Cuando una gallina aparece muerta con la cabeza o el cuello dañados, casi siempre se trata de la acción de un depredador que mata rápido con una mordedura certera. El animal más clásico que provoca este tipo de daño es el zorro, porque suele atacar por el cuello o la cabeza, muerde con precisión y a veces se lleva la pieza si no hay peligro. Otro sospechoso muy frecuente es el visón, que también prefiere el cuello y puede dejar la cabeza parcialmente comida o arrancada. En zonas de monte o cerca de setos altos aparecen la marta y la comadreja, pequeñas, rápidas y muy eficaces para cazar aves de corral, sobre todo si el gallinero tiene rendijas, agujeros o coberturas mal cerradas. El tejón puede arrancar plumas, destrozar el suelo y, en algunos casos, dañar la cabeza o el cuello de las aves. Los gatos, tanto domésticos demasiado libres como salvajes, también pueden matar gallinas jóvenes o pequeñas dejando heridas en el cuello. Si la gallina aparece solo con la cabeza sustraída o comidas partes del cráneo, hay que revisar también a aves rapaces nocturnas y grandes carroñeras: el búho, la lechuza, el milano o el cuervo pueden remover cadáveres, arrancar plumas y llevarse la cabeza si el cuerpo quedó al descubierto. Un dato muy útil es que el depredador que mata en segundos suele dejar el plumaje intacto, mientras que el carroñero deja el cuerpo más desordenado. Por eso, si ves una gallina con el cuello partido, la cabeza mordida y poca sangre, piensa primero en zorro, visón, marta o gato. Si el cuerpo está revolcado, desplumado y con huesos expuestos, es probable que haya intervenido más de un animal o que el ataque ocurrió horas antes de encontrarla.
Para saber con certeza qué animal le come la cabeza a las gallinas conviene combinar observación directa con pruebas físicas. Primero examina el tipo de mordedura: si hay dos dientes finos y profunda, puede ser un mustélido como visón, marta o comadreja; si hay un corte más amplio en el cuello, suele corresponder a zorro o gato. Segundo, busca huellas en la tierra blanda del gallinero: las huellas de zorro son estrechas con dedos juntos, las de tejón son anchas con garras marcadas, las de gatos y mustélidos son más pequeñas y redondeadas. Tercero, revisa las cámaras de seguridad o instala una trampa fotográfica, porque muchos de estos animales actúan de noche o al amanecer. Cuarto, evalúa si el ataque es de depredación o de carroñeo: si la gallina está solo con la cabeza comida y el cuerpo casi intacto, puede que otro animal haya aprovechado una muerte previa. Para proteger las aves, lo más eficaz es cerrar el gallinero con malla metálica fina, enterrar la base para evitar excavaciones, sellar todos los huecos y usar un tejado cubierto o alambre por arriba. También ayuda retirar restos de comida, mantener el suelo limpio, usar refugios elevados para las ponedoras y disuadir a los depredadores con iluminación perimetral. Si el problema persiste, separa a las gallinas al aire libre solo durante el día y en redil móvil, porque los ataques nocturnos son los más peligrosos. En fincas grandes pueden aparecer coyotes, lobos o perros sueltos, pero en un gallinero doméstico los principales responsables siguen siendo zorro, visón, marta, tejón, gato y aves rapaces.
La respuesta más probable es que el animal que le come o muerde la cabeza a las gallinas sea un zorro, aunque también pueden ser visón, marta, comadreja, tejón, gato o aves rapaces. Para evitarlo, hay que reforzar el gallinero, eliminar huecos, revisar el suelo y el techo, y observar huellas o cámaras para identificar con seguridad al responsable.