INICIO
naturaleza · truficultura
que animal usan para buscar trufas, Cerdo doméstico hocicando la tierra, gesto que lo hizo buscador tradicional de trufas
naturaleza ·#268 ·Lectura 8 min. · Redactor: Alicia Zapatero

¿Que animal usan para buscar trufas?

Respuesta corta Verificado
Verificada!

El androstenol de la trufa negra es idéntico a la feromona sexual del verraco, por eso el cerdo la busca sin entrenamiento.

01

Qué animal usan para buscar trufas: del cerdo romano al perro adiestrado

La trufa es un hongo que vive completamente bajo tierra, entre uno y treinta centímetros de profundidad, oculto entre raíces de encinas, robles o avellanos. El ser humano, con un olfato muy limitado, nunca ha podido localizarla por sí solo, así que desde siempre ha recurrido a animales con un sentido del olfato extraordinariamente más afinado.



El animal históricamente asociado a esta búsqueda es el cerdo, y más concretamente la cerda. Su vínculo con la trufa tiene una explicación química muy concreta: las trufas negras producen androstenol, una sustancia esteroide idéntica a la feromona sexual que se encuentra en la saliva del verraco, el cerdo macho. Esa similitud aromática despierta un instinto irresistible en el animal, que busca la fuente del olor con una decisión incansable. No hace falta un entrenamiento prolongado: la atracción es innata.



La cerda trufera es considerada, entre todos los animales empleados, la mejor rastreadora de trufas. Puede detectar un hongo a treinta centímetros bajo tierra, a diez metros de distancia e incluso con el viento en contra. Un buen ejemplar llega a extraer hasta quince kilos de trufas en una sola mañana. El uso del cerdo se remonta a la antigua Roma y ha sido la fórmula tradicional por excelencia en la truficultura europea, sobre todo en Francia e Italia. En el Périgord francés trabajaban cerdos y jabalíes, en Cerdeña se emplearon cabras amaestradas, y en España e Italia la preferencia recayó siempre en los perros.



El cerdo trufero, macho o hembra, percibe la trufa negra, Tuber melanosporum, a varios centímetros de profundidad de forma espontánea. Su olfato finísimo, unido a esa atracción química por el androstenol, hace que no requiera un adiestramiento complejo desde cachorro, a diferencia del perro. Es un buscador nato, y durante siglos fue la herramienta indispensable del truficultor europeo.



Sin embargo, el cerdo arrastra un problema enorme para quien recoge: es golosísimo. En cuanto descubre la trufa, intenta devorarla de inmediato. El recolector debe actuar con una rapidez extrema para desenterrar el hongo antes de que el animal se lo coma, y muchos llevan al cerdo con bozal para poder extraer la pieza a tiempo.



A ese inconveniente se suma un daño ecológico serio. Al hocicar violentamente la tierra, el cerdo remueve el suelo en profundidad, destruye la estructura del terreno, daña las raíces del árbol simbionte —encina o roble— y rompe el micelio fúngico. Esa alteración acorta severamente la productividad futura de las truferas. En Italia, el uso de cerdos para cazar trufas está prohibido desde 1985 precisamente por ese impacto sobre el micelio, que reducía la producción durante varios años consecutivos.



También es logísticamente muy complejo mover un animal de más de cien kilos por el monte. Para recorrer las distancias que exige la recolección se necesitan animales jóvenes, de cuatro o cinco meses, lo que obliga a adiestrar un cerdo nuevo cada año. Antiguamente se iniciaba al animal llevándolo a un punto donde se había enterrado una trufa natural perfumada; hoy se usan quesos de olor muy fuerte como el roquefort o el gorgonzola envueltos en un paño, o trufas en conserva, hasta que el cerdo se habitúa a escarbar en el punto de donde procede el aroma.



En España la búsqueda con cerdos está prohibida o desaconsejada en la inmensa mayoría de comunidades autónomas. Está expresamente vetada en Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Andalucía, Castilla-La Mancha, Navarra, La Rioja, País Vasco y Extremadura; restringida o regulada en Cataluña; y desaconsejada o no autorizada en Galicia, Asturias, Cantabria y Madrid. La legislación de todos estos territorios exige el uso exclusivo de perros adiestrados.



El cerdo es, por tanto, el animal de la tradición: el hocico que excavó la trufa durante siglos desde los campos romanos hasta las encinas del Mediterráneo, el símbolo de una práctica ancestral que hoy la ley y la agronomía han dejado atrás.

“El perro trufero tiene un olfato hasta cien mil veces más sensible que el humano y no daña el micelio al escarbar.”

Dato clave
que animal usan para buscar trufas, Lagotto Romagnolo junto al recolector que desentierra la trufa señalada por el perro
Imagen

Lagotto Romagnolo junto al recolector que desentierra la trufa señalada por el perro

02

La trufa, un hongo enterrado que necesita hocicos más afilados que el olfato humano

El perro adiestrado es hoy el protagonista absoluto de la recolección de trufa negra. Su olfato es hasta cien mil veces más sensible que el del ser humano, se adapta a terrenos y climas muy distintos, es obediente, entrega la pieza a cambio de una recompensa y se transporta con comodidad en vehículo. Lo más importante: no intenta comerse las trufas y no destruye el micelio, porque escarba de forma superficial y controlada con sus patas, respetando el entorno radicular de las encinas.



El adiestramiento del perro trufero arranca desde cachorro mediante juegos y refuerzos positivos que asocian el aroma de la trufa con una recompensa. El perro aprende a identificar el olor, a señalar la ubicación exacta sin dañar el micelio y, los ejemplares bien entrenados, llegan a diferenciar variedades de trufa y a seleccionar solo las que están en su punto óptimo de maduración. Los expertos insisten en que buscar trufa debe ser un juego para el perro: palabras cortas, tono amable y refuerzo positivo continuo.



No existe una raza obligatoria para esta actividad. Cualquier perro con buen olfato, obediencia, energía, paciencia y un buen vínculo con su guía puede adiestrarse. Entre las razas más valoradas están:


RazaOrigen y rasgo destacado
Lagotto RomagnoloItalia; posiblemente la raza más empleada, por su olfato y su capacidad de aprendizaje
Spaniel BretónFrancia; olfato fino y gran motivación
Springer SpanielGran olfato y resistencia física
Labrador RetrieverAprendizaje rápido y carácter dócil
Border CollieInteligencia y concentración
Braco (alemán de pelo corto)Olfato de caza muy afinado
PointerSeguimiento intenso del rastro
Perro de agua españolRaza autóctona con buen hocico
Pastor belgaObediencia y energía alta


En el trabajo diario el perro localiza la trufa por el aroma que emite y, rascando el suelo con sus patas, indica al recolector dónde debe cavar. El cavador, sujeto el animal con una correa, lo sigue paso a paso y desentierra las trufas en cuanto el perro comienza a hozar. Después devuelve los terrones de tierra a su sitio para no dejar huella visible y no llamar la atención de otros posibles buscadores, una práctica que protege un mercado muy cotizado.



La búsqueda exige conocer bien el entorno. Las trufas crecen en climas templados con inviernos fríos y veranos suaves, sobre suelos calcáreos, pedregosos y bien drenados, generalmente entre los 600 y 1000 metros de altitud y con precipitaciones superiores a los 600 mm anuales, en simbiosis con las raíces de encinas, carrascas, robles y avellanos. Las trufas negras se recolectan entre diciembre y marzo; la trufa de verano, entre mayo y agosto.



Existen también métodos alternativos sin animales entrenados. Uno muy curioso es el uso de la mosca Suilla Gigantea, un insecto con un gran olfato que se siente atraído por el aroma de las trufas y se posa sobre la tierra donde están para depositar sus huevos. El trufero observa a la mosca, la sigue y desentierra la trufa en el punto exacto donde se posa. La trufa, por cierto, produce anandamida, una sustancia química natural similar al compuesto activo de la marihuana, lo que ayuda a explicar ese poder de atracción sobre insectos y animales.



La trufa es un producto gourmet muy escaso cuya demanda mundial supera con creces la oferta, lo que explica su elevado precio y también un mercado negro con robos y rivalidades entre recolectores. La recolección con perros adiestrados ha permitido mejorar la precisión, reducir el impacto ambiental y asegurar la continuidad de esta práctica ancestral, que pasó de los cerdos de la tradición romana a los perros que hoy son la única opción viable, técnica y legal en España.

Conclusión:

¿que animal usan para buscar trufas?

Así que, si alguien pregunta qué animal se usa para buscar trufas, la respuesta honesta tiene dos capas: el cerdo, el hocico que Roma legó a Europa y que la química del androstenol hizo inseparable de la trufa negra; y el perro adiestrado, el compañero obediente que hoy domina los encinares porque no se come el hongo, respeta el micelio y permite que las truferas sigan dando cosecha año tras año. Uno es memoria, el otro es futuro, y los dos explican mejor que cualquier tratado por qué la trufa sigue siendo un misterio enterrado.

Redacción: Alicia Zapatero · Actualizado en: 19/10/2026
Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta
4.4 / 5 · 41 valoraciones Valorar

¿Tienes algo que aportar? Envíanos tu respuesta

¿Qué animal busca trufas? Del cerdo romano al lagotto romagnolo ¿Qué animal busca trufas? Del cerdo romano al lagotto romagnolo
Más preguntas de naturaleza