¿Qué animal tiene el embarazo más largo del planeta?
Cuando alguien pregunta qué animal tiene la gestación más larga, la respuesta que viene a la cabeza casi siempre es el elefante. Y es lógico: más de dos años de embarazo ya suena extraordinario. Pero la realidad biológica es mucho más sorprendente, porque el récord absoluto no lo ostenta un mamífero gigante, sino un pequeño anfibio de montaña que mide apenas entre 9 y 16 centímetros.
La salamandra negra alpina (Salamandra atra), nativa de los Alpes suizos y de otras cordilleras europeas, tiene según Guinness World Records una gestación que puede prolongarse entre cuatro y cinco años. Lo habitual en esta especie es un embarazo de dos a tres años, cifra que ya la coloca como récord entre los anfibios. Sin embargo, en las cotas altas de su hábitat el desarrollo embrionario se alarga progresivamente: por encima de los 1.700 metros puede llegar a los cuatro años, y por encima de los 2.500 metros supera los cinco. Para ponerlo en perspectiva, esa gestación es entre cinco y seis veces más larga que la humana.
Estos anfibios son inusuales dentro de su grupo porque paren crías vivas en lugar de poner huevos, un rasgo que comparten con la salamandra de fuego (Salamandra salamandra). La hembra mantiene las larvas en su interior una media de unos 31 meses, y en el cuerpo suelen alojarse alrededor de tres docenas de embriones, de los cuales solo dos alcanzan un desarrollo completo. Lo normal es que la salamandra negra dé a luz a dos crías, cada una de las cuales mide ya un tercio del tamaño de su madre al nacer, lo que les permite enfrentarse de inmediato al hábitat montañoso y adverso.
La explicación evolutiva de este embarazo descomunal está ligada a las glaciaciones. Biólogos del Consejo Nacional de Investigación de Italia, como Antonio Romano, señalan que la larga gestación y la viviparidad de la salamandra alpina están estrechamente vinculadas a las glaciaciones históricas. En ambientes fríos y hostiles, donde no era fácil encontrar agua templada donde poner huevos, la reproducción vivípara ofrecía ventajas de supervivencia enormes. Además, el frío ralentizó todo el metabolismo: un metabolismo lento reduce las demandas energéticas y hace posible sostener embriones en desarrollo durante años sin que la madre se agote.
La gestación no es un entorno puramente nutritivo ni relajado. Inicialmente hay varios embriones dentro de la madre, pero algunos consumen a los otros como nutrición durante el desarrollo, de modo que solo uno o dos llegan a término. Los embriones sobreviven alimentándose de huevos no fertilizados y de células uterinas especializadas, sin una placenta como la de los mamíferos. Si la hembra habita por encima de los 1.400 metros, el embarazo puede durar más de tres años e incluso llegar a congelarse temporalmente, deteniendo el desarrollo hasta que las condiciones mejoran.
El gran rival de la salamandra por el título es un tiburón primitivo de aguas profundas: el tiburón anguila o tiburón frillado (Chlamydoselachus anguineus), presente en todos los océanos. Guinness lo cita como contendiente directo del récord, con una gestación de al menos 3,5 años. Otras fuentes lo sitúan entre 36 y 42 meses, y lo describen como el animal con la gestación más larga del océano. Es una especie ovovivípara: los huevos se desarrollan dentro del cuerpo de la madre hasta que están listos para eclosionar, lo que da a las crías protección adicional durante su desarrollo inicial.
El tiburón anguila vive en aguas profundas, donde la temperatura fría y estable ralentiza su metabolismo hasta casi detenerlo, implicando un desarrollo embrionario muy lento. Las crías se alimentan del vitelo dentro de la madre durante todo el tiempo y emergen completamente formadas, listas para cazar. La madre no cuida de sus crías tras el nacimiento, así que deben ser autosuficientes desde el primer instante. Con sus múltiples aberturas branquiales, su boca de forma extraña y su cuerpo anguiliforme, este tiburón se considera un fósil viviente, un morfotipo antiguo de tiburón.
Entre los peces, la gestación del tiburón anguila es la más larga conocida, con un rango que va de los 12 a los 42 meses según la especie considerada. El tiburón peregrino o basking shark (Cetorhinus maximus), el segundo pez más grande del mundo, gestaría entre 24 y 36 meses, y el tiburón tintorera (Squalus acanthias) entre 18 y 24 meses, una de las gestaciones más largas entre los vertebrados.
Si se amplía el concepto a la custodia de huevos ya puestos, el récord lo supera el pulpo de aguas profundas Graneledone boreopacifica: la cría de huevos continua más larga jamás registrada son 53 meses (casi cuatro años y medio), documentados por el Monterey Bay Aquarium Research Institute entre 2007 y 2011 mediante aparatos de visión remota. La hembra no se marcha a comer, guarda los huevos en aguas gélidas casi abisales funcionando por completo con energía almacenada. Técnicamente no es gestación, porque los huevos se desarrollan fuera de su cuerpo: es custodia, no gestación verdadera.
También se cita al tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), cuyo embarazo se ha estimado en 8 a 18 años, si bien un estudio publicado en PLOS One en 2020 advierte de que esa cronología podría no ser fiable, porque se conoce muy poco sobre su biología reproductiva. No es, por tanto, un récord comparable al del tiburón anguila.
“El tiburón anguila ostenta la gestación más larga del océano: mínimo 3,5 años en aguas abisales”
Dato clave