmentaciones rojizas y anaranjadas de los carotenoides del fitoplancton que consume, y tiene grandes ojos negros para orientarse bajo el hielo marino. Su adaptación más sorprendente le permite sobrevivir el invierno: puede encoger su cuerpo hasta un 40 % y metabolizar sus propias proteínas musculares para mantenerse vivo más de 200 días sin ingerir alimento.


La ballena azul (Balaenoptera musculus) es el animal más grande que ha existido sobre la Tierra en toda la historia de la vida, superando en masa a cualquier dinosaurio conocido. Los ejemplares adultos alcanzan los 33 metros de longitud y entre 100 y 150 toneladas, y las poblaciones antárticas parecen ser las mayores, con casi 30 metros y 200 o más toneladas. Su corazón, del tamaño de un automóvil pequeño, pesa unos 600 kilogramos y late entre 4 y 8 veces por minuto en reposo. Durante el verano austral consume entre tres y cuatro toneladas de krill al día. Pese a su tamaño, produce el sonido más potente de cualquier animal: sus llamadas infrasónicas alcanzan los 188 decibelios y viajan miles de kilómetros.


El resto de cetáceos antárticos incluye el rorcual común, de cerca de 20 metros y 80 toneladas; la yubarta o ballena jorobada, con aletas pectorales de hasta 6 metros; la ballena franca austral, sin aleta dorsal y con callosidades blanco grisáceas; el cachalote, capaz de bucear hasta 3.000 metros tras calamares gigantes; y la orca, que no es una ballena sino el delfín más grande del mundo, con machos de hasta 9 metros y 10 toneladas. En la Antártida se han documentado al menos cinco ecotipos especializados. El Tipo B Grande caza focas sobre el hielo coordinando sus movimientos para crear olas que barren a la presa de la plataforma, una técnica aprendida culturalmente y transmitida de generación en generación, uno de los ejemplos más claros de cultura animal fuera de los primates.


En aguas antárticas se encuentran seis especies de pinnípedos:

  • Foca de Weddell (Leptonychotes weddellii): la que vive más al sur, mide 3,5 m y 600 kg, se sumerge a 600-700 m durante 60-80 minutos gracias a una mayor cantidad de células rojas.
  • Foca cangrejera (Lobodon carcinophagus): probablemente el mamífero salvaje de gran tamaño más abundante del mundo, con unos 15 millones de ejemplares; se alimenta casi exclusivamente de krill.
  • Foca leopardo (Hydrurga leptonyx): el gran depredador del hielo tras la orca, casi 4 m y 600 kg, solitaria y agresiva. Llega a matar hasta el 80 % de los cachorros de foca cangrejera.
  • Elefante marino del sur (Mirounga leonina): el mamífero terrestre más grande del hemisferio sur, con machos de hasta 6 metros y 6.000 kg.
  • Foca de Ross (Ommatophoca rossii): la más rara y escurridiza, con enormes ojos sobresalientes.
  • Lobo marino antártico (Arctophoca gazella): un otárido que casi se extinguió en el siglo XIX y hoy ha recuperado hasta 5-7 millones de individuos.

Entre las aves voladoras destaca el albatros errante (Diomedea exulans), con la mayor envergadura del reino animal, hasta 3,5 metros. Vuela miles de kilómetros sin aleteo activo mediante el "vuelo dinámico"; ha sido rastreado recorriendo el océano Austral completo en 46 días, vive más de 60 años y posee glándulas de sal que le permiten beber agua marina directamente. El petrel de las nieves es uno de los pocos animales que nidifica en el continente antártico propiamente dicho: blanco puro, de 28 a 40 centímetros, anida en grietas de acantilados rocosos hasta 400 kilómetros de la costa y vive en el continente todo el año.


El calamar colosal (Mesonychoteuthis hamiltoni) es el mayor invertebrado: hasta 750 kg y más de quince metros incluyendo los diez tentáculos, con los ojos más grandes del reino animal. Entre los peces, más de 320 especies habitan la plataforma continental, muchas con glicoproteínas anticongelantes que les permiten vivir en aguas bajo 0 °C.


En cuanto a la vida estrictamente terrestre, la respuesta es mucho más modesta. El único animal plenamente terrestre de la Antártida es el jején o mosquito antártico (Belgica antarctica), un insecto no volador de apenas 4 a 12 milímetros, el animal terrestre más grande del continente. Vive la mayor parte de su ciclo vital de dos años como larva congelada durante ocho o nueve meses al año, y los adultos, sin aparato bucal, no se alimentan ni beben: solo buscan pareja y mueren a las dos semanas. La ausencia de alas se asocia al riesgo que supondría volar con los vientos extremos.


La conservación está regulada por el Acta de Conservación de la Antártida y la Convención CCAMLR, en vigor desde 1980. La sobrepesca de krill ha obligado a regular la pesca, y el calentamiento global es la principal amenaza: la disminución de la superficie helada reduce el hábitat de ballenas, albatros, krill y focas. La Antártida no siempre fue un vacío helado: hace decenas de millones de años florecieron bosques templados e incluso semitropicales, con dinosaurios y marsupiales petrificados en su registro fósil.

Conclusión:

¿que animal vive siempre en la antartida?

Si alguna vez has visto un documental sobre la Antártida, probablemente te haya sobrecogido la imagen de esos machos emperador aguantando el viento polar con un huevo bajo el vientre, sin comer durante meses. Eso es vivir siempre, en el sentido más puro y literal de la palabra: no solo estar, sino resistir, criar y sostener una especie contra condiciones que matarían a casi cualquier otro ser vivo del planeta. Y alrededor de ese pingüino gira un mundo entero, del krill transparente a la ballena azul de 150 toneladas, del mosquito de cuatro milímetros al albatros de tres metros y medio de envergadura. La Antártida no es un desierto blanco; es un ecosistema que late con una fuerza que cuesta creer viendo esa superficie helada desde fuera.

Redacción: Alicia Zapatero · Actualizado en: 23/10/2026
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