Cuando preguntamos qué animal hay más en el mundo, la respuesta depende de si hablamos de un grupo amplio, como los insectos, o de una especie concreta, como las hormigas. En términos generales, los animales más abundantes del planeta son los invertebrados, especialmente los artópodos y los nematodos. Los insectos dominan por su capacidad de adaptación, su pequeño tamaño, sus ciclos reproductivos rápidos y su presencia en casi todos los ecosistemas terrestres. Dentro de ellos, las hormigas son uno de los ejemplos más conocidos, ya que forman colonias enormes, ocupan suelo, bosques, desiertos, ciudades y hasta islas remotas. Se estima que existen decenas de billones de hormigas en el mundo, aunque las cifras varían según el método de muestreo y la región estudiada. Esto no significa que sean necesariamente la especie individual más numerosa, pero sí que su impacto ecológico es enorme: transportan nutrientes, descomponen materia orgánica, controlan poblaciones de otros animales y modifican la estructura del suelo.
Sin embargo, si la pregunta se interpreta de forma más técnica, muchos especialistas señalan que los nematodos, también llamados gusanos redondos, podrían ser los animales unicelulares en número dentro del reino animal. Habitan suelos, océanos, aguas dulces, árboles, cuerpos de otros animales y casi cualquier lugar donde exista materia orgánica. Su tamaño microscópico les permite vivir en cantidades gigantescas en cada gramo de tierra o en cada litro de agua marina. Además, algunos grupos marinos como el zooplancton, ciertos crustáceos diminutos y copépodos también alcanzan poblaciones inmensas, especialmente en el océano, que cubre la mayor parte del planeta. Por eso, la respuesta más precisa es que no existe un solo animal que siempre sea el más numeroso: en el suelo pueden predominar los nematodos y arácnidos, en los bosques los insectos, en los océanos el zooplancton y en las ciudades pueden destacarse insectos urbanos, roedores pequeños o aves adaptadas. Lo esencial es que la abundancia animal está ligada a factores como el tamaño corporal, la reproducción, la disponibilidad de alimento, el clima y la presencia de depredadores.
En resumen, si se busca una respuesta sencilla para el público general, puede decirse que los insectos son los animales más abundantes del mundo y que las hormigas son uno de sus ejemplos más visibles. Si se analiza con rigor científico, los nematodos pueden superar a muchos grupos por su cantidad total de individuos, sobre todo en suelos y océanos. Por eso, la mejor respuesta es: no hay una única especie universalmente más numerosa, pero los insectos y los nematodos son los animales con mayor abundancia global.