Existe un pequeño roedor del desierto de Norteamérica capaz de vivir toda su vida sin beber una sola gota de agua líquida: se trata del ratón canguro, perteneciente al género Dipodomys, que habita en zonas áridas de Estados Unidos, como el desierto de Mojave y las llanuras desérticas de California, Arizona y Nuevo México. Este animal de apenas diez a veinte centímetros de longitud no bebe agua del todo, sino que obtiene toda la humedad que necesita del metabolismo de las semillas secas que consume durante la noche. Su cuerpo ha evolucionado para ser extraordinariamente eficiente: posee riñones que producen una orina tan concentrada que apenas pierde líquidos, y sus heces son prácticamente secas, lo que minimiza cualquier desperdicio hídrico. Además, al ser un animal nocturno, evita las altas temperaturas del día y reduce la pérdida de agua por transpiración, escondiéndose en madrigueras frescas durante las horas más calurosas. Este conjunto de adaptaciones le permite sobrevivir en condiciones donde otros animales morirían de deshidratación en pocos días, convirtiéndolo en uno de los mejores ejemplos de adaptación a la sequía en el reino animal.
No obstante, el ratón canguro no es el único ser vivo que logra vivir sin beber agua. Los tardígrados, también conocidos como osos de agua, son invertebrados diminutos que pueden entrar en un estado de animación suspendida llamado criptobiosis, en el que su actividad metabólica se reduce casi a cero y logran sobrevivir años, e incluso décadas, sin una sola molécula de agua, reviviendo cuando el medio vuelve a hidratarse. También el antílope adrax, un mamífero africano de cuernos largos, puede pasar meses sin beber, obteniendo la humedad de la vegetación que pasta y del agua que genera al oxidar las grasas almacenadas, al igual que el camello. Otros ejemplos incluyen la iguana del desierto, capaz de absorber agua a través de la piel desde la primera gota de rocío o lluvia, y diversos insectos y lagartijas del desierto que se alimentan de presas que aportan los líquidos suficientes. En todos estos casos, la supervivencia sin agua se apoya en mecanismos como la concentración renal extrema, la absorción cutánea, el almacenamiento de grasas o la reducción drástica del metabolismo, lo que demuestra la asombrosa versatilidad de la evolución para adaptarse a los entornos más hostiles del planeta.
La respuesta más conocida a la pregunta de qué animal no bebe agua es el ratón canguro, aunque hay otros seres vivos, como los tardígrados o el antílope adrax, que también logran sobrevivir durante largos periodos sin ingerir agua líquida. Estos casos muestran cómo la selección natural ha moldeado mecanismos fisiológicos sorprendentes para enfrentar la escasez de uno de los recursos más esenciales de la vida.