El hornero, el animal que identifica a la Argentina
La respuesta es clara y concreta: el animal que identifica a la Argentina es el hornero (Furnarius rufus), declarado ave nacional del país. No es un cóndor imponente ni un puma feroz, sino un ave paseriforme pequeña, de la familia de los furnáridos, endémica de América del Sur. Y precisamente esa humildad, ese tamaño modesto y su carácter cotidiano, son parte de lo que lo hicieron elegir.
Mide entre 16 y 23 centímetros de longitud y pesa entre 31 y 65 gramos. No presenta dimorfismo sexual aparente, aunque el macho suele pesar algo más y tener alas un poco más largas. Su plumaje combina tonos cálidos que lo hacen reconocible al instante:
| Parte del cuerpo | Coloración |
|---|---|
| Espalda | Parda rojiza |
| Garganta | Blancuzca |
| Pecho | Marrón pálido |
| Vientre | Tono más claro y brillante |
| Cola | Rufa |
| Plumas de vuelo | Negruzcas |
| Pico y patas | Gris oscuro |
El nombre científico tiene una historia fascinante. Furnarius viene del latín furnus, que significa horno, y el epíteto rufus alude al rojo de su plumaje. Fue descrito por primera vez en 1788 por Johann Friedrich Gmelin en su Systema Naturae bajo el nombre de Merops rufus, aunque Philibert Commerson ya había tomado notas de la especie en 1767 a partir de un ejemplar obtenido en la Ensenada de Barragán durante la expedición de Louis Antoine de Bougainville. El nombre binomial actual se empleó en la ornitología por primera vez en el libro Zoology of the Voyage of H.M.S. Beagle, publicado por John Gould en 1841.
En el habla cotidiana, el ave recibe nombres muy distintos según la región. En Uruguay, Argentina y Bolivia se lo llama hornero; en Argentina y Paraguay también se le dice alonsito; en Tucumán y Entre Ríos es el casero; en Santiago del Estero y Catamarca, el caserito; en Corrientes, alonsito; y en otras zonas argentinas, hornerillo. Es la especie de mayor tamaño del género Furnarius, que integra junto con otras cinco especies, y su pariente más cercano es el hornero copetón (Furnarius cristatus), más pequeño y con un característico copete.
Se reconocen cinco subespecies del hornero común, diferenciadas sobre todo por cambios en el color del plumaje. La subespecie nominal F. r. rufus es la de mayor tamaño y habita en el sureste de Brasil, Uruguay y el centro y este de Argentina, desde el sur de Santiago del Estero hasta Corrientes y al sur hasta Neuquén y el noreste de Chubut. F. r. paraguayae vive en Paraguay y en el norte de Argentina, con la frente y la nuca de un rojizo más intenso.
Pero si hay algo que define al hornero por encima de todo, es su nido. Una verdadera obra de ingeniería natural con la forma de un horno de barro, y eso es lo que le da su nombre. Lo construyen ambos miembros de la pareja, principalmente entre abril y junio, comenzando entre tres y cuatro meses antes de la postura de los huevos. El proceso puede durar desde cuatro días hasta alrededor de un mes según la disponibilidad de materiales. El nido se hace con lodo combinado con fibras vegetales, crines, estiércol y piedras pequeñas, y en su interior un tabique divide la entrada de la cámara de incubación, recubierta de plumas y paja. La entrada puede quedar a la derecha o a la izquierda, rasgo muy repetible en cada pareja. El peso medio de un nido terminado ronda los cinco kilogramos.
Es un ave insectívora que consigue su alimento mientras camina o realiza pequeños trotes por el suelo, rebuscando entre las hojas secas y la vegetación escasa, registrando también el fango y la corteza de los árboles. Su dieta incluye grillos, cucarachas, mariposas, escarabajos, langostas, hormigas, chinches, lombrices, caracoles, gusanos y arañas; ocasionalmente come semillas, vegetales, frutas y pan, y se ha registrado que es capaz de capturar pequeños peces y renacuajos. Si la presa es demasiado grande, la descuartiza. Los agricultores lo admiten y hasta lo valoran, porque protege los sembrados de insectos dañinos.
Es un ave sedentaria, de vuelo corto y bastante territorial, que no migra y vive y se reproduce en su área de residencia. El territorio de una pareja varía entre 0,25 y 1 hectárea y es defendido por ambos individuos durante todo el año. Habita en pastizales, matorrales, parques urbanos, tierras agrícolas, jardines y otras áreas urbanas, siempre que el entorno contenga barro para construir el nido. Vive usualmente en tierras bajas cerca de cuerpos de agua, aunque su área de residencia llega a hábitats de hasta 3500 metros sobre el nivel del mar en Bolivia.
“Desde 2017, la imagen del hornero estampa el billete argentino de mil pesos”
Dato clave