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naturaleza · conducta animal
que animal ve mas colores, Camarón mantis sobre fondo de grava marina, con ojos y apéndices plumosos visibles
naturaleza ·#281 ·Lectura 11 min. · Redactor: Alicia Zapatero

¿Que animal ve mas colores?

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El camarón mantis posee hasta 16 tipos de fotorreceptores frente a los 3 del ser humano

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¿Qué animal ve más colores? El récord y la paradoja detrás del número

Si nos ceñimos estrictamente al número de receptores, la respuesta es clara y contundente: el camarón mantis, también conocido como gamba mantis, langosta mantis o estomatópodo (Stomatopoda), es el campeón indiscutible. Este pequeño crustáceo marino, de aspecto casi extraterrestre, habita en aguas oceánicas poco profundas, arrecifes tropicales y subtropicales, y cuenta con entre 12 y 16 tipos diferentes de fotorreceptores. Para que te hagas una idea: nosotros, los humanos, disponemos de tres canales cromáticos —rojo, verde y azul—, así que el camarón mantis multiplica por cuatro esa capacidad. Es la mayor cantidad de fotorreceptores jamás registrada en ningún animal del planeta.


Esa batería sensorial le permite percibir matices, patrones y tonalidades que para nosotros simplemente no existen. Hablamos de luz ultravioleta, luz infrarroja y luz polarizada, dimensiones luminosas completamente inaccesibles al ojo humano. De esos receptores, unos 12 se dedican al color espectral y otros 4 a la visión de la polarización, una propiedad que describe la dirección de oscilación de las ondas de luz. Muy pocas especies en el mundo cuentan con una capacidad similar; entre ellas destacan cefalópodos como la sepia y el calamar, además de otros crustáceos.


La visión del camarón mantis no es un lujo decorativo, cumple funciones esenciales para su supervivencia como depredador de emboscada en arrecifes coralinos extremadamente coloridos. Le sirve para localizar presas camufladas, detectar amenazas, navegar con precisión por un hábitat complejo y comunicarse con otros camarones mediante señales visuales ligadas a la agresión o al cortejo. A todo ello se suma su famoso golpe: tenazas tipo martillo que se mueven a unos 80 km por hora bajo el agua, capaces de romper conchas, destruir cabezas de peces e incluso agrietar el cristal fino de un acuario.


EspecieFotorreceptores de colorReceptores de polarización
Camarón mantis12-164
Ser humano3 (R, V, A)0
Aves (tetracromáticas)4 + gotas oleosasvariable
Peces de agua dulce4 (incluye UV)0
Mariposas3-4 (incluye UV)0
Perro, gato, ciervo (dicromáticos)20
Tiburón (monocromático)10

Pero aquí viene la vuelta de tuerca inesperada que la ciencia le da a este récord. Justin Marshall, profesor emérito de la University of Queensland en Australia y experto en visión de animales marinos, explica algo contraintuitivo: tener más receptores no significa ver mejor. El camarón mantis procesa cada canal de color por separado en lugar de combinarlos, lo que produce imágenes más pixeladas y con menor resolución. Sus doce fotorreceptores del color hacen que vea siguiendo un patrón de excitación a lo largo del espectro, muy similar a cómo los oídos analizan las frecuencias de sonido. Es una forma de visión más simple, que reconoce los colores directamente en lugar de compararlos entre sí.


Los experimentos de conducta confirman la paradoja: el camarón mantis discrimina los colores peor que los humanos, a pesar de su enorme batería de receptores. La avalancha de señales desborda la capacidad de procesamiento del cerebro, lo que dificulta las discriminaciones finas entre tonos parecidos. Por eso investigadores como Esteban Fernandez-Juricic, de la Purdue University, concluyen que no existe un único campeón visual en la naturaleza. Cada especie desarrolló exactamente la vista que necesita para sobrevivir en su entorno. La pregunta más honesta no es quién ve más colores, sino quién tiene la visión de color más informativa según sus necesidades ecológicas.


Y si hablamos de agudeza visual y visión a distancia, las aves rapaces siguen siendo imbatibles. En velocidad de captura, las moscas captan cientos de imágenes por segundo frente a las 60 aproximadas del ojo humano. El sistema visual no depende solo del número de fotorreceptores: el cerebro desempeña un papel crucial procesando e interpretando las señales, y la circuitería neural varía enormemente entre especies, de modo que animales con menos receptores pueden lograr una discriminación cromática más fina gracias a un procesamiento neuronal más sofisticado.

“Tener más receptores no es ver mejor: el camarón discrimina colores peor que nosotros”

Dato clave
que animal ve mas colores, Camarón mantis Gonodactylus smithii de frente, con ojos saltones y colores vivos
Imagen

Camarón mantis Gonodactylus smithii de frente, con ojos saltones y colores vivos

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Del camarón mantis a las aves: quién domina realmente la percepción cromática

Si la pregunta se refiere a la calidad de la discriminación cromática, el título pasa a las aves. La mayoría de los animales tienen entre 2 y 4 fotoreceptores para distinguir colores, y las aves son el grupo capaz de percibir la mayor gama colorimétrica gracias a su visión tetracromática: cuatro tipos de conos (ultravioleta o violeta, azul, verde y rojo) más gotas oleosas coloreadas que afinan cada canal. Esto les otorga una discriminación de color más fina que la humana, además de patrones ultravioleta completamente invisibles para nosotros.


Los pájaros son considerados verdaderos maestros de la visión cromática. Perciben colores a lo largo de un espectro más amplio, y su capacidad de ver ultravioleta les permite detectar marcas ocultas en plantas, animales y otras aves, fundamentales para el apareamiento y la búsqueda de alimento. La fluorescencia ultravioleta de ciertas plumas juega un papel significativo en la comunicación y el atractivo sexual, y algunas aves usan la luz UV para navegar, detectando los patrones que la dispersión de la luz solar dibuja en el cielo. El colibrí, con sus más de 60 aleteos por segundo, es ejemplo de ave capaz de percibir colores más allá de la gama del arco iris; el pollo, el pato y el pavo están entre los sistemas tetracromáticos mejor estudiados, con una separación de color superior a la humana.


Los peces, como el pez dorado y muchos peces de agua dulce, también suelen presentar cuatro tipos de conos con sensibilidad ultravioleta, con un rango cromático amplio que varía enormemente según la profundidad del hábitat. Entre los insectos, las mariposas ven más allá del arco iris humano, incluyendo el ultravioleta, lo que les permite seguir los patrones UV de las flores para localizar néctar y elegir plantas donde poner huevos, así como exhibir señales de apareamiento visibles solo en ese espectro. Las abejas, con tres conos desplazados hacia el extremo corto del espectro (ultravioleta, azul y verde), ven las marcas florales ultravioleta con gran viveza y perciben el rojo como negro.


En el extremo opuesto se sitúan los dicromáticos, la condición más extendida entre los mamíferos: perros, gatos, caballos, burros, ciervos, vacas, toros, conejos, cobayas, ardillas, zorros, lobos y grandes felinos poseen solo dos tipos de conos. Ven un mundo funcional de azules y amarillos, en el que el rojo y el verde se colapsan en tonos grisáceos, amarillentos o marrones, parecido a la deuteranopia humana. Los primeros mamíferos eran pequeños y nocturnos, y en la oscuridad la visión en color vale menos que la sensibilidad a la luz tenue: sobrevivieron dos tipos de conos y se perdió el tercero, que los primates re-evolucionaron después. Por eso humanos, monos del Viejo Mundo y grandes simios son la excepción y no la norma entre los mamíferos.


Ninguna de estas limitaciones hace pobre la visión dicromática: perros y ciervos superan a los humanos en detección de movimiento y en sensibilidad a la luz baja. Un balón rojo sobre hierba verde es casi invisible para un perro, que lo encuentra por forma, movimiento y olfato; el naranja intenso de los cazadores se lee ante un ciervo como un gris amarillento apagado; y el toro embiste el movimiento del capote del matador, no su color rojo, porque el rojo no lo ve como rojo.


En el extremo de la ceguera cromática total están los monocromáticos: los tiburones, con un solo tipo de cono en todas las especies medidas, perciben contraste y brillo en lugar de color. Ballenas, delfines y focas viven un mundo luminoso calibrado al agua azul-verde, sin discriminación cromática alguna. Los búhos y otros cazadores nocturnos, con retinas dominadas por bastones, tienen una sensibilidad extraordinaria a la penumbra a costa del color, aunque algunas especies nocturnas mantienen una visión cromática en condiciones de muy poca luz que supone una ventaja notable al cazar.


Los reptiles como los camaleones vinculan su célebre cambio de color a su visión cromática: usan los cromatóforos de las distintas capas de su piel para camuflarse, atraer hembras, intimidar depredadores, señalar agresión y regular su temperatura, en un sistema de señalización social que sugiere una visión afinada a la detección de variaciones de tono. Sepias y calamares combinan su visión de color con el cambio de piel para camuflaje, cortejo y comunicación, y los gobios pueden mezclarse con el ambiente en menos de un minuto.


  • Presión evolutiva: la detección de presas camufladas, la selección de pareja, la navegación por entornos complejos y la identificación de frutos maduros favorecen una visión de color rica en ambientes luminosos como el arrecife coralino.
  • En ambientes oscuros y monótonos el color pierde valor, y la evolución prioriza la sensibilidad a la luz tenue.
  • La creencia de que todos los animales ven en blanco y negro es un mito: la percepción del color se reparte por todo el reino animal en un abanico que va del monocromatismo del tiburón al mosaico de 12-16 canales del camarón mantis, pasando por el mundo azul-amarillo del perro y el espectro tetracromático con ultravioleta de las aves.

La complejidad del sistema ocular del camarón mantis ha despertado el interés de investigadores en óptica y tecnología de imagen: su capacidad para detectar luz polarizada ha servido de inspiración para el desarrollo de sensores y cámaras avanzadas, con aplicaciones posibles en imagen médica, ciencia de materiales y vigilancia. Estudiar la visión animal es difícil porque solo puede inferirse mediante experimentos de conducta, mediciones fisiológicas de fotorreceptores y células cerebrales, y análisis genéticos de los pigmentos de los receptores, ya que los genes determinan qué longitudes de onda absorbe cada pigmento y, por tanto, qué colores puede ver cada especie.

Conclusión:

¿que animal ve mas colores?

Así que la próxima vez que alguien te pregunte qué animal ve más colores, ya tienes una respuesta con matices: el camarón mantis gana por goleada en número de receptores y amplitud espectral, incluyendo ultravioleta, infrarrojo y luz polarizada. Pero si te interesa quién distingue mejor un tono de otro, las aves tetracromáticas le ganan la partida. Cada bicho del océano, del cielo o de la sabana tiene exactamente los ojos que su nicho ecológico le exige, y eso es lo verdaderamente fascinante de la evolución visual.

Fuentes: 1º Upsocl.com, 2º Periodicodebaleares.es, 3º Online-field-guide.com, 4º Colorvisionlabs.com, 5º Ewash.org
IMAGEN1-AUTOR: Serguei S. Dukachev | Licencia: CC BY-SA 3.0 | Url: https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/
IMAGEN2-AUTOR: Jenny | Licencia: CC BY 2.0 | Url: https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/
Redacción: Alicia Zapatero · Actualizado en: 23/10/2026
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